martes, 20 de marzo de 2012

Cuarto sin ventanas.




Solo en la oscuridad, en ese cuarto sin ventanas al que nadie encuentra ningún sentido. Me levanto de la cama y me digo a mi mismo, “este día va a ser diferente a los demás”, pero pese a eso no logro creer esas extrañas palabras que salen de mi boca.

Está todo oscuro, ni un solo rayo de sol es capaz de atravesar esos muros sin vidrio para poder iluminar una mínima parte de la estancia. Respiro hondo atragantándome con un aire recargado que nunca ha sido ventilado y me digo a mi mismo, menuda mierda de lugar es este.

Recorro con la mirada el lugar reconociendo cada uno de los objetos allí presentes, nada está fuera de su sitio, una cama, una mesa de estudio, una estantería y varias baldas vacías donde se suponía que tenían que estar mis pertenencias. El mismo panorama de siempre. Resoplo cansado, tentado a volverme a meter en la cama pegada a una de las cuatro paredes ciegas, pero sé que eso no va a solucionar ninguno de mis problemas.

“Este día va a ser diferente a los demás” me vuelvo a repetir aun sin creérmelo ya que todo en ese momento seguía igual a como lo había dejado el día anterior.

Un pequeño ruido hizo que me girara para ver apoyado en un oscuro rincón, antes vacio, lo que parecía un pequeño mazo de obra. El corazón me dio un vuelco. Eso era lo que había estado esperando desde hacía tanto tiempo. Cogí la herramienta y apartando la cama de la pared me dispuse a abrir un hueco en ella.

Tras varias horas sin descanso, un pequeño agujero en el muro, antes ciego, dejó pasar un fino hilo de luz blanquecina que se extendió por toda la habitación, una leve corriente de aire fresco rozó mis músculos entumecidos dándome a entender que estaba consiguiendo mi objetivo.

Llenándome los pulmones esta vez de aire puro y fresco pude decir por primera vez con convicción. “Este día va a ser diferente a los demás”

Me separé de la pared para contemplar mejor el pequeño agujero que con tanto trabajo había abierto, me sequé el sudor con la manga y dije con una sonrisa en la cara.

“Ahí voy a tener una ventana”.

domingo, 18 de marzo de 2012

frases prestadas- frase 10

"Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra es serlo"
Sigmund Freud

COMO UNA ENFERMEDAD

Hay personas, que con solo ver una vez, ya te desorientan no dejándote pensar con claridad.
Son solo unos segundos los que te permiten conocer sus rasgos, pero esos segundos son los suficientes para impedir olvidarte de ella, tanto en ese momento, como en las horas, días, semanas, e incluso meses siguientes.
Hay personas que te afectan como una enfermedad. No la conoces, o en el mejor de los casos, sabes quién es pero resulta imposible acercarse a ella. Sabes su nombre, o puede que no, sabes su personalidad, o puede que no, sabes cómo es su voz, o puede que no, en cualquier caso eso no importa, solo quieres conocerla.
Al ver lo lejos que estas de que ella te conozca solo deseas que, como cualquier otra enfermedad, se te pase pronto. Pero aun así sabes que eso no va a ser posible, te gustaría olvidarla, pero siempre vuelve a ti esa imagen de su rostro.
Si te vuelves a cruzar con ella, tus ojos se desvían de tus quehaceres para mirarla, sabiendo que, pese a estar a tan solo unos metros de distancia, te va a resultar imposible conocerla.
Sabes que ese sentimiento, o mejor dicho locura, no va a durar para siempre, pero eso no duele más que el saber que una vez desaparezca de tu vida, no la volverás a ver más.
Hay personas que con solo ver una vez ya te acuerdas para toda la vida, pero doy las gracias de que ese no sea mi caso y pueda, como con una enfermedad, olvidarme de ella.

jueves, 1 de marzo de 2012

frases prestadas- frase 9

"Solo hay dos cosas al año que no se pueden cambiar, una es el ayer y la otra, el mañana a si que hoy, vive, y cambia"
Anonimo.

domingo, 26 de febrero de 2012

Pereza

Un agobio me recorrió todo el cuerpo pidiéndome, o mejor dicho suplicándome, que hiciera aquello a lo que me había comprometido. Las extremidades me pesaban, y el cansancio cada vez se adueñaba mas de mi propio ser quitándome las ganas de todo. La luz me parecía oscuridad, y sin embargo aun podía sentir que debía cumplir con mis obligaciones.

Tenía dos posibles opciones, la buena, y a su vez menos apetitosa. Y la mala, no por el hecho de tener malicia, sino de no ser la correcta en ese momento y lugar.

Sabía que mis actos iban a tener repercusiones en un futuro cercano. Tentado a elegir la segunda opción, que me llevaría a un arrepentimiento y castigo seguro, pero sin dejar de pensar en que podía evitar todo aquello haciendo un esfuerzo por hacer lo correcto.

Estos sentimientos enfrentados, no hacían más que formar un nudo en mi barriga parecido a la tristeza que sobrecargaba mi cabeza haciéndome creer que nada importaba, eligiera lo que eligiera.

Mi razón empezó a empañarse intentándome convencer de la existencia de otras vías de escape, pero aún autoengañándome, en el fondo sabia que aquella desviación solo me permitía tomar dos caminos, el bueno, o el “malo”.

Por un momento vi como solución al problema, el no elegir ninguno de los dos, pero pronto me di cuenta de que el no hacer nada entraba dentro de la segunda opción, volviendo así a la misma lucha interna de hacer lo que debía o sucumbir a mis gustos.

Enfrente de mi estaban mirándome la pereza, y la responsabilidad.

Finalmente, cerré los ojos y tomé una decisión antes de que fuera demasiado tarde, me tendió la mano, y yo se la acepté aun dudando de haber elegido bien.

martes, 21 de febrero de 2012

Preocupaciones inventadas

Nuestro presente pasado se vuelve,
nuestro futuro inmediato, presente,
ninguna cosa dura para siempre,
ninguna cosa para siempre duele.

El tiempo pasa, sin querer se pierde,
lo bueno se va, lo malo igualmente,
aún sin pararse la vida, es suficiente,
para ser yo quien la viva, la recuerde.

Presente futuro y pasado a la par,
todo en un instante, sin interés,
nada es importante hay que disfrutar.

Y a la tristeza dejarla marchar,
no importa quién seas o donde estés
todo se cura, no hay más que esperar.