jueves, 1 de marzo de 2012
frases prestadas- frase 9
Anonimo.
domingo, 26 de febrero de 2012
Pereza
Un agobio me recorrió todo el cuerpo pidiéndome, o mejor dicho suplicándome, que hiciera aquello a lo que me había comprometido. Las extremidades me pesaban, y el cansancio cada vez se adueñaba mas de mi propio ser quitándome las ganas de todo. La luz me parecía oscuridad, y sin embargo aun podía sentir que debía cumplir con mis obligaciones.
Tenía dos posibles opciones, la buena, y a su vez menos apetitosa. Y la mala, no por el hecho de tener malicia, sino de no ser la correcta en ese momento y lugar.
Sabía que mis actos iban a tener repercusiones en un futuro cercano. Tentado a elegir la segunda opción, que me llevaría a un arrepentimiento y castigo seguro, pero sin dejar de pensar en que podía evitar todo aquello haciendo un esfuerzo por hacer lo correcto.
Estos sentimientos enfrentados, no hacían más que formar un nudo en mi barriga parecido a la tristeza que sobrecargaba mi cabeza haciéndome creer que nada importaba, eligiera lo que eligiera.
Mi razón empezó a empañarse intentándome convencer de la existencia de otras vías de escape, pero aún autoengañándome, en el fondo sabia que aquella desviación solo me permitía tomar dos caminos, el bueno, o el “malo”.
Por un momento vi como solución al problema, el no elegir ninguno de los dos, pero pronto me di cuenta de que el no hacer nada entraba dentro de la segunda opción, volviendo así a la misma lucha interna de hacer lo que debía o sucumbir a mis gustos.
Enfrente de mi estaban mirándome la pereza, y la responsabilidad.
Finalmente, cerré los ojos y tomé una decisión antes de que fuera demasiado tarde, me tendió la mano, y yo se la acepté aun dudando de haber elegido bien.
martes, 21 de febrero de 2012
Preocupaciones inventadas
domingo, 19 de febrero de 2012
frases prestadas- frase 8
Joaquin Sabina
jueves, 2 de febrero de 2012
La ley de la moneda
La ciencia infusa no existe y, aunque si existe la suerte del principiante, esta solo es eso, suerte de la que no puedes depender siempre.
Todos necesitamos pasar un periodo, ya sea largo o corto, por el que nos frustramos en intentos fallidos que parece que no llegan a ninguna parte. Pero tal como he dicho al principio del texto, el prestidigitador y el malabarista también pasaron por ese periodo, y al igual que ellos, otros muchos lo hicieron hasta alcanzar su maestría, o en el peor de los casos, hasta conseguir lo propuesto, no de la mejor forma posible, pero conseguido al fin y al cabo.
Una moneda no era más que una moneda hasta que una persona decidió que era posible girarla entre sus dedos y, después de muchas caídas y muchas monedas perdidas, consiguió asombrar a todo el que le veía con sus movimientos, convirtiéndose así, en la envidia de todo aquel que lo intentaba y, como era lógico, no le salía.
Si estas personas que intentaban copiar aquella extraña habilidad, hubieran repetido la misma acción tanto, mas, o menos veces que aquel hombre que se divertía con tan solo una moneda, hubieran acabado sacando “el truco” convirtiéndose ellos también en la envidia de los que solo lo intentaban un par de veces.
Es más que seguro que ese primer hombre se planteo el gastarse el dinero más de una vez, olvidándose así, de algo que parecía totalmente inútil y con lo que estaba perdiendo el tiempo. Pero en vez de eso, decidió continuar.
Nadie nace sabiendo nada, de hecho, cuando nacemos lo único que se nos da bien es aquello que nos ofrece nuestro propio instinto de supervivencia, y cuando este falla, lloramos.
Si algo se te da mal, significa que se requiere más entrenamiento y más tiempo invertido. Si por el contrario algo se te da bien, tienes suerte de que tus horas utilizadas para alcanzar la maestría vallan a ser menos. Si el que va a tener más dificultades se esfuerza en conseguirlo, mientras que el habilidoso decide sentarse a mirar, este ultimo acabara siendo discípulo del primero no importando cuan bueno sea en la materia.
Es cierto que las personas, vamos a llamarlas torpes, requerirán un esfuerzo mayor para un igual o menor resultado que el de aquellos buenos en la materia, pero serán ellos los que acabaran consiguiendo hacer todo aquello que se proponen, mientras que los segundos, solo se dedicaran a aquello que se les da bien.
Yo sinceramente prefiero ser normal en muchos ámbitos que muy bueno en uno solo. Es el hecho de tener toda esta variedad de quehaceres lo que hace divertida la vida monótona para muchos.
miércoles, 1 de febrero de 2012
RECUERDOS, NO SOLO RECUERDOS
frases prestadas- frase 7
Ale Casal; http://acrudt.blogspot.com.es/