sábado, 31 de diciembre de 2016

Sinsentido 5


No recordaré tu voz, pero si esas canciones que nos pasábamos con el tiempo.
Las risas quedaron atrás pero no aquellos sueños.
Sucede que cuanto menos se de ti mejor estoy y más ganas tengo de destruirme.
Sucede que ser feliz conlleva a odiarte seguir firme.
Y luchamos sin sentido
Una hora, un latido
Contra la vida contra el sino
Harto de tanto esperar
Quedar en el olvido
Tu atenta yo perdido
Buscando la verdad a tientas
Buscado algún sonido
En la luz tú esperas
Yo en la oscuridad metido
Un desastre de persona
Orgulloso en lo vivido
Y aquí cansado me refugio
Un cantante que ama lo que hace
Lo que toque, ame, escuche y sangre
Tú la musa yo el amante
El tiempo dijo que no
La distancia fue tajante
Te quedaste en un sueño dormido
Yo no más que un ignorante
Un sujeto que recuerda
Las cosas buenas del destino
Que nos hizo conocer en su Día
Y en su día nos rompimos
Son las cosas de la vida
Tratar de ganar y ser vencido
Asumirlo, tirar pa´lante
Nunca olvidar, no ser el mismo.
No recordaré tu voz, pero si esas tardes sin aliento.
Las risas quedaron atrás pero no mis sentimientos.
Sucede que cuanto menos se de ti mejor estoy, no es lo que quiero.
Sucede que ser feliz conlleva a odiarte, no me arrepiento.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Me gusta hablar

Me gusta hablar del desamor. Del desastre, del dolor, del corazón roto o derretido. No soy negativo, no estoy en contra del amor, estoy muy a favor y creo plenamente en su existencia, pero no le veo utilidad a hablar de ello, la ruptura en cambio…

Es ese momento justo cuando mas necesitamos de la música, de la poesía, del cine, la pintura, el baile, es en ese momento mismo cuando el arte se vuelve valioso, ahí existe el verdadero desahogo sin límites.

No quiero hablar sobre cuánto la quiero sino sobre cuánto la echo de menos, no sobre lo buena que es sino sobre lo jodidamente mal de la cabeza que estaba y lo mucho que ello me gustaba pese a llevarme directo al fondo del abismo.

No quiero hablar sobre el erotismo, sino sobre la soledad de uno y el recuerdo de este, quiero hablar sobre el aprendizaje del dolor, el agradecimiento hacia los peores momentos, esos en los que uno deja de ser uno mismo.

El amor no es útil, es objetivo, no es vida, es finalidad,  las piedras con las que te tropiezas son las que te hacen ver los baches que vendrán y elegir en las intersecciones, esas sí que son camino.

La tristeza tiene una belleza especial como la vida misma, el arte no es solo arte, enorgullécete de tus fracasos porque han hecho de ti lo que eres ahora, agradece a todas las personas que han pasado por tu vida el haber estado en ella y el haberse ido como se fueron.

No perdones, no tienes por qué perdonar pero si agradecer, nada termina, nada se para, todo continua, todo avanza, tu evolucionas.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Sinsentido 4


Luchando contra viento y marea,
en contra de nuestras posibilidades,
nadie nos guía todos se niegan,
a ver que nos da igual el futuro
solo el presente,
ausente de cualquier problema permanente,
que nos haga mirar al frente donde la claridad ciega.
No sabemos que pasara, solo notamos la ausencia,
el uno del otro y viceversa,
el mañana ya vendrá el ahora cuenta,
mientras quieras, mientras sientas, el resto indiferente.
Yo aquí estoy, que el tiempo espere,
que esa tierra solo se acorte,
nada dura para siempre y menos la espera.

Soy paciente.

jueves, 8 de diciembre de 2016

No hagas algo... o nada


Cada persona tiene sus mierdas, no lo dudes no eres el único jodido a sí que vive tu vida y no hagas caso a una fachada que es mentira, un Facebook que es una máscara, unas creencias que son propias y no tienen nada que ver con la realidad.

No te compares, no pienses en vidas ajenas, lo bien que están otros no es lo mal que estás tú, tú eres tú, el resto te dan igual.

Se feliz, evoluciona, busca el cambio, el avance, asume el momento, crea recuerdos sabiendo que son solo eso, piensa en futuros siendo consciente de que ya te preocuparas cuando sean presente.

Conviértete en quien quieres ser, no te consideres mejor que nadie pero trata de serlo, crea tus rutinas, apunta lo que ha hecho de ese día especial, no te arrepientas, no digas no, no te aburras, no te agobies, muévete, no pares, siempre adelante, ve sumando poco a poco, formándote, echándole narices a la vida, afróntala y gánale la jugada al que se crea dueño de ti mismo.

Que les den a todos, agradece, aprecia a quienes tienes a tu alrededor y ante todo, ponte el primero en lista de espera.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Pensamientos en voz alta (Participante del concurso "Con la música otra parte")


-No hay amor, o eso es lo que nos hacen creer.
(Un lingotazo de wisky directamente de la botella, la luz de la lámpara de suelo ilumina a un joven con expresión cansada, con la ropa más grande que su talla y una gorra sin capar.)
-La sociedad nos vende un amor de cuento, un amor perfecto pero, (se toca la frente sudorosa) es que no lo somos, somos humanos, y como tal, tendemos a cagarla siempre que tenemos esa posibilidad.
(Un nuevo lingotazo, cierra los ojos debido al ardor que siente en la garganta al bajar aquel líquido que bien podía pasar por matarratas, en la habitación, simplemente el sofá en el que está sentado y las sombras que se extienden hacia la oscuridad.)
-No hay amor y todo es porque lo han matado, esas películas de comedia americana que dicen que todo se arregla por muy jodida que esté la situación, que siempre existe una media naranja para cada uno, esas novelas de erotismo que muestran al macho alfa, hasta las propias películas pornográficas que hacen del sexo no más que un espectáculo con mala iluminación.
(Se levanta con las manos sobre su cabeza mirando a un punto fijo, a un público inventado).
-Ojo no me vayas a malinterpretar, me encanta ese porno del que me quejo, gran parte de mis letras de rap podrían asemejarse  a situaciones vistas en esos videos, pero yo al menos no soy tan crédulo como para pensar que eso es amor. Mi música se disfruta como un buen polvo (gestos indecorosos) del que sales casi sin sentido, (escupe al suelo sin preocuparse que le quede un rastro de babilla en la cara) pero mi música no es ley, es un pasatiempo, no es amor, no hay amor.
(Se vuelve a sentar tras soltar el aire de una vez, toda la energía parece habérsele ido tras la última frase, se echa a llorar tapándose la cara con las manos. Una imagen penosa en toda regla)
-Nos acostumbran tanto a que existe algo perfecto que cuando nos encontramos con la realidad de cara no sabemos qué hacer con ella. El amor es incierto, injusto, egoísta, loco.
El amor se acerca más a una patada en los güevos que a un revolotear de mariposas, es doloroso, es preocupante, es autodestructivo, y sin lugar a dudas, es reincidente.
Puede que no sea yo la persona más indicada para hablar de él, un rapero ya echado en años que no ha hecho otra cosa en su vida que quejarse en sus canciones, pero lo cierto es que eso es lo que se me da bien, quejarme de todo aquello que considero digno de ser mencionado, y precisamente por eso mismo estoy ahora como estoy.
(Se echa para atrás apoyando la espalda completamente contra el respaldo, le da un último gran trago a la botella y la lanza fuertemente contra el suelo rompiéndola en añicos. El olor inunda toda la habitación)
-¡Jodeeer! Nos creemos merecedores de algo que no está a nuestra altura, no hay amor pero si hay personas y decisiones, hay hormonas y sentimientos que varían como el viento en invierno, hay abrazos que duran siglos y lágrimas dirigidas a personas; dedicadas a personas.
No hay amor porque la imagen que tenemos de esa palabra no es real, pero ¿sabes qué? La realidad en este caso sí que supera la ficción, lo bonito no está en lo perfecto sino en aquellas imperfecciones que nos hacen ser quienes somos, en esos defectos que tanto le gustan a esa persona y no le gustan al resto, está en las preocupaciones sentidas no por ti, sino por ella.
La realidad es un continuo prueba y error, un continuo aceptarlo, un emborracharse hasta caer rendido para poder olvidarla y levantarse hecho mierda al día siguiente.
(Señala con sus manos los restos de cristal que hay esparcidos por el suelo.)
-Ella se lo llevó todo y me dejó a mí atónito, con mi corazón de blues, ese corazón que latía con un ritmo que ojalá no hubiera conocido nunca y que sin embargo, deseo volver a oír.
Es letal, es indeciso, es aleatorio, es certero y es lo mejor que me ha pasado en la vida. Ahora pensaré que nada tiene sentido, que no va a mejorar nunca la cosa. Escribiré y recitaré diciendo que el amor no existe, cuando yo mismo digo que todos estos sentimientos de mierda que me fluyen por el cuerpo son precisamente eso, amor, no un amor comercial, un amor verdadero.
(Coge un cigarro de su bolsillo, uno recién liado y se lo pone en la boca, su cara se ilumina con el encendido del mechero)
Puede que sea un mal rapero, pero tengo alma de poeta, puede que sea un maleducado, un niñato que no sabe lo que quiere, un cerdo y un borracho. Pero si hasta yo he encontrado y he perdido, si hasta yo sé lo que se siente y esa zorra  del amor me ha alcanzado y cazado, si hasta yo he sentido su beso y me he vuelto adicto a sus labios… puedo decir con toda seguridad que pese a tener mucho de malo, demasiado en ocasiones;  Merece la pena.
No hay amor y aun así, atónito y con mi corazón que espera volver a sentir ese blues,  pienso y seguiré pensando que merece la pena.
(Se levanta y sin decir nada más apaga la lámpara tirando de la cadenita que queda colgando, queda todo a oscuras, a lo lejos se oye una puerta abrirse y cerrarse. Se hace el silencio)

lunes, 21 de noviembre de 2016

Sinsentido 3


El reloj se apaga como máquina que tuvo buena vida.

Su significado no para,

no es tangible y sin embargo tira de la prisa con la que todo acaba,

muere y no avisa,

y de la deprimente sonrisa sale la cara del que tiempo necesita,

buen humor, buenas formas, y medida.

Cuando sea viejo y tras el espejo quede el reflejo del recuerdo de un futuro ya pasado,

me quedare parado y me diré espabila,

el minutero se ha agotado,

sintetiza las imágenes fluidas que pasan por tu cabeza y mi alma necesita,

rememora pensamientos y vivencias sean reales o fingidas,

perseguidas sin alcanzarlas,

alcanzadas sin ser vistas.

El tiempo pasa es lo que importa,

lo logrado queda guardado,

rememorado “pa” cuando la parca venga,

olvidado una vez cansado de tanta tontería,

de estar en un mundo sin más salida que pagar al barquero

con tus vivencias y manías.

Por eso aprovecha, sueña, cumple, respeta, disfruta y no te quedes con las ganas,

que no existe botón de “Pause”

jueves, 17 de noviembre de 2016

La escalera de los cuentos (Primer escalón)

De repente me encontré que estaba en una escalera, no una escalera normal que cualquier persona hubiera podido ver antes en el mundo real, sino una enorme escalera blanca de un material parecido al marfil. Tan ancha como la mayor calle existente en la mayor ciudad del planeta tierra, y tan larga que no se podía ver su final escondiéndose y confundiéndose entre las nubes.
Me encontraba en esos momentos de pie justo al  primer escalón de dicha escalera. Debajo de mi, estaba situado el firme suelo de una gran plaza redonda adornada con columnas de todos los órdenes conocidos y por conocer. El color blanco se extendía por el pavimento hasta ellas como si de una única pieza se tratara. No pude ver ninguna calle o apertura entrar o salir de ella, solo estaba la escalera.
De repente un murmullo me hizo dar cuenta de que no estaba yo solo en ese extraño lugar, sino que a mi alrededor y mirándome fijamente, había una multitud de seres de todo tipo en los que no me había fijado antes pese a estar ocupando las tres cuartas partes de la plaza.  El cuarto restante, estaba ocupado por una grandiosa estatua de un perezoso apoyado en sus dos patas traseras y señalando con uno de sus dedos hacia lo alto de la escalera. De esta gran estatua construida casi seguro en mármol, tampoco me fije hasta ese mismo instante.
El murmullo cada vez fue a mayor, y decidí pararme un momento a ver a esas extrañas criaturas que no paraban de mirarme en lo que se susurraban las unas a las otras. Para mi sorpresa me di cuenta de que una gran parte de ellas eran animales de diferentes especies, erguidos  como la estatua del perezoso. El más cercano de estos, vamos a llamarlos cosos ya que lógicamente no se les podía llamar ni animales ni personas, estaba a unos dos metros de este primer escalón en el que me encontraba.
Este coso que se parecía a un cerdo, llevaba puesto un chándal para hacer deporte que, por su complexión prácticamente obesa, no parecía ser utilizado para esa labor. Estaba hablando, haciendo que esta situación fuera aun más extraña, con un gran león trajeado, con la melena toda ella engominada hacia atrás y con unos zapatos, que no debían ser mayores a los míos, que le cabían a la perfección. El murmullo que había en el ambiente era lo bastante alto como para impedir que se entendiera una sola palabra de lo que decían, pero aun así, cuando se dieron cuenta de que les estaba observando, se dieron los dos la vuelta y siguieron cuchicheando de espaldas a mí.
Tigres, ratones, patos, arañas, cocodrilos, comadrejas, hasta elefantes estaban en esta plaza sin salidas ni entradas rodeándome sin ninguna razón aparente. Criaturas extrañas que nunca antes había visto, mesas, sillas, relojes, guitarras y otros elementos inanimados que rompían en esos momentos con todas las leyes de la física hablando entre ellos, también estaban situados entre  la multitud. Brujas, magos, orcos, enanos, trolls… todo coso tanto animado, inanimado, existente o inexistente estaba en esos momentos a mi alrededor no haciendo nada más que murmurar los unos con los otros como si no estuviera.
No sabía qué hacer, no me atrevía a decir nada por temor a que eso me metiera en algún tipo de peligro, pero tampoco sabía a dónde ir ya que las dos opciones que aparentaba tener era subir esos grandes escalones o bajar ese único escalón para ponerme a la misma altura de suelo que aquellas criaturas.
Finalmente y tras un rato de pensar y aburrirme a la vez, sobre esas dos opciones, me decidí a bajar  ese único escalón, considerando menos arriesgado el estar más cerca de esos cosos a subir unas escaleras que giraban de un lado a otro y que se perdían entre las nubes.
Silencio, como por arte de magia todo se quedo en silencio, y las criaturas, sabiendo que iba a hacer algo, pero sin saber el que, se limitaron a mirarme. En ese momento trague saliva, los labios se me estaban quedando secos, empezaba a sudar sin saber por qué y las rodillas me empezaron a temblar. Levanté la pierna derecha lentamente para bajar el único escalón que me separaba de ellos, y deje caer mi peso sobre ella hasta volver a tocar suelo.
Sin saber cómo, todo dio vueltas a mí alrededor nada más bajar del escalón, encontrándome de nuevo de pie sobre este como si no hubiera intentado pisar el suelo de aquella plaza. No veía las caras de los cosos ya que había aparecido mirando hacia el segundo escalón, pero el sonido de los murmullos que se había transformado en un completo silencio paso a ser el sonido de cientos de carcajadas. Me di la vuelta, y allí estaban, con sus vestiduras aparentando ser humanos, tirados unos encima de otros riéndose con las dos manos, patas o lo que fuera que tuvieran, en sus barrigas (los que tenían)
Lo volví a intentar varias veces, pero siempre volvía a estar en la misma posición en la que había aparecido la primera vez, y en ese mismo primer escalón desde el que solo podía ver a esas criaturas riéndose, cada vez más alto.
-¡Por qué os reis! –chille el borde del colapso exigiendo una respuesta.
-Sabes que solo tienes un camino que seguir y te empeñas en lo contrario. –contestó el cerdo en chándal entre risotada y gruñido. - ¿Es que los humanos nunca aprendéis? Si se os mete algo en la cabeza, no sabéis decir que no aunque no tengáis razón. –siguió riéndose aunque yo seguía sin entender por qué.
-¿Por qué estoy aquí? ¿Cómo he llegado a este lugar? –seguí lanzando preguntas una tras otra, todas ellas dirigidas al cerdo que era el que me había contestado.
-Estas aquí para escribir tu propio cuento, no importa cómo has llegado hasta aquí, sino lo que vas a hacer a partir de ahora. –apoyándose en la barriga de su compañero el león de traje, que también estaba tirado en el suelo riéndose como el resto de seres de esa plaza, se incorporó y señalo a la estatua del perezoso que tenía a su espalda la cual seguía señalando hacia donde se escondía la escalera por entre las nubes. –Tú decides si continuar o quedarte donde estas, que yo sepa no tienes más opciones.
Pese a no haber entendido lo que quería decir el cerdo con toda esa charlatanería entre gruñidos, y tras intentar  una última vez sin éxito bajar  de aquella gran escalera de marfil, mire hacia las nubes y me propuse realizar el primer paso.  Levante la pierna doblando la rodilla  y subí al segundo escalón sin que ocurriera nada extraño.
Me di media vuelta para ver por última vez a aquellos extraños seres a los que había llamado cosos pero para mi sorpresa me encontré con una enorme plaza redonda sin salidas con una enorme estatua de un perezoso de mármol en el centro, totalmente vacía. Habían desaparecido. Me fije por última vez en el perezoso quien ahora tenía la mano levantada en señal de despedida, y subí al tercer escalón seguido del cuarto, el quinto, el sexto…
Iba a ser un viaje muy largo.


miércoles, 16 de noviembre de 2016

Despedida


Oriol volvió a su ciudad y descubrió que ya no era suya, todo había cambiado, muchos ya no quedaban y los que si lo hacían, tenían vidas muy distintas a las de antes, habían aparecido nuevas personas y situaciones en las que él ya no participaba.

La ciudad parecía igual, pero no se sentía como tal, sus recuerdos se habían quedado en eso mismo, recuerdos.

Oriol aceptó la realidad, y aunque aquello le generaba tristeza, sabía que el cambio era bueno, ya no pertenecía a aquel lugar, el futuro le esperaba en otra parte como una hoja en blanco por escribir, no había forma de estancarse en el pasado.

Orgulloso de haber vivido todo lo vivido en aquel lugar respiró fuerte una última vez y se despidió de todo lo que había conocido antes de meterse en el avión.

La vida sigue y el cambio se hace realidad evitando la monotonía y apareciendo la tristeza y la nostalgia. No es bueno, no es malo, está ahí y hay que aceptarlo, seguir adelante.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Sinsentido 2


A la espera de un respiro
que se mueve entre el suspiro
y el aliento embriagador de los gemidos.
Al acecho de un feedback que nunca llega,
de un regalo que ciega solo con la misma letra con la que se hacen los sentidos,
que solo caen, no vuelcan, desaparece entre las sendas.
A la espera de no ser más que correspondido en un mundo así de crío.
No me digas que no mienta, que no sienta la presencia de lo que pudo ser y no ha sido.
Que el amor es una meta para los que no me representan,
un lío.
Yo soy río,
Y como tal me reconozco en los arroyos que atrás crearon mi recorrido.
A la espera de llegar a la mar abierta que me deja sin sentido.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Sinsentido


Abro la ventana a una ciudad mojada por el viento,
por gotas de música relajante
por sueños aun en cubierto.
Abro la ventana a una ciudad con vida,
con historia dulcemente inconsciente cual amante que se va para no volver,
sin prisa.
Con un cielo abierto por las nubes cargadas de nostalgia.
Abro los ojos, despierto bostezo ante una realidad hueca por el miedo,
miedo a quedarse sin palabras,
a no estar cuerdo.
Suspiro y no entiendo.
Las lluvias caen pero no los versos
de una utopía desesperada, callada, resentida, amada,

Con respeto.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Chubascos


Deja de mirarte
como te miran los demás.
deja de mirarles,
déjate de comparar.

Nadie es importante,
elígete si hay que votar.
A la mierda no ser yo mismo
que se jodan, me da igual.

Respetando.
somos iguales, no lo olvides,
sigue pensando.
Mismos valores, que no ideales,
agobiados.
Por un sinfín de irrealidades,
disfrutando,
solo de vez en cuando.
solo un tiempo determinado,
que pasamos descansando
del día  sin matices.

Matices que te hacen sonreír
en el momento más indicado,
hacen que la vida merezca,
hacen que lo creamos,
ser feliz es lo importante,
sueña, recuerda, ríe, vive, y no te olvides.
El sol está tras los chubascos.




viernes, 4 de noviembre de 2016

De la materialidad del espacio y otros títulos que solo quedan bien.

Un arquitecto no es más que un gilipollas que se cree que sabe, no lo hace, pero es experto en volverse experto (algo bueno tenía que tener)

Un arquitecto no es más que un artistilla nivel profesional, alguien que es consciente de todo lo que le rodea, de la materialidad del espacio, de qué y cómo están hechas las cosas, cómo se sujetan, consciente del espacio que deja el vacío, consciente de las entrañas que conforma nuestro hábitat, consciente de una gravedad que se pasa por el forro.

Alguien que quiere tocar todos los palos teniendo que especificarse en algo determinado según vayan surgiendo los proyectos. No sabe de nada hasta el momento en el que necesita de ello, siempre estudiando, se apunta a todo.

Un ser engreído y egocéntrico que acepta su forma de ser, alguien fácil de odiar  por su propia estupidez como persona, alguien a quien admirar por su facilidad de buscarse recursos. (Más odiado que amado no nos engañemos)

Un arquitecto aguanta lo que le echen, un suicida por vocación que se cree más de lo que es, que duerme solo a días impares y despega los ojos del ordenador solo para ver como se ve el papel.

La figura del arquitecto tiene muchas cosas malas, muchas, pero se limitan a la persona que hay detrás, un arquitecto no es más que un gilipollas con la capacidad de hacer cosas que ni él sabía que podía hacer, por gusto personal, por amor a la naturaleza de construir cuevas cada vez más habitables y sorprendentes.

jueves, 27 de octubre de 2016

Niebla

Me gusta la niebla, pocas cosas en esta vida generan la sensación que vivo cuando estoy en ella.

Los lugares dejan de ser los mismos, los espacios cobran otro significado totalmente distinto, sin límites.

Nada te molesta, estas tú contigo mismo, esa sensación fresca que te deja en la piel…

Me encanta el frío y el sentirme arropado, la perfecta unión de ti con el entorno, el intercambio de calor.


Niebla
Frío en la piel
Liberador respirar
Cercano espacio


Ando y soy feliz

sin razón alguna, soy feliz,

los problemas se van con el sonido de las olas.

Los coches en la carretera paralela al paseo me resultan inaudibles,

forman parte de la vida en la ciudad.

Personas paseando a sus perros en la arena,

ancianos andando tranquilamente agarrados de la mano,

posiblemente recordando tiempos y personas que les llevaron a donde están ahora.

Corredores con la música puesta desahogando el día duro que han tenido.

¿Yo?

Un simple caminante en la niebla,

vividor de sensaciones

pensador descendiente del mono,

alguien despreciable y valioso a su vez.

martes, 11 de octubre de 2016

Dakota


Tras siglos sin abrir ese cajón, Oriol se encontró “frente a frente”  con una fotografía que le reavivó recuerdos que creía perdidos.

En ese trozo de papel se encontraban dos personas a las que costaba reconocer.

Una de ellas era un Oriol más joven lleno de sueños de futuro que jamás se cumplirían, con unas ganas de comerse el mundo que aun mantenía, con unas rarezas que habían desaparecido y sin otras que no tardarían en aparecer.

Un Oriol feliz de estar allí, más flaco y barbilampiño, pero sin nada en su vida de lo que entristecerse.

A su lado, se encontraba lo que durante un periodo de no más de dos años, había sido una de sus mejores amigas. Tardó unos segundos en nombrar su nombre en su cabeza, Dakota, hacia ya mucho tiempo que no había vuelto a saber de ella, todo había acabado de forma desagradable. Con los días, meses y años, esa situación y sentimiento fue desapareciendo junto con su voz, su rostro y demás recuerdos.

Su voz… Oriol de repente se dio cuenta de que ya no recordaba su voz, pero la tristeza de aquel final seguía allí junto a aquella foto.

“Pobres chicos, no saben lo que les espera”

Murmuró para sí mismo mirando aquel papel, le hubiera gustado hablar con aquel chaval sonriente para evitar que cometiera sus mismos errores, enseñarle todo lo que había aprendido debido a aquella situación, pero se dio cuenta de que ser consciente de haberlos cometido habían hecho de él lo que era ahora.

Dakota había sido la única persona en el mundo a la que había odiado y perdido, ahora esos sentimientos habían desaparecido dejando una tristeza que había acabado aceptando.

Cogió su mechero y sin pensárselo dos veces empezó a quemar una esquina de la foto dejándola colgada entre dos dedos para que el fuego se extendiera, poco a poco la imagen de aquellos chicos empezó a desaparecer como lo habían hecho en la realidad.

Eso ya formaba parte del pasado, de un Oriol y una Dakota más jóvenes a quienes les esperaba pasar uno de esos malos tragos que da la vida.

“Gracias Dakota por hacerme quien soy ahora, espero no volver a saber de ti por nuestro propio bien” dijo Oriol antes de tirar el papel aun en llamas a la papelera.

lunes, 10 de octubre de 2016

Hoy toca reflexión.

La vida es extraña, por más planes que hagamos ella siempre va a su bola haciendo lo que ella quiere. En parte eso hace de ella un ser único de incalculable valor, un ser indomable, salvaje, dueño de sí mismo.

Consideramos que la vida es nuestra, pero ella es algo por sí sola, se ofrece al golpe de suerte, a una serie de casualidades que llevan a crearla.

Si ella es independiente entonces, ¿Por qué no paramos de preocuparnos siempre por un futuro que ni existe ni tiene grandes posibilidades de existir?

El sentimiento de no avanzar es realmente nuestro enemigo, el simple hecho de dejar pasar los días sin que estos tengan una repercusión sobre uno mismo, literalmente dejar pasar el tiempo y ver como huye sin que nosotros podamos alcanzarlo, como arena que se escurre entre los dedos.

Limitarnos a quejarnos y ahogarnos en hechos pasados y malestares futuros no es una opción para vivir. Hacer que cada día merezca la pena por algo es lo único que podemos hacer en el presente.

Sentir que cada día has avanzado aunque sea un poco con respecto al anterior.

Solo se vive una vez, tan cierto como repetitivo, tan incierto como que no sabemos lo que nos ocurrirá mañana.

Haz lo que quieras con tu vida que ella hará lo mismo contigo.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Málaga, hasta pronto

Edificios de fachada y tejado,
ciudad de sensaciones y recuerdos,
lo físico siempre lleva a ser olvidado.
Pero nada es solamente táctil
un toque humano,
piedras que llevan a personas,
personas que llevan a lugares,
lugares que cuesta no amarlos.

Como toda ciudad esta tiene un horario,
mañanas de sensación libre,
un cielo siempre soleado,
noches con vida al igual que sus calles,
buena gente,  sus ciudadanos
que saben vivir como nadie
y por ello los tachan de vagos.

Entre ellos a quienes ya considero familia,
tallados en las fachadas
de una ciudad que no significaría nada
si no la compartiera con ellos,
aunque ahora estemos apartados.

Una chiquilla que me dejó descolocado,
que apareció de la nada y conmigo se ha quedado,
¿Por qué? No lo sé, es lo raro.
Si mi familia está en sus piedras ella en sus cimientos,
en todos lados,
cada vez que pienso en Málaga, la representa,
una ciudad que nunca muere, mi lugar deseado,
no es algo solo físico
son hermanas y hermanos,
y una llamada llanita aunque no le guste,
que me alegra los días
pese a estar separados.

A todos ellos les deseo un gran año,
les echaré de menos para que negarlo,
formáis parte de mi Málaga, no del pasado,
una Málaga que siempre estará allí y a la que pienso volver.

Una ciudad que es más que fachadas y tejados.

viernes, 23 de septiembre de 2016

El farero


Allí, a lo lejos, donde el faro se encuentra.

La luz que guía el camino, la tranquilidad, esa soledad buscada, ¿Quién no ha soñado alguna vez vivir en un faro?

No sé lo que tienen que atraen con gran fuerza, no solo a los barcos sino también a las personas, esa imagen ya anticuada del farero que lleva a soñar a todo soñador.

El sonido de las olas chocarse contra las rocas, la espuma desaparecer…

El frío y la humedad te conducen a recuerdos de joven, esos recuerdos que sobresalen con cariño de tardes de lluvia, de épocas de familia, de juventud ya perdida pero bien vivida, de gente que ya no está a tu lado, ese ambiente de nostalgia que tanto nos apasiona.

Esa sensación de calor en el interior sabiendo que fuera hace todo lo contrario, el café o chocolate caliente…

Las gaviotas sobrevuelan siendo el único ruido proveniente de un ser viviente, por lo demás, tu respiración te marca el ritmo de vida, pausadamente.

Las montañas te rodean, demasiado lejos para resultar imponentes, simplemente forman parte del paisaje, al otro lado, el horizonte, la inmensidad del mar.

Cierras los ojos, notas el viento en tu piel, las gotas de lluvia fina en tu cara. Respiras hondo el aire limpio que te enfría el interior.

Te sientes libre, cansado, calmado, como la vida de aquel farero que en su día, decidió vivir en el mar.