martes, 27 de marzo de 2012
martes, 20 de marzo de 2012
Cuarto sin ventanas.
Solo en la oscuridad, en ese cuarto sin ventanas al que nadie encuentra ningún sentido. Me levanto de la cama y me digo a mi mismo, “este día va a ser diferente a los demás”, pero pese a eso no logro creer esas extrañas palabras que salen de mi boca.
Está todo oscuro, ni un solo rayo de sol es capaz de atravesar esos muros sin vidrio para poder iluminar una mínima parte de la estancia. Respiro hondo atragantándome con un aire recargado que nunca ha sido ventilado y me digo a mi mismo, menuda mierda de lugar es este.
Recorro con la mirada el lugar reconociendo cada uno de los objetos allí presentes, nada está fuera de su sitio, una cama, una mesa de estudio, una estantería y varias baldas vacías donde se suponía que tenían que estar mis pertenencias. El mismo panorama de siempre. Resoplo cansado, tentado a volverme a meter en la cama pegada a una de las cuatro paredes ciegas, pero sé que eso no va a solucionar ninguno de mis problemas.
“Este día va a ser diferente a los demás” me vuelvo a repetir aun sin creérmelo ya que todo en ese momento seguía igual a como lo había dejado el día anterior.
Un pequeño ruido hizo que me girara para ver apoyado en un oscuro rincón, antes vacio, lo que parecía un pequeño mazo de obra. El corazón me dio un vuelco. Eso era lo que había estado esperando desde hacía tanto tiempo. Cogí la herramienta y apartando la cama de la pared me dispuse a abrir un hueco en ella.
Tras varias horas sin descanso, un pequeño agujero en el muro, antes ciego, dejó pasar un fino hilo de luz blanquecina que se extendió por toda la habitación, una leve corriente de aire fresco rozó mis músculos entumecidos dándome a entender que estaba consiguiendo mi objetivo.
Llenándome los pulmones esta vez de aire puro y fresco pude decir por primera vez con convicción. “Este día va a ser diferente a los demás”
Me separé de la pared para contemplar mejor el pequeño agujero que con tanto trabajo había abierto, me sequé el sudor con la manga y dije con una sonrisa en la cara.
“Ahí voy a tener una ventana”.
domingo, 18 de marzo de 2012
frases prestadas- frase 10
Sigmund Freud
COMO UNA ENFERMEDAD
jueves, 1 de marzo de 2012
frases prestadas- frase 9
Anonimo.
domingo, 26 de febrero de 2012
Pereza
Un agobio me recorrió todo el cuerpo pidiéndome, o mejor dicho suplicándome, que hiciera aquello a lo que me había comprometido. Las extremidades me pesaban, y el cansancio cada vez se adueñaba mas de mi propio ser quitándome las ganas de todo. La luz me parecía oscuridad, y sin embargo aun podía sentir que debía cumplir con mis obligaciones.
Tenía dos posibles opciones, la buena, y a su vez menos apetitosa. Y la mala, no por el hecho de tener malicia, sino de no ser la correcta en ese momento y lugar.
Sabía que mis actos iban a tener repercusiones en un futuro cercano. Tentado a elegir la segunda opción, que me llevaría a un arrepentimiento y castigo seguro, pero sin dejar de pensar en que podía evitar todo aquello haciendo un esfuerzo por hacer lo correcto.
Estos sentimientos enfrentados, no hacían más que formar un nudo en mi barriga parecido a la tristeza que sobrecargaba mi cabeza haciéndome creer que nada importaba, eligiera lo que eligiera.
Mi razón empezó a empañarse intentándome convencer de la existencia de otras vías de escape, pero aún autoengañándome, en el fondo sabia que aquella desviación solo me permitía tomar dos caminos, el bueno, o el “malo”.
Por un momento vi como solución al problema, el no elegir ninguno de los dos, pero pronto me di cuenta de que el no hacer nada entraba dentro de la segunda opción, volviendo así a la misma lucha interna de hacer lo que debía o sucumbir a mis gustos.
Enfrente de mi estaban mirándome la pereza, y la responsabilidad.
Finalmente, cerré los ojos y tomé una decisión antes de que fuera demasiado tarde, me tendió la mano, y yo se la acepté aun dudando de haber elegido bien.