Un lugar
cobra importancia por las personas que hay en él. No por el número de
habitantes ni por la cantidad y altura de sus edificios, no por la extensión de
terreno que ocupa ni por sus medios de transporte y opciones de empleo, cobra
simple y llanamente importancia por la gente
que dejas atrás al irte.
El lugar no
es solo el paisaje, los parques, las plazas… son los recuerdos que en ellos han
existido. No es solo sus comidas típicas, sino con quien las has comido. No es
solo el tiempo que has estado allí, sino la experiencia que éste te ha
proporcionado en el camino.
El lugar es
todas y cada una de las sonrisas inconscientes que se te marcan a fuego en la
memoria, son esos momentos de silencio que guardan un cruce de miradas. Es un
anochecer naranja tras el skyline de la ciudad en compañía de desconocidos,
recién conocidos, y viejos amigos. Son los ratos de ver pasar el tiempo
sentados en un banco cual abuelitos, horas y horas de caminata y piernas
resentidas, descansos bien apreciados y utilizados.
Es una
expresión de sorpresa al encontrarse algo poco esperado al girar la esquina, es
perderse entre calles buscando un bar determinado, servirse de un mapa para
poder orientarse, fijarse en la arquitectura de un edificio… es cada una de las charlas que ahí han habido
y habrán.
Un lugar
cobra importancia en mis sentimientos y recuerdos con cada una de estas cosas y
más, la ciudad pasa entonces de ser un nombre y un espacio en un mapa a algo
mucho más, algo que solo yo puedo reconocer, unos colores que solo yo puedo
ver, un aire que solo yo respiro, una luz que solo a mi me ciega, unos sonidos
que solo a mi me parecen música.
¿Y a ti? ¿Qué
es para ti el sitio de tus sueños, de tus recuerdos, de tu añoranza?
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| Fotógrafo- Pablo Sanchez en: http://www.flickr.com/photos/76276669@N07/ |


