viernes, 4 de julio de 2014

La caja de Pandora


Si yo te preguntara si disfrutas de la vida, qué me contestarías.

No estoy hablando de si estas disfrutando en este momento especifico en el que te encuentras, siendo vacaciones es de imaginar que muchos diréis que si, sino estoy haciendo una pregunta algo más generalizada.

¿Disfrutas de tu vida?

¿Disfrutas de cada respiración de tu día a día?

En mi opinión, opinión que vale como la que menos, nadie del pueblo llano es capaz de decir un sí rotundo a esta cuestión.

Hemos pasado de vivir a sobrevivir. Trabajamos para comer todos los días como si esa fuera la única finalidad para la que hemos nacido. Sobrevivir, pagar unas facturas no sabiendo cuándo tendremos ese respiro en el que podamos decir con franqueza, “Soy libre”.

Los que no trabajamos y tenemos suerte estudiamos para labrarnos un futuro que no sabemos si llegará, y sinceramente no se en otras carreras, pero en lo que es la mía vives puteado durante todo el año con algunos momentos de descanso que, no nos engañemos, hemos robado del tiempo en el que tendríamos que estar chapando.

¿Disfrutas de la vida?

Los que tienen menos suerte ni estudian, ni trabajan. Irónicamente estos son los que más libertad tienen y sin embargo, para poder respirar hay que comer y para ello, trabajar.

Sin dinero no hay comida, comodidades, ni siquiera un techo bajo el que resguardarse.

Con dinero lo que no hay es tiempo.

¿Disfrutas de la vida?

Nadie del pueblo llano es capaz de contestar afirmativamente a esta pregunta (siempre bajo mi opinión).

Pero precisamente por eso mismo disfrutamos de esos pequeños momentos que se salen de dicha esclavitud que llamamos normalidad, la media hora de descanso para el café, la tarde en el sofá viendo la tele, leyendo o escuchando música, el pequeño paseo por las mañanas al ir al trabajo…

No disfrutaremos de la vida pero gracias a ello somos capaces de saber qué es la felicidad en sí, reconocerla y ponerle un nombre, un lugar, una fecha...

Hace tiempo una persona muy importante para mí me dijo que escribiera qué creía que significaba la felicidad, este mensaje solo iba ser uno entre muchos que llenarían una caja de zapatos. Era, por así decirlo, una caja de Pandora en la que la “esperanza” no quedaría encerrada en el fondo de dicho objeto, sino que lo cubriría convirtiéndolo en algo más.

Tras unos pocos segundos de meditación, yo escribí lo siguiente:


¿Disfrutas de la vida?


A veces generalizamos demasiado olvidándonos de que lo que realmente importa son los pequeños momentos. Escasos en su mayoría, pero que nos alegran dentro de un mundo en el que es difícil sonreír.

    ¿Disfrutas de la vida?

lunes, 30 de junio de 2014

Yelinash Club (Tercer acto)


Las patas de la silla crujen con el peso de su cuerpo, todos le miran pero nadie parece tener la intención de romper el silencio que ahora domina el ambiente.

Hace una pequeña revisión a cada uno de los allí presentes. Siete personas, con él ocho. A su izquierda, compartiendo el mismo lado de la mesa,  una mujer de unos treinta, arreglada con un vestido como si viniera de una fiesta de gran categoría, pelo largo y castaño echado sobre los hombros como si dicha posición hubiera requerido de largas horas enfrente del espejo. Tiene la mirada fija en un anillo con el que juguetea de forma automática pasándoselo entre los dedos. Justo enfrente de ella al borde de la mesa se encuentra una carta, un As de corazones mitad negro mitad rojo.

Mira su carta recién sacada del bolsillo y se da cuenta de que la ha dejado en la misma posición que la de la mujer, de hecho, parece ser que todos han hecho lo mismo. En el lado opuesto de la mesa dos hombres, el As de tréboles mitad negro mitad rojo, un hombre de unos setenta años, pelo corto y canoso, con una pequeña barba bien recortada que le sube hasta el bigote. El As de diamantes mitad rojo mitad negro pertenece a un chico de veinte, totalmente descuidado con una copa en la mano llena a rebosar de un licor trasparente que se da por sentado que no es agua.

Las cuatro cartas restantes eran los respectivos reyes de esa extraña baraja bicolor. A  su derecha las K de picas y corazones, dos mujeres de la misma edad que “As de corazones” ambas idénticas, dos gemelas vestidas de traje como si de federales se trataran. A su izquierda K de tréboles y rombos, dos cuarentones de vaquero y camisa, el de diamantes con una cicatriz en toda la barbilla que le caracteriza.

-Parece que ya estamos todos. –habla este último con una voz grave y calmada. –déjeme adivinar, usted también es un “No nacido” que ha venido buscando un supuesto trabajo. –su risa mas forzada que sincera revota por todas las paredes de la habitación. –Ocho detectives de puntos de cruce reunidos por un aparente cliente mediante ocho cartas de una baraja bicolor. ¿Alguien sabe de qué va esto?

Nadie responde.

S.J no dice nada, en estos momentos echa de menos no haber traído consigo una jarra como la que acababa de beber. Se quita el sombrero y lo deja suavemente encima de su tarjeta de invitación. Todos le miran esperando a que vaya a hablar pero se limita a quedarse sentado expectante.

-Y usted es…  –La  mujer de rojo que tiene al lado con la carta del As de corazones tiene una voz suave como si de una cantante de blues se tratara.

-El señor “As de picas” y usted “Corazones” por lo que veo. –dice sin intención de entablar amistad con ninguno de los allí presente.

-Yo te conozco.  –El chico del As de diamantes le mira fijamente a la cara mientras da vueltas a la copa entre las manos. –Te conocen como S.J, un detective de la vieja escuela pese a no ser tan viejo para ello. Nadie sabe tu nombre ni dimensión de la que procedes pero eres famoso por tus no precisamente buenas relaciones en este mundillo.

-Se dice que tienes ciertos poderes extraños. –el viejo As de tréboles ahora tenía la palabra. – aunque yo sinceramente creo que son habladurías. También conocido como “el vagabundo” debido a que merodeas continuamente cruzando aristas sin tener un hogar fijo.

S.J sonrió. –también vosotros sois conocidos en esta profesión, lo que hace de esta situación algo un tanto peculiar. Usted, “As de corazones” si no me equivoco es Samantha, tenemos a nuestro amigo de la cicatriz Scar, la “K de tréboles” James, el jovencito bebedor Jim, las famosas gemelas “no nacidas” Susan y Saron Raster y usted  señor debe de ser Cruler a quien sinceramente daba por muerto. –el viejo se limita a sonreír sin dar la mas mínima señal de responder a tal insinuación. –La  pregunta señores no es quiénes estamos aquí sino, como bien ha dicho nuestro amigo Scar, cuál es la razón de esta reunión en la que hemos sido engañados a venir, y lo que es aun mas importante, por qué en el mismo momento que dejé la carta sobre la mesa nos hemos quedado totalmente encerrados en esta habitación entre dos mundos.

El silencio volvió con estas últimas palabras.

-¿No lo habéis sentido? Ya no hay punto de cruce. –su voz era tranquila aunque son palabras indicaran todo lo contrario.

James se levanto de la silla y se dirigió hacia una de las puertas abriéndola de golpe. Detrás no se encontraba más que la continuación del muro que formaba toda la estancia, como si allí nunca hubiera habido un hueco por el que pasar. El joven Jim fue a la otra puerta obteniendo el mismo resultado.

-Encerrados en la “Arista”,  un lugar inexistente entre dos mundos solo que ya no está entre ellos. Sea quien sea el que ha preparado esta reunión no ha querido intromisiones de ningún tipo. Estoy deseando saber que va a venir ahora.

Siete personas, ocho con él encerrados en aquel lugar de piedra sin aperturas de ningún tipo, con una mesa en el centro y siete extrañas cartas de un mazo bicolor.


El silencio volvió a inundar la habitación.

miércoles, 25 de junio de 2014

Física química y...









De una sonrisa una forma de ser.
De un apretón de manos una decisión.
De una mirada un interés.
De una forma de caminar un estado de ánimo.
Una caída de hombros, un nivel de cansancio.
Un latir de corazón, un sentimiento.
De un ceño fruncido, una idea.
Un mover la pierna una preocupación.
Un beso, una cercanía.

De un cuerpo solido, material, químico y físico, una persona, un pasado, un futuro, un interior.

miércoles, 11 de junio de 2014

Ignorante


   De la vida nadie sabe nada, tan pronto te la dan como te la quitan. No te preguntan, no piden tu opinión y ni siquiera se preocupan por tus sentimientos al respecto, tú solo naces, y a partir de ese momento, te dedicas a sobrevivir de la mejor forma posible.

Nadie te dice como vivir, no existen instrucciones para tal cosa, es un continuo prueba y error, caerse y levantarse, pegarse más piñazos de los que estás preparado a recibir y tirar para adelante porque no te queda otra forma de actuar esperando, que algún día, te acostumbres de todos esos moratones.

Ni tan siquiera los viejos, los que más han vivido y mas carga del pasado tienen a sus espaldas, saben cómo hacerlo, solo saben qué errores no debieron cometer y qué momentos disfrutaron más que nunca, y es que, en el fondo, eso es lo que cuenta, disfrutar del momento, no tener miedo a perder puesto que no sabes cuándo el juego terminará.

Entristecerse cuando hay que hacerlo por supuesto, aguantar como un machote los momentos malos que serán una mayoría y respirar lentamente aquellos buenos que recordaras para siempre.

Trabaja duro, lábrate un futuro que no te aseguras si existirá realmente, enfádate, grita, llora, suelta toda la rabia que llevas dentro, da lo mismo, pero vive y apunta alto, trata de ser una buena persona sin olvidarte de pecar de vez en cuando, en las cosas consideradas malas y que realmente no lo son esta parte del disfrute.

Piensa en ti mismo, se egoísta de vez en cuando, mientras no hagas daño a nadie no hay nada malo en eso, tu vida es tuya y tienes que saber cómo ser feliz y como no arrepentirte de nada.

No estoy criticando ni para bien ni para mal algo tan general como es la vida, no estoy dando consejos ni decir como debes de vivir, a mí nadie me lo ha dicho, no estoy juzgando, ya bastante tenemos con la sociedad que lo hace a diario y con nosotros mismos al exigirnos demasiado. No, no hago nada de eso, yo solo soy un ignorante más al respecto que opina de un tema del que no sabe. Alguien al que le gusta escribir y desahogarse en esos momentos de necesidad, alguien que grita, llora y vive como el resto del mundo.

domingo, 25 de mayo de 2014

Yelinash Club (Segundo acto)


Bebe tranquilamente, nunca una cerveza bebida con prisas sienta bien y el hecho de que le estén esperando no es razón para estropearla. La camarera mientras, sigue “limpiando” vasos sin dejar de mirarle de vez en cuando de reojo, atenta a cada movimiento.
Le pega el último trago y se seca las manos mojadas por la condensación con la parte de atrás de su gabardina, no parece importarle lo mas mínimo si se mancha o no, coge su sombrero, y tras volvérselo a poner se da media vuelta dejando un billete de cinco bajo la jarra.
-A la vuelta quiero que me este esperando otra. –sigue sin levantar lo más mínimo la voz. Camina hacia la pared del fondo sin girarse ni por un momento para despedirse de la camarera. Esquiva a un par de personas antes de alcanzar la puerta de madera que hay al fondo con un letrero de “Solo personal”
Respira hondo, agarra el picaporte y entra quedando todo el ajetreo y la música tras de sí. Era hora de trabajar.

Interludio 1.
El mundo está formado por decisiones que tomamos a diario, pero solo algunas decisiones clave hacen que un futuro sea el que es y no otro. Que comas o no galletas en el desayuno no es importante, pero que cojas esa mañana el coche para ir a trabajar en vez del autobús si puede serlo si ese coche está destinado a sufrir un accidente ese mismo día.
A estas decisiones las llamamos Matronas.
Es en ese momento especifico de hacer una cosa en vez de otra cuando el mundo, tal y como lo conocemos, se divide en tantos universos paralelos como elecciones posibles hay por tomar. Universos paralelos tan reales y distintos como que esta mañana he decidido coger el autobús en vez del coche.

Se saca del bolsillo la tarjeta de invitación que había encontrado en el escritorio de su despacho días antes. Una carta, un As de picas pintado la mitad de negro y la mitad de rojo con una frase en el reverso. “Le esperamos el martes a las 21:00 en la Arista del Yelinash Club para determinar los detalles del caso.”

Interludio 2
Estos universos paralelos están separados entre sí ocupando un mismo espacio, pero existen lugares que sirven como puntos de cruce entre ellos, lugares convertidos en bares, restaurantes y demás locales a lo largo de todo el planeta, a través de los cuales, alguien puede pasar de un mundo a otro. Los encargados de guardar el secreto de estos puntos son los llamados Gemelos. Estas personas y sus homólogos (misma persona en distintos mundos) al otro lado, cuidan que nadie ni nada pase de un mundo a otro.

La arista era como cualquier otra que hubiera visto antes, una habitación con dos puertas, una la que acababa de cruzar y otra por la que se pasaba al “otro lado”. De unos cuarenta metros cuadrados,  paredes, techo y suelo recubiertos de unas baldosas de un material brillante parecido al granito gris pulido. En el centro, y como único mobiliario, una mesa de 2x2 de madera de pino con ocho sillas, dos a cada lado, de las cuales, solo quedaba una por ocupar.

Interludio 3
Dos homólogos no pueden existir en una misma realidad ya que alteraría el orden natural de las cosas, como tal, los únicos capaces de cruzar sin ningún peligro son los llamados No nacidos, personas que por elecciones únicas, elecciones que solo se han tomado una sola vez en un único mundo, nacen sin homólogos, es decir, no tienen otro “yo” en ningún otro universo.

Siete personas, ocho con él. Normalmente las reuniones en las que le contrataban como detective eran de no más de tres. Todo aquello le parece extraño pero tras unos segundos de pensarlo se limita a estrecharse de hombros y a tomar su asiento entre todas aquellas personas que le observaban aparentemente igual de sorprendidas. No le importaba lo más mínimo el número de clientes que tuviera siempre y cuando le pagaran tras realizar sus servicios.

Interludio Final
El traspaso de un universo a otro no se realiza de forma directa sino que existe un espacio de transición, una habitación que no pertenece ni a un lado ni a otro, una estancia que no debería existir y sin embargo ahí está. Es esta zona de tránsito la que llamamos La arista y es en ella donde nos encontramos ahora mismo.

martes, 20 de mayo de 2014

Últimas palabras


Le llamaron analfabeto por sus faltas de ortografía y sin embargo, ganó el primer premio de poesía.

Le llamaron maleducado por dirigirse con un tú en vez de un usted y sin embargo, echaba una mano siempre que podía hacerlo.

Le llamaron vulgar por comer con el tenedor incorrecto, poner los codos en la mesa, usar la izquierda en vez de la diestra, poner el cuchillo en el lado equivocado del plato.

Gamberro por llevar pendiente y tatuaje.

Por esto último no le dieron el trabajo aun siendo el mejor de su promoción.

Desconfiaron en él por su pelo largo, cuando fue el mejor confidente que podía haber tenido en mis peores momentos.

Se sacó la carrera a curso por año, voluntario en varias ONG, gran esposo y mejor padre.

Por llevar camiseta en vez de camisa, le catalogaron como pordiosero. Por llevar sombrero bajo techo, indecente y paleto, persona no digna por expresarse con palabras consideradas malsonantes.

Nunca se metió con nadie, las únicas peleas en las que se vio envuelto fueron para defender a un amigo, no bebía, no fumaba y salía a correr todas las mañanas levantándose antes de que pusieran las calles para aprovechar bien el día. En definitiva siempre ponía a los demás por delante de si mismo.

Murió joven, sin casa, sin alimento, rechazado por una sociedad que no le dio la oportunidad en ningún momento de demostrar su valía.

Las apariencias importan más que la realidad, la educación, mera invención de los hombres distinta en cada lugar y cultura.

La ortografía pasa a comerse el significado de las palabras.

La evolución de una sociedad hacia “algo” en el que lo único que importan son las apariencias.

Te echaremos de menos, espero que dondequiera que estés recibas por fin  lo que te mereces.

domingo, 11 de mayo de 2014

6 imágenes

Hace tiempo apareció en mi mente una idea.

Hago punto y aparte porque esta idea quedó en solo eso, algo que sin desarrollar no toma forma y por lo tanto no existe, pero esta idea se convirtió poco a poco en una propuesta hacia uno mismo.

Y vuelvo a hacer punto y aparte ya que también pasó largo tiempo hasta que logré deshacerme de mi amiga, recientemente ocupa sin hogar y bien conocida por todos, La Pereza.

Y tras todo esto apareció el proyecto, tranquilos que aquí ya no hago punto y aparte sino que me limitaré a explicar algo tan simple como seis imágenes, y es que realmente, de eso trata mi proyecto. El principal problema de un principiante a escritor es el no saber sobre qué escribir. El amor por contar historias esta ahí ya que si no, no podría denominarse siquiera principiante, el fallo realmente está en saber sobre qué hacerlo.

La situación es la siguiente, seis imágenes cualesquiera recibidas externamente sin tener nada que ver yo con ellas y sobre las que poder escribir libremente. Sin ideas premeditadas, simplemente sacar la historia que las imágenes esconden.

La cámara de fotos es uno de los inventos más grandes de la historia, capaz de inmortalizar, un momento, una mirada, una sonrisa… una fotografía es capaz de generar sentimientos por sí sola.

Empezamos.