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lunes, 29 de abril de 2024

Consejo no pedido.


Si queréis un consejo no pedido solo puedo decir que leáis 1984 de George Orwell.

No que lo conozcáis. No que oigáis hablar de él. No que leáis una pocas páginas, veáis un vídeo o sepáis un resumen de lo que va.

No.

Leed 1984. Desde la primera página hasta la última. Leedlo bajo un prisma ajeno de ideologías y religiones. Leedlo y meditadlo tal y como es, asumiendo la ficción y entendiendo sus similitudes con la realidad.

Podría dar muchos otros consejos y aconsejar muchos otros libros, podría dar mi opinión y, como otros muchos, deciros cómo debéis pensar, cuál es el bien y cuál es el mal establecido.

Pero no. Prefiero que las conclusiones las saquéis vosotros mismos. Repito. Vosotros mismos, no vuestro partido, colectivo o religión.

No todo el mundo tiene que pensar igual. De hecho me preocuparía que así fuera.

Viviremos en sociedad pero no dejamos de ser individuos.

Por favor.

Leed 1984 al menos, y luego si queréis seguid leyendo.

sábado, 13 de enero de 2024

Escuela Técnica Superior de Arquitectura de A Coruña. (Opinión tres años después)

 


  Soy arquitecto.

  Soy arquitecto en parte porque estudié y acabé la carrera de arquitectura y en parte porque, pese a todo lo sufrido en ella, así me sigo sintiendo.

  Estudié en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de a Coruña.

  Especifico esto, no porque esté orgulloso de haber salido de donde he salido. Mucho menos lo digo porque la calidad de enseñanza en esta escuela en concreto sea de gran nivel. Especifico el lugar donde me inicié con esta profesión porque la ETSAC, dicho de forma abreviada, es una de las escuelas donde más “hijoputismo” gratuito tiene que aguantar un alumno de arquitectura.

  De esa escuela no se sale, se sale con graves problemas psicológicos, o se sale curtido para aguantar a cualquier cretino que te vayas a encontrar el resto de tu vida. Y eso es lo que realmente te enseña la ETSAC. A aguantar si es necesario, y no dejarte mangonear por cualquier idiota que se crea mejor que tú.

  Soy arquitecto porque, en contra de todo intento continuo de mis profesores, la arquitectura me sigue enamorando. La arquitectura es algo que simplemente me apasiona, y francamente, es una pena que tenga que escribir este artículo para decir que, por desgracia, detesto todo el mundillo que la rodea.

  Esta última afirmación puede ser difícil de entender pero trataré de explicarme como es debido.

  Si me permiten, pese a que no me suele gustar la utilización de analogías ( ya que son comparaciones que parten de una base de fe donde hay que creer que la comparación inicial es correcta) considero que en este caso es más fácil comprender lo que quiero decir haciendo uso de ese razonamiento mediante un símil con el arte o la política.

  El arte puede ser maravilloso, pero creo que hoy en día casi todo el mundo puede ver el enorme estercolero en el que se ha convertido el mundillo del arte. Un mundo en el que, al igual que en la política, destaca la gentuza sin valores, los amiguismos y los chanchullos por encima de la calidad.

  Un mundo en el que, si se puede pisar a alguien para avanzar, se hace. Un mundo de egocentristas echados a más que te miran por encima del hombro…

  El mundo de la arquitectura es todo eso.

  Concursos amañados, horas extras sin pagar, faltas de respeto por la vida ajena. Profesores fracasados, cretinos que se creen artistas, personas cuya única cualidad válida es haber sido el hijo de quien, o el conocido de tal. Profesores retrasados, perdón, atrasados  tecnológicamente que rechazan las nuevas herramientas de su profesión y desinforman sobre ellas.

  Un mundo de profesionales becados con sus horas contadas, de falsos autónomos, trabajos en negro, contratos de delineante por no pagar el de arquitecto. Un mundo en el que, no nos engañemos, hay trabajo de sobra con condiciones que son de risa. Un mundo donde la peor calaña se ha hecho un hueco convirtiendo algo inicialmente bonito en algo que evitar.

  Soy arquitecto porque me gusta la arquitectura pero no puedo decir lo mismo de los arquitectos. Si tengo algo que agradecer a la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de A Coruña precisamente es la sinceridad con la que te muestran esa realidad.

  Por eso, además de un corte de mangas y un franco deseo a que el karma cobre sus deudas, doy gracias a esas paredes de hormigón armado por hacerme quién soy ahora.

  Uno no olvida, el tiempo no hace que los horrores allí vividos se perdonen. Ellos no pudieron conmigo pese a que insistieron en ello y estuvieran a punto. Me ha ido bien después de eso, la vida sigue. A día de hoy solo animaría a los estudiantes que aún siguen en esa escuela a denunciar las barbaridades que allí se cometen.

  Soy arquitecto a su pesar.

  Orgulloso de serlo.

  Eso nadie me lo quita.

 

lunes, 19 de diciembre de 2022

Dogma

Me juzgarán por mis ideas, no por mis ideales.

Mis opiniones podrán ser más o menos certeras, más o menos éticas, pero serán mías.

No atiendo a etiquetas que me adjudican creencias que no comparto, a religiones ni fanatismos que me dicen cómo he de pensar y actuar. Religiones sin Dios disfrazadas de políticas y filosofías.

No atiendo a nada mayor que uno mismo.

No creo en la igualdad, nadie nace igual que otro. Pero si en el deseo de vivir en comunidad teniendo unos mismos derechos y oportunidades.

No creo en deudas debidas a injusticias del pasado.

No creo en tribus, y por lo tanto creo que, el daño realizado a grupos a lo largo de la historia, no tienen nada que ver con las personas de ahora. La sociedad no debe nada a nadie, no debe compensar injusticias de otros tiempos, otras sociedades, otros individuos…

No creo en la discriminación positiva, o mejor dicho, creo que toda discriminación siempre es positiva para una de las partes.

En España, en la actualidad, por difícil que cueste creerlo, se han reservado un 40% de plazas públicas a mujeres que quieran entrar en la guardia civil. Como si el hecho de que hubiera más mujeres en el cuerpo realmente significara algo.

A su vez se quiere reducir a un 15% la nota de corte a este mismo colectivo, asumiendo que ellas deben ser tontas y necesitan ayuda por parte del estado. Por no hablar de la reducción del requisito de pruebas físicas que se les pide, ya no en estas oposiciones, sino en todas aquellas en las que dichas pruebas existen.

Dicen que es para compensar los años de injusticia, como si dichas injusticias las hubieran sufrido las mismas personas que hoy en día se presentan a esas plazas.

En realidad no es otra cosa que una falsa moralidad, una ideología, perdón, una religión que considera que las mujeres, en igualdad de condiciones, no son capaces de competir sin ayuda.

¿Es esto feminismo?

En España por desgracia es la rama más fuerte de este dogma.

Podrán juzgarme por mi forma de pensar, pero no podrán adjudicarme ninguna etiqueta. Mis opiniones son mías, sin mandatos, sin restricciones que grupos, tribus, sacerdotes religiosos y políticos (que para mí son lo mismo) puedan exigirme.

El Homo Sapiens cae siempre en los mismos errores del pasado, y para cuando nos queramos dar cuenta, será demasiado tarde.

Se habrá dado la vuelta a la moneda convirtiendo a las víctimas en verdugos y viceversa.

sábado, 15 de octubre de 2022

Ubi Sunt

 Sentirse inferior, distinto, sin las capacidades necesarias para vivir una vida plena.

No gustarse a sí mismo, no entender al resto, analizar cada situación, cada comportamiento, cada estado de ánimo.

Sentir el paso inexorable del tiempo, ahogarse ante la imposibilidad de no poder hacer nada, sentir que se te escapa entre los dedos de las manos mientras tú sigues en la misma posición. El tiempo es el que avanza, tu alrededor es lo que avanza, tú no.

Tú, como si estuvieras atrapado en una burbuja, ves todo moverse mientras tus pies siguen atados.

Intentas por todos los medios quitar los nudos que impiden que camines a la misma velocidad que los demás sabiendo que, cuando lo hagas, ya será demasiado tarde. El mundo te habrá cogido la delantera y ya estará muy lejos para que camines a su lado.

Dar un paso tras otro, levantarse, llevar la rutina diaria, tratar de no pensar en la pérdida de tiempo que ésta implica.

Hacer pequeñas cosas que te suponen una mínima gratificación inmediata, proyectos fáciles que no suponen un cambio en tu vida pero que, como una droga, te ofrecen la dosis de dopamina necesaria para ir tirando.

Comer, relacionarse cuando toca y disfrutar de la noche cuando tu cerebro, siempre en continuo funcionamiento, te deja descansar.

Tratar de no saber de nadie para evitar comparaciones.

Día a día, semana a semana, mes a mes, año a año… cada vez más viejo, cada vez más cansado, pero siempre igual, nada cambia, no hay avance.

¿Queréis saber qué es el infierno? ¿Qué es la definición de pesadilla?

Es sentirse un inútil sabiéndolo y no encontrar manera de evitarlo.

miércoles, 2 de febrero de 2022

Publicar un libro (Opinión después de medio año)

 


Ha pasado medio año ya desde que “La escalera de Penrose, Ubi Sunt” salió a la luz. Desde que un libro en el que llevaba trabajando años abría sus alas dispuesto a echar a volar.

En este tiempo he descubierto varias cosas que me gustaría dejar plasmadas en este blog (que ya por el 2008 empecé a escribir sin saber que llegaría hasta el día de hoy).

Lo primero que quiero decir es que escribir un libro es difícil, pero mucho más difícil abrirlo al público.

Todas esas esperanzas y sueños que, para qué negarlo, todos los que han estado en esta situación han tenido, se encuentran de repente con un golpe de realidad que te despierta como el aire frio de la mañana.

Escribir un libro es difícil, pero mucho más darlo a conocer, mucho más que te lo tomen en serio. Y es que, en este medio año, he aguantado la condescendencia de los conocidos que leían la novela ya con los prejuicios de estar leyendo a un primerizo. Esos comentarios de “No es un best seller pero está bien” dichos por gente que, en la mayoría de los casos, ni siquiera ha leído un best seller, han sido por desgracia los más comunes cuando en ningún momento se pidió que lo compararan.  

Uno lee un libro y, o bien le gusta o no le gusta. Uno tendrá ciertas opiniones, ciertos comentarios, ciertas cosas a mejorar…

No les echo en cara en ningún momento ese sesgo con el que leen la obra.  Ese prejuicio previo que no tendría un desconocido.

No les echo en cara esa predisposición a asumir que lo más que alcanzará será el rango de aceptable, pero ahí tengo que decir que lo único que se consigue con ello es no ver el todo, no darle ni siquiera una oportunidad a un proyecto que ha costado años de trabajo y que está más pensado de lo que normalmente la gente cree.

El hecho de que te lea un conocido viene ya con ese sesgo incluido y por eso es de principal interés llegar a los desconocidos lo antes posible. Aquellos que tratan a tu novela con los mismos ojos que a cualquier otro libro y, solo a partir de ese momento, pueden criticar de forma completamente valida y contundente.

No estoy diciendo en ningún momento que considere que mi novela alcanza el nivel de calidad de los libros más vencidos, solo muestro una realidad que es la de que la gente conocida, en ningún momento, criticarán tu obra sin el prejuicio de que creen que eres un novato.  Sin creer que lo máximo que podrá alcanzar es la connotación de “está bien”.

Y ahí está el verdadero problema, y es que no soy ningún novato, ¿Primerizo en publicar y encima de forma autónoma al margen de editoriales? si, pero novato no.

Llevo toda la vida escribiendo, y cuando digo toda, es toda, desde mucho antes de que ese año 2008 empezara esta aventura que antaño se llamaba "Principiante a escritor" ahora renombrada como “Ataraxia”.

Desde esos inicios de este blog hace la friolera ya de 13 años.

¿Tengo mucho por aprender? desde luego, ¿Y quién no? pero no se me puede tratar de novato. Estoy aprendiendo cada día, pero no se puede decir que Todavía estoy aprendiendo, y remarco fuertemente ese Todavía como si aún no hubiera logrado nada.

Será el primer libro, pero el número de páginas que he manchado a lo largo de mi corta vida supera con creces las de diez libros como este.

 No les echo en cara a mis conocidos esos prejuicios, me da pena más bien el hecho de que, sin darse cuenta, no le hayan dado una oportunidad real a Ubi Sunt.

Entonces llega otro golpe de realidad. La tremenda dificultad que resulta, si estás publicando por tu cuenta, llegar a aquellos desconocidos que tanto interés tienes en que te lean.

En ese momento te das cuenta de que, sin una Editorial, es difícil dar a luz a tu pequeño. Empiezas a asumir que se va a quedar en unos pocos de cientos de copias que para más inri no serán tratadas con ojos imparciales.

Las librerías sin una editorial que te respalde no te toman en serio. En la pagina online, entre la marabunta de obras nuevas que salen todos los días tu obra se va ahogando hasta quedar en la oscuridad, como si no hubiera existido nunca, como si no hubiera valido la pena.

Es en ese momento cuando te tienes que dar cuenta de que todo esto no importa, te das cuenta de que nunca escribiste para que te leyeran sino por el simple disfrute de hacerlo, de crear algo nuevo, algo que solo es tuyo y de lo que puedes estar orgulloso.

Ubi Sunt me ha enseñado de lo que soy capaz. Con ello he creado algo que me acompañará toda mi vida.

Habrá un segundo...  un tercero... y ¿Quién sabe? igual al cuarto o al quinto esa oportunidad que no se le dio al primero empieza a emerger sacando a la luz todos los anteriores.

Doy gracias pese a todo a todos mis conocidos que hicieron el esfuerzo de leerme. A aquellos que me tomaron enserio y a los que sin querer no lo hicieron.

Sacar un libro es difícil pero he aprendido que el hecho de conseguir una crítica al margen de prejuicios (buenos o malos) es lo más difícil de todo.

No soy experto pero si experimentado, y seguiré experimentando hasta que mi pasión, mis fuerzas o mis ganas se desvanezcan.

Link del libro

martes, 10 de agosto de 2021

Mente colmena

 


Vivimos en un mundo en el que la gente ya no razona.

En el que se compran pensamientos e ideologías sin detenerse a ver qué significado tienen las palabras, qué implicaciones suponen y qué aportan realmente.

Las personas, en definitiva, no se paran ni un solo momento a pensar. Ya no estoy hablando de informarse un poco, sino de meditar, para bien o para mal y crear tus propias lógicas.

No discuto que mi forma de ver las cosas pueda ser incorrecta, pero es mía y no deseo otra cosa que encontrarme con alguien con ideas contrarias pero igualmente propias.

No quiero extremismos, misticismos o fe.

No quiero negacionismo ni creencia ciega.

No quiero que me rebatan con insultos, falsos juicios o llevar mis ideas a lo absurdo.

No quiero que pongan en mí,  palabras que no he dicho.

No creo en la verdad pura pero si en la búsqueda de ella dentro de los distintos puntos de vista.

No creo en la bondad pura pero si en las buenas intenciones con ganancia al cambio.

Estoy cansado de la falsa moralidad, de oír a políticos decir frases hechas sin saber su significado, de oír a periodistas soltar palabras vacías por su boca como si tuvieran algo de valor.

¡Pensad! Os lo ruego ¡Pensad!

Analizad el significado de las palabras y lo que realmente quieren decir. Buscad vuestras propias conclusiones sin que nadie os diga hacia dónde tirar.

En un mundo donde la mente colmena está cada vez más normalizada, el individualismo es tremendamente necesario.

miércoles, 17 de junio de 2020

Sobre supuestos Antifas y Fascistas (Parte 2)

El que antes era acusado de machista, simplificando, aligerando y normalizando una acusación de gran seriedad, ahora puede ser tachado también de homófobo, racista o facha con la misma ligereza, como si fuera algo común y no ocurriera nada.

Hemos llegado a un punto en el que se criminaliza el pensamiento, en el que se juzga a las personas por opiniones y creencias particulares, llevándolas hasta el extremo para poder llamarte poco menos que monstruo.

Hemos llegado a un punto en el que creemos que tenemos la verdad absoluta, en el que creemos que tenemos que cambiar la forma de pensar de las personas por el simple hecho de pensar diferente, en el que, si la persona es fiel a sus ideas, es tratada como paria.

Hemos llegado a una sociedad en la que juzgar, se hace con el corazón, con una ausencia plena de empatía y respeto hacia el prójimo, en la que no se discute lo que no se quiere discutir etiquetándolo como verdad absoluta, en la que personas, por una aceptación y deuda inexistentes, se arrodillan ante otras que claman la igualdad de todos.

Hemos llegado a normalizar lo que es una ausencia completa de respeto por el pensamiento individual.

Y eso, 
por más que se mire, 
no puede ser bueno.

miércoles, 10 de junio de 2020

Sobre supuestos Antifas y Fascistas (Parte 1)



Cuando la falsa moralidad se convierte en un dogma, poco más se puede hacer que tratar de no verte arrastrado por él pese a la facilidad y la falsa lógica que ello conlleva.

Las ideologías apoyadas en obviedades de las que nadie puede estar en contra, ya sea igualdad, racismo u otras cosas que parecen que están a la orden del día, son tan peligrosas como cualquier otro fanatismo o religión.

Impedir el poner en duda algo, o incluso el  no estar de acuerdo con ello, hace que dicha falsa moralidad solo sea eso, una forma de sentirnos bien con nosotros mismos poniéndonos por encima de toda razón y criterio.

La famosa frase, mal utilizada hoy en día por ignorantes amantes de los mantras, de ser intolerante hacia el intolerante, no tiene ningún sentido siempre que no se entienda previamente que “intolerante”, no es aquel que opina lo contrario y trata de demostrar su verdad, por errada que esta sea, mediante el raciocinio y la conversación, sino aquel que no sabe otra cosa que usar la fuerza para imponer sus ideas por encima de las del resto.

En este caso da exactamente lo mismo la calidad del discurso, ya que al convertirse en algo impuesto, rompe con toda libertad del ser humano a pensar diferente.

Y eso no puede ser bueno.

miércoles, 25 de marzo de 2020

Día diez del confinamiento. "A los irascibles" 25-3-2020


Creo y estoy de acuerdo con ideas, no con personas ni partidos políticos.

Estoy a favor de ciertas materias específicas de pensamiento, no con corrientes.

Tengo mi opinión sobre ciertos temas en particular que no pueden ser generalizados ni hechos leyes, tengo un pensamiento para cada cosa individual, los grises al fin y al cabo existen.

No dejo que piensen por mí, acepto cosas con las que estoy a favor y cosas con las que estoy en contra independientemente de la persona que lo diga, nadie tiene la razón en todo.

Se clasificar, catalogar y razonar.

Me niego a ser callado, a ser censurado por aquellos “abiertos de mente” que consideran que su moral es la única moral válida.

No tengo nada en contra de que no estéis de acuerdo conmigo, pero si os cabreáis no es cosa mía, se diferenciar a las personas de las opiniones, acepto lo positivo y lo negativo siempre que se esté dispuesto a hablar y no se tire por el insulto fácil y el victimismo.

Así es cómo escribo, así es cómo comparto, si molesto no me lean, si cabreo nunca fue mi intención, es la opinión de un individuo y si os afecta tanto lo mismo es para hacérselo mirar.

martes, 17 de marzo de 2020

Día tres del confinamiento (17-03-2020)


Tercer día del confinamiento.

Ya se empieza a notar la sensación de estar encerrados entre las mismas paredes día si, día también.
Me pregunto si al final se limitará a ser 15 días o acabaran ampliando, actualmente la cifra de muertos, así como la de infectados sigue en aumento, en Madrid, la hora punta es un momento de contagio grupal donde el abarrotamiento de los trenes rompe con toda lógica de esta cuarentena.

No sé si escribiré todos los días, y lo mismo hablo del contagio como puedo hablar de otra cosa, pero ahora mismo me pregunto cuánto afectará todo esto a nuestra economía, las personas que tienen que ir a trabajar para levantar el país y mantenerlo a flote, son las mismas que actualmente generan el problema del aumento de contagio y mientras, el gobierno reduciendo la cantidad de trenes y metro a la mitad.

Se están haciendo muchas cosas mal estos días, muchas cosas mal de las que son responsables políticos y medios de comunicación que lo único que hicieron fue quitarle hierro al asunto y, claro, ahora estamos como estamos, y seguimos como seguimos.

Hay mucho responsable de lo sucedido pero al final de esto solo se verán perjudicados los de siempre.

lunes, 16 de marzo de 2020

Día dos del confinamiento (16-03-2020)


Día dos del confinamiento.

No sé si haré esto todos los días, lo dudo mucho la verdad, pero mientras me apetezca ahí seguiremos lanzando opiniones al aire.

Escribo esto mientras los aplausos suenan por toda la ciudad, unos aplausos hacia unas personas que hacen su trabajo ya sea por las buenas o por las malas.

Propongo una cosa, en vez de salir a las 8 a aplaudir a nuestros médicos y trabajadores en primera línea de batalla, propongo gritar todos al unísono un “Hijos de puta”  a los  que han hecho que la escasez de profesionales sea un grave problema en la actualidad, que han hecho que las condiciones laborales sean deprimentes, que han hecho que los médicos no puedan hacerse la prueba del coronavirus por miedo a quedarse sin ellos, que han hecho que en la hostelería se cierre, se explote y salgan perjudicados los más débiles.

Un “Hijos de puta” a los cuatro vientos que demuestre que realmente la población ve y no se queda parada, escucha y no se conforma, un apoyo a nuestros médicos, enfermeros, limpiadores, pero también camareros, dependientes, y opositores, un “Hijos de puta” que reúna al pueblo, que las ovejas se conviertan en lobos, que la aristocracia se convierta en trabajadores públicos.

Día dos del confinamiento, número de personas comidas, cero.

Los perros siguen campando a sus anchas por la calle  paseando a sus mascotas humanas para que tomen un poco el aire.

domingo, 15 de marzo de 2020

Día uno del confinamiento (15-03-2020)


Primer día de confinamiento, aún no nos hemos comido los unos a los otros por lo que aún no estamos preocupados aunque es algo que llegará de un momento a otro.

La falta de comida no va a ser problema, cuando digo lo de comernos los unos a los otros no va a ser tanto por el hambre sino por el acúmulo de mala leche debido al estar encerrado contra tu voluntad, pero de momento, 24 horas pasadas.

Por el momento me he dado cuenta de varias cosas.

Uno, la cantidad de paletos y patanes que existen en este país donde la compostura se pierde por la búsqueda de supervivencia a una crisis que no requiere de dicho instinto, es literalmente innumerable.

Dos, la facilidad con la que una sociedad supuestamente avanzada es capaz de aceptar gustosamente sin la más mínima queja, la pérdida de sus derechos y libertades debido al miedo y a la histeria colectiva. En menos de 48 horas hemos aceptado sin rechistar el no poder salir libremente a la calle, el que nos puedan requisar cualquier propiedad, que debido a ello puedan entrar sin permiso en cualquier lado, posible control de medicamentos por parte del gobierno, uso del ejercito en las calles…

Tres, que los perros han pasado a tener más derechos que los humanos.

En cualquier caso es cierto que actualmente dada la situación no ha quedado otra que tomar medidas en el asunto, las preguntas que me planteo son:

¿Cómo hemos llegado hasta este punto?

¿Son realmente necesarias unas medidas tan estilo George Orwell?

¿Cuánto tiempo seguiremos así?

Y...

Si el miedo nos lleva a ser ovejas...

¿Quién nos asegura que no se utilizará contra nosotros cuando se necesite?

sábado, 14 de marzo de 2020

Me toca la moral la superioridad moral. (Especial coronavirus)


Soy consciente de que este escrito puede levantar mucha opinión contraria, pero en estos días de encierre, donde todo el mundo es moralmente superior al resto, no puedo evitar poner mi pequeño granito de arena.

En estos tres días, no he parado de recibir mensajes en redes.

Memes, mensajes de alarmismo, el puto #quedateentuputacasa… mensajes de todo tipo, provenientes de personas que parece que sienten la obligación de recordar a la gente lo que tiene que hacer para no ir al infierno.

Un poco me ha recordado todo esto a los mensajes virales que hubo en su día de participación de, “tienes que ir a votar” o,” si no votas, no tienes derecho luego  a quejarte”, cosa que a mi forma de verlo, por muy viral que se volviera, no deja de ser un mensaje de mierda sin apoyo ni razón de ser.

Entre todos estos mensajes, los que más me han sacado de mis casillas han sido los mensajes de los médicos quejándose de sus condiciones laborales, como si fuera algo nuevo y fuera el momento más indicado para hacerlo.

En definitiva,  como si fueran los únicos con condiciones laborales de mierda.

Hoy he recibido el siguiente mensaje y por el que me he decidido a escribir esta opinión que nadie leerá:


“Lo siento pero el mensaje oportunista de: “Hay que cuidar a los médicos”, me toca la moral.
-Que en época de crisis nos quitaran durante meses la comida y cena de las guardias por el gran gasto que suponíamos al estado (tengo buena memoria). ME TOCA LA MORAL.

-Que después de 11 años de preparación (incluyendo una oposición) tuviera que ir buscando contratillos hasta finalmente encontrar algo decente después de sumar 3 años sin vacaciones. ME TOCA LA MORAL.

-Que mi salario base neto sean 2050 euros (asumiendo responsabilidades del tipo sacar a alguien de un coma con una maquinita de ventilación, biopsiar un pulmón, o sencillamente prescribir mal una dosis por error humano...). ME TOCA LA MORAL

-Que si hago guardias de 24 h asumiendo en torno a 100 pacientes a mi cargo, sin respiro, no me compute en la seguridad social como tiempo trabajado cuando a otros colectivos sí. ME TOCA LA MORAL

-Que me haya expuesto masivamente y a diario a pacientes con neumonías graves por Covid-19 (en los primeros diagnósticos sin casi protección), haya comido varios días al lado de compañeros que han acabado dando positivo, y en el Hospital con mayor porcentaje de casos del país, y no se me haya hecho ni una PCR salvo que desarrolle fiebre. Mientras tanto, a “gente vip” de otros ámbitos (políticos, casa real, futbolistas) se les manda a casa de cuarentena. ME TOCA LA MORAL
-Que si además diera positivo para Covid-19, no se considerara hasta ayer mismo (después de esto se hay desmadrado) como accidente laboral sino como una baja por enfermedad común que he adquirido por mi cuenta. ME TOCA LA MORAL

Aguantar comentarios habituales del tipo: “Sois unos privilegiados”, “Tu sueldo sale de mis impuestos”, reclamaciones por escrito del tipo: “me atendió 30 min tarde”, notas en portadas de prensa del tipo: “nos tratan como animales”, “ese hospital es una vergüenza” sin contrastar la información.
ME TOCA LA MORAL

A pesar de todo ello, seguiré trabajando con abnegación, profesionalidad y dedicación absoluta, mirando siempre por los mismos, que son los que al fin y al cabo se ponen en nuestras manos (por suerte) y no en las de los que legislan y deciden desde arriba.

Robando horas a nuestra vida privada para que el sistema se sostenga, sin huelgas en momentos de crisis a diferencia de otros colectivos amorales como es bien sabido. ¿Cómo se nos ocurriría hacerlo si nuestra profesión es “puramente vocacional”?.

Sencillamente nos sobran valores, sentido común y sentido de la responsabilidad. Y definitivamente, incluyendo al resto del personal sanitario (no solo médicos), puedo afirmar que estamos hechos de otra pasta.

A ver si dentro de 6 meses, 1 año o 10 años, eso de “hay que cuidar al médico” se vuelve a mencionar. Igual habrá que refrescarle la memoria a más de uno.”



Mi contestación ha sido la siguiente:

A pesar de todo ello seguirás haciendo el trabajo que elegiste, como si tuvieras una opción de no hacerlo, con la profesionalidad y la dedicación con la que se tienen que hacer todos los trabajos ya que el resto del mundo no tiene la culpa de tus problemas.

Con esto no quiero decir que no esté agradecido de los médicos en una situación como la que estamos viviendo, está claro que ahora mismo son los protagonistas de esta historia, pero no consiento que las quejas aparezcan precisamente en un momento  en el que todos los ojos miran hacia ellos como si fueran ellos los únicos con problemas.


Mientras, los políticos son la nueva casta con una cantidad de privilegios estratosféricos que no paran de aumentarse.

Yo siento ser pesado pero, si votáis...

Ellos os los quitan y ellos se los dan.

Y son todos, no es un partido u otro, los políticos han pasado a ser la nueva nobleza y la llamada democracia no lo es, pero la gente sigue participando porque supuestamente, si no participas, no estás haciendo nada para remediarlo, cuando la realidad es que si participas estás continuando y aceptando un sistema que está claro que no funciona.

A sí que sí, pobres médicos y menudos sinvergüenzas los políticos.

Pero es cosa vuestra.

Y si, mantengo también que los médicos son unos afortunados, ¿Sabes por qué? Porque tal cual está ahora todo, la mayoría de profesiones que se lo curran igual o más están peor, y tenéis derecho a quejaros porque no deja de estar mal lo vuestro. Pero salvo la clase política, repito la nueva casta, el resto somos plebe.

A sí que sí, pobres médicos ahora que están en primera línea, tanto de batalla como de protagonismo, pero ni son el único problema ni lo van a solucionar pensando que esto es una democracia.

Ale y después de soltar esto, me dan ganas de copiarlo y soltarlo por ahí con un "lo siento pero el mensaje oportunista de los médicos me toca la moral"

Te  recuerdo que hace apenas un mes han quitado su límite de sueldo máximo y aumentaron el sueldo de los funcionarios incluido el de ellos.

Nadie habla de la cantidad de sueldos extra debido al aumento de ministerios debido a la repartición de poder.

Nadie habla de cómo, en una crisis cómo está siendo la del coronavirus, los políticos están recibiendo atención médica inmediata con resultados de un día para otro, nadie habla cómo todo este revuelo ha venido inmediatamente después de un 8M más politizado y propagandístico que otra cosa, con un aumento de infectados excesivo como resultado.

Nadie habla de unos decretos ley totalmente inútiles como respuesta del gobierno.

Estoy cansado de la superioridad moral de todo el mundo, incluida la mía no os valláis a creer.
TODO EL MUNDO ESTA JODIDO.

Bueno, todos  no, la nueva nobleza que ha demostrado mil y una veces que esta por encima de cualquiera, incluso la ley, está claro que no, ellos seguirán cobrando pese a estar todo cerrado, pese a no hacer su trabajo, tranquilamente en sus chalets sabiendo que ellos van a estar bien atendidos.

Estoy cansado de quejas sobre cosas que , a mi forma de verlo, no sois más que culpables por haceros los ciegos en su momento.

Es hora de aceptar que la frase de si no votas no te quejes luego es una soberana gilipollez y tendría que ser al contrario.

Están los políticos, y luego estamos la plebe, si no te gusta la situación no haber participado en ella, ahora no te quejes.

miércoles, 29 de enero de 2020

...



Tienes que escribir un libro.

Se que no quieres, que no tienes ganas,  que no  ves la razón de ello,  pero tienes que escribirlo.

No solo tienes que escribirlo sino que toda tu vida queda pausada hasta que lo hagas,  si no lo escribes,  no puedes continuar,  es la llave para pasar la puerta y si no la tienes,  te quedas mirándola sin poder siquiera girar el pomo.

No eres nadie sin él

Tienes que escribir un libro.

Miras a tu alrededor y ver que todos aquellos que te rodean ya han escrito por lo menos uno, algunos han continuado escribiendo,  otros se han dedicado a otras cosas,  pero todos son autores de al menos una obra finalizada y tu mientras tanto,  aun tienes que escribir un libro.

Te encierras día a día en tu cuarto saliendo solo para correr que es la única cosa que te mantiene cuerdo, el deporte, el cansancio más bien, te da esa sensación de avance que de otra forma no tienes, día a día corres mas kilómetros en menos tiempo, pero tu cerebro sigue pensando en escribir.

El estar acompañado solo te recuerda lo que los demás han logrado y tu no,  sus libros sus vidas,  sus lectores y el dinero que ganan con ello que les ha hecho libres mientras tu,  aun teniendo que escribir páginas y páginas de una historia que no se te ocurre por más que lo intentes,  sigues viviendo de quienes son tus dueños,  tu no eres del todo tu ya que no te perteneces en tu totalidad.

Tu objetivo.

Escribir un libro.

Única y exclusivamente.

El ocio en compañía pasa a ser una comparación entre sus vidas y la ausencia de la tuya,  sus libertades y la ausencia de las tuyas.

Tienes que escribir un libro, da igual si quieres o si no y si no lo haces, no eres nadie.

Literalmente, nadie.

Tienes que escribir un libro pero no puedes y mientras no lo consigas ahí te quedas,  lo único importante es escribirlo, si no,  no puedes seguir, y si sigues, nadie te asegura el final feliz.

viernes, 10 de enero de 2020

Simplificación



No creo en ideales, creo en la capacidad de cada uno de pensar por sí mismo, de pensar libremente sin miedo a juicios multitudinarios que te digan lo que está bien y lo que está mal.

No creo en grupos, sino en individualismo, en hacer las cosas bien por el simple hecho de que así es como deben hacerse.

No creo en el bien común, ni en tener que elegir entre el peor de los males, no creo en tendencias políticas, ni en derechas o izquierdas, ni el ser humano ni la vida son tan simples como para reducirlos a dos direcciones sin cuestionamiento.

No creo ni en el blanco, ni en el negro, en verdades absolutas que se convierten en leyes, todos los casos son particulares.

No creo en falsas moralidades, en juicios sin conocimiento pero realizados por todos como si fueran la última palabra.

No creo en la libertad de expresión, creo que hace tiempo dejó de existir para dar paso a una globalización donde todo el mundo tiene que tener las mismas formas de pensar y creencias, muy triste esto último.

Creo en una sociedad que cada vez se parece más a una mente colmena.

Solo somos libres en nuestro interior, en la superficie somos todo apariencia.

No creo en la política, no creo en aquello que llamamos democracia y que a mí, personalmente,  me deja ciertas dudas del nivel de participación que se le deja tener al pueblo.

Esperamos reducir todo a grupos, a líneas de pensamiento cuando realmente hay tantas líneas como personas, a corrientes filosóficas basadas en la opinión de un charlatán más o menos interesantes.

Creo en el derecho a poder decir que no me representan, nadie lo hace, mi forma de pensar es mi forma de pensar, y pese a que pueda tener cierta relación con los pensamientos de otros, no me representan, con respeto o sin respeto, pero no me representan.

Me niego a una alienación parcial por el hecho de entrar en un grupo, y si eso hace que esté solo que así sea, porque seré libre de mis pensamientos.

No dejaré pasar ideas contrarias a mi forma de pensar por el hecho de aceptar otras con las que estoy de acuerdo.

No creo en ideales, no controlan mi vida, las personas somos más que eso.


viernes, 23 de agosto de 2019

Preguntas.




¿Y por qué creéis que esos psicópatas representan a los hombres?

Ellos no me representan.

¿Acaso si son rubios representan a los rubios?

Ellos no me representan.

¿Qué sentido tiene etiquetar a esos cabronazos? ¿Hay que meterlos en el mismo saco? ¿Hay que buscar un tipo específico de victima?

¿Acaso hay que catalogar las muertes y considerar que unas tienen más valor que otras?

¿Ponerle un aspecto al monstruo para generalizarlo y que dé menos miedo?

¿Toda la violencia de un hombre hacia una mujer es debido al sexo, o simplemente es una característica más de los implicados?

¿Las mujeres necesitan más ayudas que los hombres como si de una minusvalía se tratara el hecho de nacer mujer?

¿Hay que darle realmente importancia al hecho de nacer hombre o mujer? ¿Tenemos que tener distintos derechos por esa misma razón?

¿Es realmente solo el si verbal el único si? ¿Cualquier otra cosa que no sea el si verbal es realmente un no?

¿Hay realmente que diferenciar a las personas?

¿Unas personas merecen más que otras por sus condiciones genéticas?

¿Acaso hay que tratar a la mujer como un juguete roto?

¿La violencia machista es realmente debido a las diferencias de sexo, o hay más razones de por medio?

¿Acaso necesita ese tipo de violencia otro tipo de trato solo por el género de los implicados?

¿Vale más ese tipo de violencia que cualquier otro o un asesinato es un asesinato lo mires por donde lo mires?

¿Un asesino mata o viola por el hecho de ser hombre, o por el hecho de ser un hijo de puta?

No me representan.

¿Acaso es igualdad tener un trato diferente ante la ley, ante las ayudas económicas, ante oposiciones y otro tipo de elementos burocráticos por el simple hecho de nacer hombre o mujer?

¿Acaso es razón suficiente las injusticias vividas en el pasado para ponerte por encima de nadie, para generalizar y tratar a un colectivo de inferior y amoral?

¿Acaso hay que celebrar los logros conseguidos por el esfuerzo de las mujeres como si fueran algo raro y toda una sorpresa?

Hasta donde yo sé todos estamos igual de capacitados.

¿Acaso el feminismo contemporáneo busca realmente la igualdad, busca no darle importancia al nacer hombre o mujer?

El psicópata mata, maltrata o viola por ser psicópata, no por ser hombre.

El gilipollas trata a la mujer como inferior por gilipollas, no por el hecho de ser hombre.

Ninguno de ellos me representa, al igual que todas las mujeres psicópatas y gilipollas no representan al resto de mujeres, lo que haga un rubio no representa a todos los rubios y podría seguir así con todas las cualidades recibidas de nacimiento.

En esta historia no hay un solo tipo de malo, cada caso es un mundo.

No nos engañemos, no somos iguales, pero lo importante no es que lo seamos, sino que tengamos las mismas oportunidades en la vida, los mismos derechos, y es cierto, hoy se está luchando por no tenerlos.

No soy feminista, ¿Soy automáticamente por ello machista? Que yo sepa no he dicho nada extraño, y si lo he hecho estoy deseando que me lo razones, no que me insultes directamente.

domingo, 23 de junio de 2019

Buenismo bien



No se cuestiona nada por miedo a que te juzguen por ello.

En su día no se cuestionó a la monarquía por miedo a que te tacharan de traidor, no se cuestionó la política, ni el patriotismo aunque ello generara guerras sin sentido.

No se cuestionó la religión por miedo a que te consideraran hereje, aunque ello generara mentalidad intolerante y fanatismo.

No se cuestiona el ateísmo por miedo a que te tachen de meapilas.

No se cuestionan las culturas y costumbres que no sean las del primer mundo, no se cuestionan las minorías, no se cuestiona el feminismo, todo ello por miedo a que te juzguen y lapiden en las redes sociales que gobiernan el mundo.

No cuestionamos la izquierda por miedo a que te condenen de facha, no se cuestiona la derecha por miedo a que te condenen de progre. No se cuestionan las fronteras, sentimos la necesidad de marcar lo que es nuestro, aunque no lo sea.

No se cuestiona el ser bondadoso cuando no siempre puedes serlo, no se cuestiona la maldad cuando a veces es resultado de unos eventos que no se pudieron parar, uno no siempre es culpable de las cosas malas.

No cuestionamos las libertades, ¿Somos realmente libres? ¿Deberíamos serlo?

No se cuestiona nuestro propio raciocinio, lo mismo somos una panda de idiotas sin remedio.

No se cuestiona que los estudios son necesarios, que es la única manera de avanzar en la vida.

No se cuestiona que las leyes funcionan, que la vida es o blanco o negro, que el sistema es el que es porque no hay otro modo.

No se cuestionó el avance industrial, no se cuestiona la tecnología, no se cuestionan a los mayores cuando dejaron más que demostrado que son imperfectos y cometieron errores.

Me gustaría poder decir que no se cuestiona a la juventud, pero todos sabemos que es lo único que siempre se ha cuestionado.

No se cuestiona el intrusismo, no se cuestiona el dinero, no se cuestiona el buenismo bien, lo políticamente correcto, la educación y sus normas cuando nadie sabe de donde vienen ni para qué sirven, alguien las tuvo que crear en algún momento.

No se cuestionan las normas de  vestimenta y aspecto cuando eso ya no es razón suficiente para juzgar a las personas.

No se cuestionan las creencias propias y a su vez se cuestionan las contrarias no planteándose por qué una cosa sí y la otra no.

Tenemos miedo a que nos vean de una forma que no queremos, planteamos nuestras creencias en base a lo que dicen los demás, creemos que somos libres de nuestro pensamiento pero la realidad es que nos lo callamos y lo guardamos en lo más profundo de nuestro ser hasta convencernos  a nosotros mismos de que no es lo que somos.

Seguimos a la mayoría, buscamos opiniones parecidas, procuramos no ir en contra de una corriente que hoy en día es estúpida, no buscamos conocimiento, buscamos aceptación.

Si no somos ateos, nos han lavado el cerebro, si no creemos en la bandera, no somos lo suficientemente adultos, o eres feminista o directamente te conviertes en machista, no hay punto medio aunque no se pare de decir que el feminismo es igualdad, si pones por delante a las personas a los animales, eres una persona horrible, si no tienes en mente ni casarte o tener hijos, ya acabaras teniéndolo o serás un raro que vivirá toda su vida solo, si no estudias, eres un analfabeto, si no protestas ante los chistes de mal gusto, eres un racista, irrespetuoso, retrógrado…

Si no te importan lo mas mínimo las personas homosexuales,  trans, etc, significa que les pones por debajo de ti cuando en realidad es que tratas absolutamente a todos por igual, si no tratas a las minorías como minorías significa que no quieres la igualdad.

Si todo esto lo haces desde una posición de hombre blanco hetero del primer mundo, no tienes mas remedio a que te tachen de nazi.

Y ahí no hay más conversación que valga.

lunes, 28 de enero de 2019

Encrucijada



Ante él se encontraban dos opciones.
No volver a saber de ella y dejar que el recuerdo generara la añoranza de lo que  fue y la tristeza de lo que pudo haber sido.
No volverían a hablar ni a saber más el uno del otro,  pero el pasado quedaría intacto y sin manchas.
Por otro lado podría  intentar mantener una amistad que no existía.
Tratar de forzar las cosas y participar en algo en lo que ya no formaba parte hasta que el presente, antiguo futuro desconocido,  hiciera que lo que hubo bueno pareciera algo insulso y sin valor.
La respuesta estaba clara.
La duda era si iba a ser capaz de dejarla ir del todo y tenerla solo en el recuerdo.
Salvar ese pasado sacrificando su presente y su futuro.

martes, 4 de diciembre de 2018

De artistas y artistillas



De artista y artistillas. 

Llevo nada menos que 9 años estudiando Arquitectura y hoy, a falta de un proyecto que resolver, sigo viendo la decadencia de todo lo que me rodea en un ambiente que debería resaltar por su grandeza.

Al igual que un estudiante recién salido de la escuela de Bellas artes sale con el derecho a denominarse artista, y poder tomarse ciertas libertades a la hora de ver la realidad y moldearla a su gusto, un arquitecto tiene que tener siempre dicha realidad como base de cualquier proyecto.

Un arquitecto no es ni mucho menos, un artista.

Desde el primer año en el que empecé con esta carrera de a fondo no he parado de ver artistillas a mí alrededor. Gente que antepone la idea abstracta y el simbolismo a la tierra que pisa llegando a cimentar sus proyectos en no más que humo.

No somos artistillas por mucho que intenten que lo seamos.

Lous I. Kahn escribía que al igual que un pintor podía pintar una rueda cuadrada y un escultor esculpirla, puesto que su labor como artistas se lo permitía y no había nada malo en ello, un arquitecto estaba obligado a hacerlas lo más redondas posible para que pudieran cumplir, de la mejor forma, con su labor de rueda, un arquitecto podía permitirse un diseño de esa rueda, pero el terreno sobre el que afirmaba dicho diseño era una realidad tal como la de la propia función de la rueda.

Un arquitecto no tiene que olvidar para qué y quien hace lo que hace y su diseño (que también forma parte de su labor) no puede ser la base de todo ello.

Kahn a su vez diferencia entre “la casa”, “una casa” y “el hogar”.

“La casa” seria en todos los aspectos aquello por lo que ésta es lo que es, no hay diferencia en este caso entre una casa y otra, todas se componen de las mismas necesidades para cumplir su labor como casa.

“Una casa” ya contiene el toque arquitectónico que hace que se diferencie ésta del resto. Esta diferencia proviene de un diseño que se tiene que apoyar en las características del entorno y el proyecto que hacen que este sea distinto a otro proyecto de casa. Kahn llama a esto percatación, una unión entre el sentimiento y el propio pensamiento, no podemos dejar el diseño al puro simbolismo pero a su vez, la funcionalidad sin algo externo hace que nunca se llegue al estado de “una casa”.

Y aquí es cuando empiezan los problemas que en estos nueve años me han estado rodeando y que creo que rodean en si a este mundillo.

Cuando dicho diseño no proviene del mundo físico, si no exclusivamente del amor por el arte de su proyectista, o por simbolismos tan abstractos que no puedes hacer otra cosa que aplaudir por la gran imaginación de la persona, no puedo dejar de pensar que se ha equivocado de carrera, y es que muchos arquitectos en el fondo se han equivocado de carrera. En este caso la rueda seguiría cometiendo su función de rueda, seguiría siendo redonda, la parte del proyecto de la rueda estaría cubierta pero a la hora de pasar a ser una rueda, estaría repleta de adornos innecesarios que no se basarían en otra cosa más que en la propia gilipollez del individuo.

Kahn a su vez describe la figura de “el hogar”, es decir, la parte del proyecto que ya no controla, o no debería controlar el arquitecto, en la que una casa especifica es habitada por sus propios habitantes transformándola en el proceso.

De esto también se olvida el arquitecto de hoy en día que antepone sus dotes de artistilla a las personas para las que va dirigido lo que hace, busca el renombre propio sobre la vida misma de sus habitantes, y es que no deberíamos tener que recordarnos que influimos en las personas.

La arquitectura está hecha para aquellos que la viven, y aunque las ideas de la Bauhaus de la arquitectura como aquello que contiene todas las artes es algo que no se puede negar, también hay que aceptar que no podemos permitirnos ser un arte como tal.

Con esto no quiero decir que la arquitectura buena tenga que ser algo sobrio que se limite a su función, como ya he dicho, el arquitecto también se hace responsable de su diseño, pero nunca basándose en una idea abstracta como si fuera una verdad absoluta, y mucho menos mintiéndose a uno mismo diciendo que las cosas salen de algo que realmente se ha pensado a posteriori. (He usado este material porque simplemente me ha parecido el más adecuado, no porque haya querido hacer un guiño a una casa que he visto a quilómetros de distancia)

Un proyecto cubre un programa y resuelve unos problemas de la mejor forma posible, muchas veces metiendo el gusto personal en ello, eso es algo normal y de lo que uno no debe avergonzarse, lo que sí me parece vergonzoso es tener que recubrir ese “salió por que si”  con unas excusas artísticas y modernas que parece que estamos obligados a tener para obtener la aceptación en el gremio. Un evitar admitir una apetencia de un momento y unos gustos que parece que hay que tapar  con unos aires de falsa intelectualidad.

Un arquitecto no se puede permitir ser un artista ya que comete el error de convertirse en Artistilla, no puede dejar de pensar que sus decisiones afectan a unas personas y que, dentro del diseño, el “porque si” no necesita taparse con análisis innecesarios de una escala territorial para un proyecto situado en un ámbito pequeño por mucho simbolismo que haya en ello.

El porque si no debería ser perseguido siempre y cuando se use con cabeza tras un análisis previo, de hecho en la actualidad se usa en todos los proyectos, buenos y malos, aunque no se quiera admitir.

Por desgracia en la escuela que me ha tocado vivir la mentalidad es la contraria, nos enseñan a tener que recubrir las cosas con aires de intelectualidad, “ya está todo inventado” dicen, tenemos que hacer referencias por muy sin motivo que estas sean, tenemos que buscar lo espiritual dentro de las piedras y el lugar, analizar hasta el último detalle de un urbanismo por muy innecesario que este sea, controlar el hogar (crearlo nosotros mismos) hasta el punto de que, si nos critican o no pueden vivir en él, es que somos unos incomprendidos.