Mostrando entradas con la etiqueta Filosofía de un malabarista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Filosofía de un malabarista. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de agosto de 2019

Preguntas.




¿Y por qué creéis que esos psicópatas representan a los hombres?

Ellos no me representan.

¿Acaso si son rubios representan a los rubios?

Ellos no me representan.

¿Qué sentido tiene etiquetar a esos cabronazos? ¿Hay que meterlos en el mismo saco? ¿Hay que buscar un tipo específico de victima?

¿Acaso hay que catalogar las muertes y considerar que unas tienen más valor que otras?

¿Ponerle un aspecto al monstruo para generalizarlo y que dé menos miedo?

¿Toda la violencia de un hombre hacia una mujer es debido al sexo, o simplemente es una característica más de los implicados?

¿Las mujeres necesitan más ayudas que los hombres como si de una minusvalía se tratara el hecho de nacer mujer?

¿Hay que darle realmente importancia al hecho de nacer hombre o mujer? ¿Tenemos que tener distintos derechos por esa misma razón?

¿Es realmente solo el si verbal el único si? ¿Cualquier otra cosa que no sea el si verbal es realmente un no?

¿Hay realmente que diferenciar a las personas?

¿Unas personas merecen más que otras por sus condiciones genéticas?

¿Acaso hay que tratar a la mujer como un juguete roto?

¿La violencia machista es realmente debido a las diferencias de sexo, o hay más razones de por medio?

¿Acaso necesita ese tipo de violencia otro tipo de trato solo por el género de los implicados?

¿Vale más ese tipo de violencia que cualquier otro o un asesinato es un asesinato lo mires por donde lo mires?

¿Un asesino mata o viola por el hecho de ser hombre, o por el hecho de ser un hijo de puta?

No me representan.

¿Acaso es igualdad tener un trato diferente ante la ley, ante las ayudas económicas, ante oposiciones y otro tipo de elementos burocráticos por el simple hecho de nacer hombre o mujer?

¿Acaso es razón suficiente las injusticias vividas en el pasado para ponerte por encima de nadie, para generalizar y tratar a un colectivo de inferior y amoral?

¿Acaso hay que celebrar los logros conseguidos por el esfuerzo de las mujeres como si fueran algo raro y toda una sorpresa?

Hasta donde yo sé todos estamos igual de capacitados.

¿Acaso el feminismo contemporáneo busca realmente la igualdad, busca no darle importancia al nacer hombre o mujer?

El psicópata mata, maltrata o viola por ser psicópata, no por ser hombre.

El gilipollas trata a la mujer como inferior por gilipollas, no por el hecho de ser hombre.

Ninguno de ellos me representa, al igual que todas las mujeres psicópatas y gilipollas no representan al resto de mujeres, lo que haga un rubio no representa a todos los rubios y podría seguir así con todas las cualidades recibidas de nacimiento.

En esta historia no hay un solo tipo de malo, cada caso es un mundo.

No nos engañemos, no somos iguales, pero lo importante no es que lo seamos, sino que tengamos las mismas oportunidades en la vida, los mismos derechos, y es cierto, hoy se está luchando por no tenerlos.

No soy feminista, ¿Soy automáticamente por ello machista? Que yo sepa no he dicho nada extraño, y si lo he hecho estoy deseando que me lo razones, no que me insultes directamente.

lunes, 16 de abril de 2018

Memorias 10- Maratón



Hace siete meses me propuse un objetivo que hacía tiempo que quería realizar, prepararme una maratón en condiciones. 42 km corriendo, 42km  inalcanzables para mí desde la primera ver que hice media maratón y quedé destrozado en el proceso, estaba claro que me esperaba un duro recorrido si quería poder lograr acabarla el día de aquellas lejano, que tocara correrla.

Se ha escrito mucho del correr, mucho de este tipo de carreras de las que se cuestiona su razón de ser, el hecho de cansarse, de hacer algo potencialmente dañino para el cuerpo, hacer algo que te llena por dentro y te demuestra de lo que eres capaz, no es algo que comprenda mucha gente su atractivo y tal vez por eso la hace tan apetecible. Se ha escrito mucho del tema y me enorgullece ser uno de los que puede hacerlo después de todo el recorrido marcado en una dirección.

Hace siete meses, aprovechando mi cambio de vida,  me propuse correr todos los días una hora y tomarme en serio este objetivo, algo que en un principio parecía lejano fue acercándose poco a poco hasta que el día de ayer llegó el momento.

Fue duro, mucho más de lo que esperaba, con una marca de cuatro horas y veinte minutos fui finalmente capaz de acabarla y todo el sufrimiento del proceso cobró sentido de golpe.

Estaba preparado para los 21km, llevaba corriendo esas distancias a mis espaldas todos los Domingos desde hacía ya dos meses y tres años participando en la carrera de la media maratón de Coruña con la que fui mejorando mis tiempos de forma claramente visible. La media maratón pasó de ser algo que me había destrozado físicamente a algo que podía hacer prácticamente a diario sin sufrir agujetas posteriormente.

La tercera hora del recorrido fue la que empezó a avisarme de lo que se me venía encima, en la última vuelta es cuando me tope con el famoso muro, el momento en el que el cuerpo dice ya basta y se niega a continuar, a partir de ahí solo sirve la cabeza que no para de darte ánimos para continuar si o si.

La última hora y veinte fue un conjunto de gemelos subidos, espalda dolorida y tobillos palpitantes. La respiración y el cardio por suerte en ningún momento fueron un problema pero, debido a la situación muscular en la que me encontraba, mi velocidad disminuyó de forma exponencial, mi pequeño infierno personal del que podría haber huido en cualquier momento con tan solo renunciar.

Iba de avituallamiento en avituallamiento pensando continuamente que no tenía ninguna prisa por llegar, que había que tener paciencia y que el tiempo, ya no la distancia ni el ritmo, acabaría llevándome a la meta.

Ha sido una experiencia que me ha cubierto este año tan extraño, un objetivo del que no me arrepiento haber comenzado y que tengo la intención de repetir. Cuatro horas y veinte que no son otra cosa que el ver de qué esta hecho el cuerpo y de lo que es capaz. Forzar la maquinaria hasta niveles de los que no te creías capaz.

Coruña ya está lejos, he vuelto a casa dolorido y con el orgullo por los techos.

 Ahora toca descansar y marcarme nuevos planes de futuro que demuestren que esta vida no es solo el trabajo que a diario nos va consumiendo.

Objetivo cumplido.



viernes, 26 de enero de 2018

Ubi sunt



No sabemos cuanto puede durar, les conocemos, les odiamos, nos damos cuenta que solo creimos conocerles, luchamos por lo que sabemos y lo que creemos saber sin parar de preguntarnos cual es la realidad de todo el puto asunto.

Somos quienes somos, somos lo que aprendemos, somos lo que nos rodea, lo que esperan de nosotros, lo que saben de nosotros…

No podemos dejar de mentirnos a nosotros mismos diciendo que nos importa el resto del mundo, que somos buenos, que valemos para algo o que hemos nacido para cumplir con un destino escrito por no se sabe quien.

Creemos que elegimos con quien pasar nuestra vida, que para todos hay una media naranja, que de entre todos los peces en el mar hay uno que nos corresponde.

Creemos que es nuestra decisión de quien enamorarnos y de quien no, que de los errores se aprende y que no existe el amor a primera vista (o si)

Pensamos que somos libres y que nos merecemos ese derecho. No creemos en nada salvo cuando es nuestro último recurso, le echamos la culpa a Dios cuando luego aceptamos que somos responsables de nuestros propios actos.

Buscamos la igualdad cuando esta claro que somos distintos, nos miramos por encima del hombro cuando a simple vista se ve que valemos lo mismo.

Nos creemos dueños del mundo por haberlo transformado a nuestro antojo cuando luego luchamos por sobrevivir en él tratando de suplir necesidades que nos hemos inventado.

Lo somos todo, y sin embargo, no somos más que un granito de arena en un universo de incertidumbre en expansión.

Somos recuerdos tras la muerte y olvido con el paso de las generaciones.

Somos idiotas que tropezamos con la misma piedra, que luchamos contra los elementos para lograr vencerlos y salir airosos, cabezotas que debido a nuestras imperfecciones y pecados conseguimos dar un paso a delante tras otro.

Somos un amasijo de casualidades que no podian ser de otro modo. Un destino ya escrito en un libro con las páginas aun en blanco y por manchar.

Pensamos que tenemos control de nuestras propias vidas, pero luego todo es un conjunto de elementos que, junto con nuestras decisiones, logra acercarnos a un presente que no para de convertirse en pasado.

La única verdad es que no sabemos lo que somos, no importa.
Ubi Sunt.

sábado, 13 de enero de 2018

Cierro los ojos



Cierro los ojos, siento la música, Ataraxia.
No conozco el amor ni quiero conocerlo,
conozco el sufrimiento que deja a su paso y no dejo de pensar en revivirlo.
Soy aquel que respira hondo antes de dar un paso adelante,
el que por tonto es bueno y que por bueno, no se plantea ser de otra forma.
Soy alguien que no piensa en su futuro si no es para dejarlo a su suerte,
el que confía plenamente en Dios y en el raciocinio que este le dio,
el que considera que el respeto se gana, no se tiene,
el que ve el atractivo del pecado que nos hace tan diferentes y únicos,
el que cree que todos estamos en el mismo escalón por muy altos que se crean algunos.
Soy el que rechaza cualquier tipo de violencia sin tener que ponerle apellidos,
cualquier tipo de injusticia sin etiquetarla,
cualquier tipo de desigualdad sean quienes sean sus protagonistas,
el que piensa que más de alguno se merece una paliza sin remordimientos.
Soy un principiante a escritor que dice su opinión sin que se la pidan,
que comete faltas de ortografía sin que le importen,
que lanza las palabras al aire sin esperanza de que sean recogidas.
Un ermitaño que está rodeado de gente,
un poeta sin poesía,
un budista sin meditación,
un arquitecto sin profesión,
un soñador sin sueño y con el café siempre en la mano.

martes, 2 de enero de 2018

Cuarto de siglo



Me importa demasiado poco la gente como para considerarme buena persona, si eso significa que soy mala persona o no ya no depende de mí.

Este año ha sido cuanto menos extraño, tengo la sensación de que digo exactamente lo mismo año tras año por estas fechas, pero  solo puedo hablar de mis sentimientos e ideas actuales, y la verdad, mirando este último escalón de mi primer cuarto de siglo, no puedo dejar de pensar en todas las cosas que me han dejado este regusto, que no se sabe si es bueno o malo, de mi estómago.

He perdido a gente que creía importante, he conocido nuevas personas que nunca hubiera creído conocer, he reído, ¿He llorado? Mira, creo que este año no lo he hecho, supongo que será buena señal, me he cabreado con todo lo que me rodea manteniendo parte de esa rabia aún en mi cuerpo, han dejado de importarme cosas que creía importantes…

No sé si soy mala persona, pero si sé que soy persona y como tal imperfecto, sé que estoy equivocado en muchas cosas en las que creo, puede incluso que este equivocado en la mayoría si no en todas. Soy consciente de mi personalidad difícil, sé que mis rarezas y mi orgullo van por delante y acepto todas las cosas malas que ello implica puesto que eso es lo que he aprendido a lo largo de estos años, aceptación, aceptar que no soy diferente al resto por muy gilipollas que me parezcan muchos, aceptar que no siempre la culpa es de los demás y que, por más que duela, asumir las tuyas propias es lo que hará que cambies y evoluciones para mejor, aceptar que no estás predestinado a absolutamente nada, que tú mismo te tienes que sacar las castañas del fuego antes de que se quemen y con la posibilidad de quemarte en el proceso, saber que la vida es, al igual que los seres humanos, imperfecta, y que el sufrimiento es parte de un proceso que a la larga merece la pena, saber que cada cosa tiene su momento.

Este año ha sido cuanto menos extraño, han ocurrido demasiadas cosas como para contarlas todas, algunas ya quedaron en el pasado, otras se clavan aun en mi presente como una espina difícil de sacar, no podemos controlar lo que nos rodea al igual que no podemos controlar nuestros pensamientos y sentimientos por muy equivocados que sepamos que estos estén. Tras todos estos años de mi vida no puedo decir que esté orgulloso con el resultado que ha quedado, aun tengo que solucionar muchas cosas de mi forma de ser, perfilar algunos asuntillos de ideales y personalidad que hacen que algunos seres queridos me miren de una forma que me hace sentir que no voy por buen camino. También se que por suerte este no es el resultado final, y que aun tengo tiempo de sobra para seguir moldeándome antes de que el barro se seque.

He hecho las paces con mi pasado, en mi cara no queda más que un gesto de añoranza cada vez que me sumerjo en él, añoranza que se transforma en sonrisa.

No sé que me deparará el futuro y el pasado ya quedó atrás, no sé tan siquiera si soy mala persona, por el momento me conformo con seguir adelante y levantarme por la mañana pensando, hoy será un gran día.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Memorias 9- "Spot"


Recuerdo mi sitio en A Coruña,  el lugar al que me iba a pensar en mis días malos,  un saliente mirando al atlántico y a la ciudad a la vez,  una ciudad abierta a la inmensidad que nos podíamos olvidar de su existencia si no fuera por esos momentos de parar.

Recuerdo el estar allí por la noite pensando en la situación del momento, solo con una cerveza fría.

Lejos de mi tierra viviendo por mi cuenta desde la temprana edad de los 17.

Soy quejica de más,  me gustaría pensar que lo era, pero pese a todas aquellas cosas que creía que gobernaban mi vida, una carrera que odiaba, una residencia que te daba las cosas hechas, que me daba una forma de vida totalmente contraria a mi forma de ser, unos padres algo más autoritarios de lo normal y que por suerte fueron cambiando con el tiempo, problemas de amoríos…

Pese a todas aquellas protestas, cuando estaba en ese rincón, birra en mano, mirando a un horizonte que otra ciudad no me podía ofrecer, me sentía con más suerte que nunca.

Poca gente puede decir que haya vivido esa experiencia, vivir al lado del mar, disfrutar del sonido de sus olas, compartir 24 horas de tu vida con gente que de otra forma no compartirías y llegar a considerarla parte de tu propia familia.

Tu propia vida ajena al resto

Sin nadie que te diga cómo vivir.

Soy un tío con suerte.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Memorias 8- "Tiempo de meditación"



     Cerveza en mano, pitillo en la otra, boli y papel.

     Últimamente me estoy acostumbrando a escribir con esta rutina, ya casi nada de lo que escribo es digno de colgarse en este blog, ¿Digno? Bueno mejor dicho no cumple con los requisitos que yo mismo me pongo para ello. De cada entrada aquí colgada hay otros tres o cuatro relatos de opinión y poemas que manchan las páginas de este cuaderno que tengo ahora mismo entre mis manos.

Si ahora me preguntaran qué tal estoy, diría que no me quejo, el trabajo me lleva casi todo el tiempo del día, si a ello le unimos el salir a correr, gimnasio, escalada y salir de vez en cuando a tomarme algo, la semana queda completamente cubierta. Estoy cansado, me duele todo, pero lo cierto es que estoy a gusto conmigo mismo. A veces hasta me puedo permitir bajar al Macondo (el bar de debajo de casa) para tener este tiempo de relax y meditación.

Sigo en contacto con mis viejos amigos, en esta nueva ciudad he conocido algunos nuevos, el recibimiento nunca podía haber sido mejor que el que he tenido, pero hay gente que, por muchos kilómetros haya de por medio, seguirán formando parte de mi vida, esos siete años en Coruña no se van a borrar así como así.

Los que desaparecieron he de decir que dudo que me reconocieran ahora, siento que tanto física como mentalmente he cambiado, ya no soy ese crio debilucho y callado de mi pasado, para bien o para mal el tiempo pasa y sobre mi ha hecho mella, más pecados a la espalda escondidos entre la experiencia, los errores y el aprendizaje, no soy mejor, y me gustaría pensar que tampoco peor, pero sí está claro que diferente.

El correr diariamente hace de mi mente un espacio limpio de preocupaciones, la escalada me marca una nueva pasión que no conocía, el gimnasio como siempre en todos estos años me marca una rutina.

Apuro el cigarro y la cerveza antes de seguir escribiendo, estoy bien, todo lo ocurrido en estos años ahora se ve como un sueño, mi presente, aun parece algo irreal a la espera de acostumbrarme.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Memorias 7 - "Parálisis"

Hoy me ha pasado de nuevo.

Parálisis del sueño lo llaman, tres de la mañana, o cuatro, nunca se tiene claro el tiempo en cuanto al despertarse por la noche se refiere.

Abro los ojos y  me doy cuenta en el acto de lo que está pasando.

Silencio, oscuridad y unos músculos que no responden cuando intento incorporarme, no puedo moverme pese a que se que estoy despierto, los nervios se me saltan en el acto.

Me parece oír un ruido a los pies de mi cama, miro desde mi posición y postura fija y ahí está, ya le había visto otras veces cuando estoy en esta situación, un viejo chepudo y agachado a los pies de mi cama, intento gritar.

Intento moverme por todos mis miedos pero solo los parpados me responden, el sentimiento de nerviosismo se transforma en un instante en terror absoluto, intento moverme, intento gritar, intento moverme, intento gritar, intento moverme, el viejo se mueve.

Mi respiración va en aumento, no puedo parar de mirarle pero desde mi posición no es más que una sombra que se mueve lentamente, mi imaginación hace el resto, el viejo, siempre el viejo.

Cierro los ojos siendo esta la única defensa que me queda, los músculos vuelven a ser míos, mi cuerpo vuelve a ser mío, me incorporo lo más rápido que puedo.

Estoy solo, silencio, oscuridad y la tranquilidad de mi cuarto, el viejo se ha ido, vuelvo a la tranquilidad, vuelvo a dormir, tan pronto como vino se fue, solo una cama empapada de sudor es testigo de lo ocurrido.

Sé que le volveré a ver.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Soy... quiero ser.

¿Qué queremos ser de mayores? ¿Qué queremos en la vida?

No lo sé, esa es mi contestación a amabas preguntas. No sé a lo que me quiero dedicar el resto de mi vida, si os soy sincero no veo absolutamente nada en este mundo a lo que dedicarme por el resto de mis días.

No me considero alguien especial, más de una vez lo he dicho y lo seguiré diciendo, soy alguien del montón, por muy raro que me puedan llamar lo cierto es que, por poco que me guste la idea, no dejo de ser uno de los millones de seres humanos nacidos en este mundo con todos los defectos que ello implica, y unos cuantos más que llevo de fabrica.

No dejo de ser una persona sin importancia, sin huella en el planeta, soy alguien del montón, esa es la realidad.

Creemos que estas preguntas con el tiempo sabremos responderlas pero lo cierto es que, ahora que el ser mayor se puede considerar que ha llegado, sigo con exactamente las mismas dudas.

Tengo claro que soy del montón pero del serlo al quererlo hay un cambio que hace que me machaque en mis dudas.

No quiero ser una hormiga más, no quiero tener una profesión como cualquier otra, para bien o para mal si tengo algo claro es que quiero, ante todo, ser envidiado. Quiero disfrutar de la vida, que esta no pase como agua del rio, quiero ser distinto, hacerme notar, quiero hacer aquello para lo que el ser humano no está diseñado.

Quiero echarle cojones a la vida, al margen de lo que piensen, al margen de las posibles consecuencias, quiero que me llamen raro y yo sentirme orgulloso de ello, quiero ayudar de profesión, quiero ser distinto.

No sé que quiero ser de mayor, ya es un poco tarde para planteármelo tan siquiera, pero tengo claro que no quiero ser una oveja más, quiero ser el color rojo en una película de blanco y negro, un grito en el cine mudo, la voz de la razón en la religión, la humanidad y sinceridad en la política.

Quiero ser la lógica en la tradición, si se tiene que perder que se pierda, no tiene ningún valor, ser el respeto ganado y no adjudicado, quiero ser la libertad misma, esa libertad que no existe y que está llena de prejuicios, leyes, fronteras y gilipollas.

No soy bueno en nada pero tampoco me conformo con poco, puede que eso me lleve por caminos dificultosos llenos de caídas, puede que hasta lo pierda todo debido a mi cabezonería. Pero esta es mi forma de ser, no estoy contento con nada y siempre pido más, ser distinto.

No soy más que un amante de la música, apasionado de los malabares, escritor a mis tiempos libres.

No soy más que una hormiga que quiere ser elefante.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Memorias 6 - "Nueva rutina"

He vuelto a correr, a decir verdad, hace cinco días volví a correr, cosa que ya necesitaba.

Aun no tengo cogida la rutina, esa extraña que queremos tener cerca cuando está lejos y que desechamos como basura cuando el tedio se presenta a su puerta.

Este año ante todo va a ser raro, para bien o para mal el correr por el paseo marítimo de esta ciudad nueva para mí se va a convertir en algo fundamental, siempre con la maratón presente en mi mente como objetivo a cumplir.

El trabajo va bien, no es algo de por vida pero me ayuda con los gastos, y en cuanto a la vida social, ahora mismo no podría tener ninguna queja.

Pese a ser de los que piensan que un alto porcentaje de la sociedad es gilipollas, también creo plenamente en lo extraordinario del ser humano y eso, por suerte, me lo muestran día a día mis seres queridos, me he encontrado con muchos cretinos en mi corta vida pero tengo que estar orgulloso de mi familia, tanto de sangre como adoptiva, por la que merece la pena ser feliz.

Este año es un año de grandes cambios, gracias a Dios he mantenido el vivir al lado del mar, distinta ciudad misma costas, siempre he sido alguien de interior, pero ya no sabría vivir en un sitio sin mar, sin este ambiente, estos olores, esta humedad de la que tanto me quejo, ya van a ser la friolera de ocho años viviendo alejado de mi ciudad natal, esta la tercera ciudad que tengo el placer de conocer pero espero no la última, sigo aprendiendo, sigo evolucionando, y sigo experimentando.

He vuelto a correr, mis músculos entumecidos me lo recuerdan cada vez que me muevo, por la ventana puedo ver el inicio del recorrido que he tomado y tomaré a lo largo de este año, una horita antes de ir a trabajar, de momento no he encontrado mejor horario.

Trabajar… por más que lo piense aun no me hago a la idea de ello, va a ser un año extraño, ciudad nueva, gente nueva, rutina totalmente distinta a la experimentada hasta el momento… Estoy ansioso por ver lo que me depara.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Memorias 5- "Step by step"

Hoy me está costando dormirme, son ya las tres de la mañana y como me decía un amigo,  los demonios me rondan.

Yo prefiero llamarlos mi maldición de pensar demasiado, pensar en lo que me espera, en todo lo que dejo atrás y el paso que tengo que dar a continuación.

Me repito una y otra vez que elijo el camino a tomar pero no lo que va a ocurrir en él, que no sirve de nada pensar, que todo lo que me imagine no será mi realidad, pero sin embargo aquí estoy, escuchando música,  como siempre, tumbado en la oscuridad con el balcón abierto dejando pasar el aire nocturno de la calle de verano.

Este año va a ser distinto eso lo tengo claro, mañana me toca un largo viaje y de aquí a una semana empezaré con mi entrenamiento para la maratón, este año me centraré sobre todo en eso, hacer que cada día merezca la pena por algo, fijarse unos objetivos para luego cumplirlos, y correr,  sobre todo correr para librarme de mis demonios, cansar mi cuerpo para quitarme de mi maldición.

Mis fantasmas pasados, ya no importan.

Mis preocupaciones presentes,  tomármelas una a una.

Mis pensamientos futuros, no sirven de nada.

Step by Step,  paso a paso,  día a día,  ataraxia.

jueves, 24 de agosto de 2017

Memorias 4 - "Camino"


Es difícil poder explicar con palabras lo sentido estos días.
Podría hablar del camino, de como este se parece tanto al de la vida.
Paso a paso vas avanzando, hay dolor, hay alegría, hay cansancio, pena, desesperación y recompensa.
Hay caer y levantarse.
Hay respiración tranquila de aire puro, y entrecortada de un cardio más elevado de la cuenta debido a una pendiente que no esperabas.
Podría hablar de un montón de mierdas hippies, esotéricas y religiosas,  (mierda en el término variedad y sorpresa de la palabra, no en el despectivo.)
Pero aun con todo eso y más,  no podría explicar el significado del camino.
Solo tocaría la fina superficie que todo el mundo toca.
Hablaría de lo que se ve a plena vista, hablaría de lo fácil. El camino es más.


El camino es convivir con un grupo de personas que no conoces de nada,  muy distintos entre sí,  de lugares muy diversos, por motivos de lo más variados.
El camino es pasar un tiempo que no pasarías en la vida real con gente que está en tus mismas circunstancias, es verse en el de al lado, ver la importancia de los pequeños gestos, aguantar los defectos tanto ajenos como propios.
Darse cuenta de que por muy complejo sea todo, lo único que tenemos que hacer es mover un pie delante del otro,  (cosa bastante sencilla si se piensa).
Es darlo todo con toda la normalidad del mundo, es encontrarse con viejos amigos a lo largo del camino, darse cuenta de lo mal que está el mundo y lo sencillo que podría ser.
Levantarse a las 6 de la mañana para poder llegar al albergue público, desayunar lo que te traiga el compañero,  preocuparse por lo que tomaran al levantarse el próximo día.
Es beber txacoli hasta cansarse, desahogarse de tus preocupaciones con quien conociste tan sólo unos días atrás, ver todo lo que sobra para vivir, todo lo que se necesita y todo lo que se echa de menos.
El camino no es más que el ser tú mismo,  al margen de la sociedad, la política, la religión, procedencia, edad, género, prejuicios…
No es más que un sueño que te relata cómo debería haber sido el mundo y te muestra como se está destruyendo poco a poco.
Aun con todo esto solo he rozado la superficie de su significado, solo puedo añadir que quien quiera experimentarlo tendrá que ponerse unas botas, una mochila, y tirar para adelante, paso a paso, día a día.

viernes, 28 de julio de 2017

Memorias 3- "Música"


En mis momentos de bajón la música siempre tiene la respuesta. Si soy sincero no tengo buen oído, a decir verdad el don musical en mi familia se saltó todas las generaciones, (cosa que no ocurre con la pintura y otras artes en las que solo se saltó mi generación.)

Pero aunque ese deseo por crear música me fue truncado desde el momento de mi nacimiento,  siempre he tenido gran pasión por sus melodías, las historias que cuentan, el sentimiento que me deja…  sea cual sea la situación, es ella la que me acompaña como un buen amigo que se que nunca me dejará.

Estoy sentado en la terraza de un sexto piso hace ya tiempo vacío. El cálido viento de verano de las tres de la mañana me cruza el torso desnudo en lo que el humo del cigarro se disipa por el cielo de una calle vacía.

En los cascos, la música de Iseo & Dodosounds hace que me recorran escalofríos por toda la piel. Mis preocupaciones y tristezas se me han olvidado, este grupo siempre me provoca esta amnesia interesada.

En la calle pasa un coche rompiendo el silencio, desde el balcón de mi casa se puede ver el parque principal de la ciudad, las vías del tren y todos los barrios de alrededor, ahora está todo dormido, salvo por el coche y la reja de un local que está cerrando en estos momentos, se podría decir que todo es silencio. Bueno, silencio, y mi Iseo.

Le doy otra calada al cigarrillo de liar, nunca he sido mucho de fumar pero tengo que reconocer que disfruto de estos momentos de tranquilidad y dedos ya ágiles de años liando este vicio que se que en algún momento tendré que dejar. Recuerdo aun mi primera calada a escondidas, primera de muchas que le siguieron siempre en la soledad de la noche, con los cascos puestos, mirando a la nada, simplemente tomando el aire y disfrutando de la vida, mi pequeño secreto.

Iseo me deja justo en este momento dando paso a una nueva adjudicación, Sofia Ellar, tengo que darle las gracias a mi amiga y gran cantante Sevillano por este nuevo añadido a mi colección de música, la canción, pese a ser triste, está llena de ganas de futuro. Sonrío sintiéndome identificado y echo para atrás la cabeza, estos momentos de felicidad son escasos y hay que disfrutarlos al máximo.

Pienso en todas las personas con las que he estado esta noche, viejos amigos a los que ya puedo considerar familia, sé que mucha gente de mi alrededor vendrá y se irá como este aire cálido de verano, pero de estos no tengo duda de su presencia en mi vida estemos donde estemos.

Sigo el ritmo con la pierna, a veces me lanzo hasta a tararear o cantar algunas estrofas que me  sé, tratando de no molestar a mis vecinos, este es mi momento, de nadie más, no se comparte. Apuro el cigarro antes de que acabe la canción y me prometo a mi mismo que ese va a ser el último, aun no lo he notado en el correr, pero no tengo la menor duda que en algún momento mi cuerpo me pedirá que elija entre una cosa u otra. De momento me limito a decirme que este va a ser el ultimo aunque sé que no lo digo lo suficientemente convencido, apago mi mp3 de pilas y aun me quedo un rato mas en el silencio de la noche, el susurro de la ciudad…

Me levanto de la silla de plástico comido por las lluvias y el calor, me estiro y me doy media vuelta, hoy dormiré bien, Iseo y Sofía ya se han encargado de que lo haga. Doy gracias por estos momentos de tranquilidad y aun con mi amnesia provocada me voy a la cama.

Mañana será otro día. 

jueves, 27 de julio de 2017

Memorias 2- "Fantasmas"


      Llevo mucho sin correr y se nota, mi mente vuelve a pensar en cosas que no tiene que pensar,  los recuerdos que quedaban encerrados en los días de músculos entumecidos y cansancio acumulado vuelven a brotar sin pedirme siquiera permiso.

Personas que deberían desaparecer de mis pensamientos, al igual que lo hicieron de mi vida, se presentan ante la puerta de mi memoria haciendo reflotar sentimientos que ya estaban desvanecidos.

Mi cabeza funciona de forma extraña, al margen de ser yo quien la controla, es esta la que, como un perrillo con ganas de salir a pasear, me empuja y me lleva hacia donde ella quiere, solo el cansancio del correr y el ejercicio de auto superación le tiene lo suficientemente agotada como para que se comporte bien y se deje sujetar con la correa.

Estos días, por motivos personales, he dejado de correr, la preparación para la próxima maratón ha quedado en pause en lo que descanso para el camino de Santiago en unas semanas, mientras, los pensamientos y los fantasmas de tiempos pasados y futuros inexistentes, vuelven para atormentarme estos días que deberían ser de tranquilidad.

El año ha ido bien, el curso ha salido como nunca pude haber imaginado, el currículum ha crecido y el correr me ha mantenido despierto y animado con todo lo que me rodea (a parte claro está, de la forma física que esto conlleva) me miro al espejo y ya no reconozco al chiquillo que hace ya siete años empezó una nueva etapa en una nueva ciudad.

 Este momento de parón ha sido un descanso de todo el agotamiento que mi vida ha podido generar a lo largo de estos últimos meses, pero ahora noto la ausencia del desgaste físico.

Mi cerebro vuelve a recuperar las ganas de dar guerra que tanto le caracterizan, mi maldición de pensar demasiado hace del dormir toda una odisea entre conversaciones revividas, momentos imaginados y fantasmas, siempre están ahí los fantasmas que ya considero parte de mi propio ser.

“Llevo mucho sin correr” pienso en lo que preparo la mochila que voy a cargar a lo largo de quince días, he logrado reducirla a cuatro kilos y medio cosa que no creo que sea un gran problema a la hora de la verdad, pero en lo que decido qué añado y qué quito del macuto que en tantos recorridos me ha acompañado, no puedo evitar pensar en las ciudades que han significado mucho para mí a lo largo de estos años, Coruña, Salamanca, Málaga, Madrid… no puedo evitar pensar en mis fantasmas danzando orgullosos en esta época de descanso.

Próxima parada Irún, camino Santander.

miércoles, 26 de julio de 2017

Memorias 1

Nunca he sido muy de gente, la verdad es que por suerte o por desgracia, siempre me he sentido mas cómodo en la soledad que ofrece uno consigo mismo, que en compañía de personas que esperan un determinado comportamiento por mi parte.

Con esto no quiero decir que me guste estar solo, sigo siendo animal social y como tal, necesito la cercanía de otras personas para alcanzar lo que podría parecerse al sentimiento de felicidad.

En la vida me he cruzado con muchas personas buenas y grandes amigos con los que guardo muy buenos recuerdos, pero aun con esas, la soledad siempre ha sido el ámbito en el que puedo llegar a ser yo mismo sin ojos prejuiciosos ni criticas que me puedan influir en nada.

Soy una persona de lo más simple, incluso me han llegado a tachar de raro en más de una ocasión (cosa que en realidad no entiendo ya que yo me veo el normal en este mundo de locura e idiotez),  soy alguien despreocupado en todo lo que no me concierne,  aun creo en la bondad de las personas y en su suma gilipollez que lo destruye todo.

Escribo por el simple hecho de que me gusta, no busco gustar aunque si disfruto sabiendo que alguien me lee, escribo para ordenar esta cabezota que por desgracia nació con la maldición de pensar demasiado en cosas sin valor. Escribo para vaciar mi mente dejando que quien quiera pueda leerla llegando a conocerme fuera del teatro que es la vida.

Soy un mero espectador de lo que ocurre en el mundo, me quejo como cualquiera cuando el golpe me llega directamente a mí, me entristezco ante las injusticias que ocurren a nuestro alrededor y trato alejarme cuanto más de la política que creo que es el cáncer de este mundo.

No busco el hacer bien y eso me hace ver que, en cierto modo, estoy haciendo algo de mal, pero también creo que muchos de los problemas provienen de las discusiones entre dos bandos que opinan diferente, que no erróneo. Creo firmemente que si nadie se metiera en vida ajena todo iría mejor que ahora, aunque por desgracia también creo que para realizar un cambio en este mundo, uno no se puede quedar quieto y tienes que estar dispuesto a sacrificar parte de ti.

Pienso en las personas como lo que son, personas, me da exactamente igual su vida a no ser que entren en la mía, no busco nada en ellas aunque sí que trato de evitar perderlas a toda costa. La atracción sexual, como quien dice, es algo secundario no siendo nunca la razón de mis actos, creo que le damos más importancia al sexo que al propio trato con la persona, ambas son importantes pero solo una es imprescindible, ( eso sí, repito que soy animal y como tal no puedo desprenderme de mis instintos y necesidades.)

He llegado a un punto de mi vida en el que he perdido mucho y a muchos, en el que me he sentido despreciado como nunca creí llegar a hacerlo y amado de una forma totalmente irracional.  He cubierto los diversos papeles que me tocaba cubrir hasta el momento y ahora no dejo de pensar en lo que vendrá, esta nueva etapa.

Miro hacia atrás y mi mente se dirige hacia ciertas personas que por motivos de la vida se cruzaron en mi camino, pienso en todas aquellas experiencias que me han llevado a donde estoy ahora, esas personas ya siguieron sus propios caminos en direcciones que nunca se volverán a cruzar con el mío, otras se que pese a muy separados que estemos siempre seguiremos juntos, esas experiencias quedaran en el recuerdo renaciendo algunas en distinta compañía.

En una semana saldré de nuevo a caminar el camino de Santiago por mi propia cuenta esta vez no llegaré a la ciudad que le da el nombre, sino que me quedaré a medio camino, Santander, quince días que me servirán para limpiar el vacío, centrar mi vida, cansarme hasta olvidarme de todo aquello que creo que es importante para mí y seguir tirando para delante como hasta el momento he logrado hacer.

Quien crea que me conoce que no lo tenga tan seguro,  los juicios no dejan de estar hechos por personas imperfectas que solo ven lo que quieren y les dejan.

miércoles, 19 de abril de 2017

Ataraxia



Cierro los ojos y escucho la música,

siento el viento en mi cuerpo, el aire en mis pulmones…

me paro y entonces me muevo, agito los brazos para calentarlos, desentumecerlos, salto sobre mis talones, muevo la cabeza de lado a lado.

El mundo ha desaparecido,

los problemas ya no existen,

siento un momento de felicidad.

Giro sobre mí mismo,

bailo sin saber bailar importándome cero lo que piense la gente de mi al pasar.

Lanzo las pelotas al aire y me hago uno con la gravedad, con el ritmo de la música, siento cada golpe, cada nota.

Recojo las pelotas al son de la melodía y las devuelvo al aire donde pertenecen,

mis movimientos van acordes a ella y a los malabares que son mi vida.

Giro, hago muecas, salto, me encojo, me doblo, soy yo mismo, el resto da igual.

Se me cae una pelota y me agacho, no importa, solo disfruto.

Nada tiene más valor que ese momento de lucha contra la gravedad, de lucha por intentar hacer lo imposible, que el disfrutar de la música, aquello que hace que los humanos valgamos la pena, poder llegar a los sentimientos de las personas, controlar cada musculo, evitar darle importancia a las miradas que no la tienen, solo me dejo llevar y mis malabares me acompañan formado parte de mis extremidades.

Un momento de respiro entre tanta realidad, unos segundos de ser verdaderamente feliz.

La vida en ese instante tiene el valor que se merece.

La música para, dejo caer las pelotas, abro los ojos.