domingo, 17 de junio de 2012

Mis grandes pasiones


Un solo dibujo que almacena en él todo un gran significado, mis pasiones, mi forma de seguir en este mundo cuando todo parece no funcionar. Mi momento de no pensar, no preocuparse, y ser feliz.
La primera de ellas, la guitarra. Instrumento de seis cuerdas que cuando toco, hace que me concentre solo en la canción, el ritmo, y la alegría que esta conlleva. La música es de las pocas cosas que conozco capaces de transmitir, de forma tan precisa, los sentimientos entendidos por todo aquel que la escuche.
La segunda de mis pasiones, las cartas y todos los juegos que estas acarrean incluyendo los trucos de magia. Cuando juego a las cartas paso a ser alguien que conoce de toda la vida a los participantes, aunque estos en realidad se acaban de presentar antes de empezar.
No hay nada como una partida de cartas para unir lazos, al igual que los trucos de magia para demostrarte que lo imposible puede no serlo.
La tercera es la palabra escrita de la cual ya he hablado en otros artículos. Es impasible e inmortal. Con ella uno puede soltar todo aquello que la instantaneidad de la palabra oral no te permite.
Y por último, el payaso, sinónimo de espectáculo. Los malabares, mi gran pasión de la cual no me puedo despegar. El afán de mejora, de esfuerzo por conseguir hacer algo que el resto de gente no hace. La idea de tener una habilidad que en un principio se creía imposible, o como mínimo, muy difícil de conseguir. Esa oposición entre lo que creemos que somos capaces de hacer y lo que realmente podemos con esfuerzo y dedicación.
¿Que por qué llora el payaso? Os preguntareis. Bueno, él también es una persona.
Con estas cuatro cosas soy capaz de descansar psicológicamente, más rápido que con todas las horas que pudiera dormir de golpe. Las aficiones por lo que a mí respecta son muy importantes ya que sin ellas acabaría cayendo en una depresión y monotonía de la que sería difícil salir.
Todo el mundo necesita desahogarse con algo, lo complicado esta en encontrarlo y no soltarlo.

viernes, 15 de junio de 2012

Frases prestadas- frase 21

"Hasta los pajaros estan encadenados al cielo"
Bob Dylan

Tacón roto

Salió corriendo del baile según cantaban las doce. Fui tras ella sin saber lo que ocurría y me la encontré tirada en el suelo enfrente de una calabaza y con un vestido raído. Me agaché y tendiéndole el objeto que se había quedado en una alcantarilla le dije,  “Esto es tuyo”.

lunes, 11 de junio de 2012

Ciudad de Chabolas.


Llegué ya muy caída la noche a las calles de la capital esperando encontrármelas completamente desiertas, pero en vez de eso, me encontré con un chabolismo al pie de los edificios vacios.
Familias de personas de todas las edades se amontonaban en las aceras tapándose con las cajas o plásticos que podían encontrar.
Los mendigos de toda la vida ahora pasaban a ser los instructores de los nuevos sin techo, enseñándoles su forma de vida. Los portales, repletos de personas que intentaban resguardarse del frio, ahora se convertían en los dormitorios de mayor lujo que se podía obtener en esas condiciones. Y aquellos que no tenían esa suerte, se volvían arquitectos entretenidos en hacer sus nuevas casas con los desperdicios de la obra más cercana.
Las velas de algunos afortunados, eran en aquel momento las que iluminaban las calles sin electricidad, hacia ya bastante tiempo que las compañías de energía habían cerrado debido a no tener a nadie a quien abastecer.
Los edificios, todos con las persianas cerradas, tenían ahora el aspecto abandonado que les correspondía. Parecía como si la vida nos hubiera gastado una broma de mal gusto dejando a todo el mundo en la calle a pie de tantos edificios sin ocupar.
Solo los políticos y banqueros habían mantenido sus vidas con los mismos lujos de antes en lo que se los quitaban al resto de trabajadores.
En cada ventana, un cartel de se vende desgastado por las numerosas lluvias que habían pasado desde que se habían puesto después, eso si, de haber desalojado a los antiguos individuos, sin trabajo y sin paro.
El país ya había salido de la crisis, pero la solución que se había dado había sido mandar a los funcionarios a la calle y subir los impuestos mientras que, aquellos a los que habíamos llamado gobernantes, vivían con sus mismos sueldos excesivos. Todo había empezado con un rescate al que habían disfrazado a vista del mundo no llamándolo como tal y escondiéndose detrás de los partidos de futbol de la copa de Europa que acababa de empezar.
En ese momento, un niño que no pasaría de los siete años me agarró de la gabardina obligándome a parar para preguntarme por algo de comer, abrí la mochila en la que guardaba mis últimos recuerdos de tiempos mejores, y le di el trozo de pan duro que me quedaba.
Sin decirme siquiera gracias, se comió enseguida lo que parecía, por su aspecto famélico, su primer bocado desde hacia días.
-Sus padres antes eran profesores. –me explicó una chica que en esos momentos se había puesto a mi lado y había visto lo ocurrido. –yo en cambio, ni siquiera pude acabar la carrera que estaba haciendo debido al aumento del precio de las matriculas.
-Pues mi caso es del estilo al tuyo. –me dijo un segundo. –yo si acabé la carrera, pero aun así no pude ejercer ya que no fui capaz de encontrar trabajo.
-Yo era médico, y lo más gracioso es que aquel hombre metido entre cajas era mi jefe. –habló un tercero con la barba por los tobillos.
-Pues en mi casa ahora vive la ministra de igualdad.
En cuanto quise darme cuenta, ya estaba rodeado por todos aquellos habitantes sin hogar, posesiones, ni sanidad, contándome unas historias todas ellas diferentes pero iguales.
Eran las dos de la mañana y a lo lejos se podían ver las luces de las chimeneas de las casas del alcalde y otros de la misma calaña que habían sobrevivido a costa del resto.
Temblé debido a un escalofrío.
Una mano de entre la gente me tendió una manta raída en lo que me preguntaba.
“¿Y tú? ¿Cuál es tu historia?”
Me senté en la acera rodeado de aquellos “mendigos”, aquellos bidones ardiendo para calentarse y aquellos cartones, y empecé a narrar sin poder evitar que se me escapara una lágrima de vez en cuando.
Rodeado, de aquellos habitantes de una ciudad de chabolas.

Frases prestadas- frase 20

"Si los políticos fueran mileuristas, la política pasaria a ser algo bueno"
R.L

jueves, 7 de junio de 2012

Una habilidad especial


Solo, estaba solo.
Desde pequeño había aprendido a leer las mentes de las personas y lo único que había conseguido con ello era darse cuenta de lo solo que estaba.
Tenía familia, pero ésta solo pensaba en él como en un hijo, un hermano, un primo… alguien cercano por genética al que querían y respetaban por eso mismo, por ser de la familia.
Tenía amigos, pero gracias a su habilidad especial, había descubierto que estos se podían contar con una sola mano.
La gente le veía como una persona tímida, algo o muy rara, algunos opinaban que tenía una gran personalidad, una gran mayoría ni siquiera aparentaba lo que realmente pensaban de él.
Estaba rodeado de mucha gente y aun así estaba solo.
No destacaba sobre nadie, solo estaba solo.
Veía como la gente que no tenía su poder era feliz, veía como estaban rodeados de falsos amigos y conocidos y aun así, se alegraban debido a su ignorancia.
Él nunca había deseado saber lo que pensaban los demás, pero aun así, eso era lo que le había tocado y por eso, se sentía solo.


Un día, en su triste vida ahogada por la rutina, conoció a una chica. No tenía nada en especial al resto de chicas que había conocido, era muy guapa eso sí, y también pudo averiguar que era muy lista, pero nada que nadie salvo él, a primera vista, pudiera ver distinto.
El primer encontronazo fue como cualquier otro que hubiera tenido antes, amigo presenta amiga y él, sin ya ninguna perspectiva de ser el elegido entre los muchos conocidos de ella, la saludó amablemente optando a pasar, como siempre, a la lista de solo amigos.
El primer encontronazo fue como cualquier otro, pero para su sorpresa, ese no fue el último.
Cada vez fueron quedando más a menudo, no porque él lo intentara, sino que esta vez, y por alguna extraña razón que no lograba comprender, era ella la que quería estar con él.
Nunca había estado el primero en la lista de nadie, sus familiares le consideraban como tal, sus amigos tenían otros mejores amigos, y sus conocidos, bueno, eran conocidos.
Siempre se había sentido solo, pero entonces, misteriosamente y sin poder explicarlo, la conoció, desapareciendo en el acto su molesto poder, y junto con él, su preocupación de no ser el preferido de nadie más que de ella.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Frases prestadas- frase 19

"Como voy a creer que el mundo se quedó sin utopías. Como voy a creer que la esperanza es un olvido, o que el placer una tristeza. Como voy a creer que el universo es una ruina, aunque lo sea, o que la muerte es el silencio, aunque lo sea. Como voy a creer que el horizonte es la frontera, que la mar es nadie, que la noche es nada.."
Mario Benedetti- "Utopias"