martes, 9 de septiembre de 2014

Echarse a un lado


Quiero volver a verte sonreír. Esa sonrisa que me contagiabas, esa mirada con la que me calentabas en los peores momentos.

Yo no importo si no es así, sobro, no soy nadie.

Te quiero y por ello se que te hago daño estando a mi lado, no quiero irme pero no es momento de ser egoísta, ya no tengo utilidad, hago más mal que bien.

Quiero volver a aquellos momentos de felicidad, pero hay veces que con querer no basta.

Haría cualquier cosa porque volviéramos a ser los mismos, dejar de nuevo de ser extraños a ser uno solo.

Mis sentimientos, los del primer día, mejorados con el tiempo pasado juntos, por desgracia el dolor también se ha multiplicado hasta el extremo de no querer que lo sientas.

Seriamos almas gemelas, pero no siempre uno mantiene lo que tiene. Solo siento acabar así, en tu cabeza como alguien que no soy, alguien muy distinto a aquella persona de la que te enamoraste.

Mi cuerpo dice que lo intente, pero esa ausencia que se muestra en tu rostro me indica que si realmente te quiero, por mucho que quiera estar contigo,  por mucho que me duela y sepa que estoy cometiendo el error más grande de mi vida, te tengo que dejar marchar.

Ya no podre volver a verte sonreír, pero sé que lo acabaras haciendo y que yo, al menos, no seré quien te arrebate esa sonrisa de la cara.


Simplemente es hora de echarse un lado.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Cartas desde la lejanía



Querida Dacota,

Podría habernos separado la distancia que la guerra nos puso de por medio, me llamaron a filas y tuve que acudir, no por la ideología o patriotismo, sino porque si no me alistaba a este juego de poderosos, unos barrotes se pondrían de por medio de todos modos.

Podría habernos separado esos meses sin hablar, esos momentos en los que ni tan siquiera sabias si seguía vivo.

Podría habernos separado esos celos que acudían a mí cada vez que pensaba que pasabas las tardes con otros soldados dando paseos por esa ciudad que tanto añoro.

Podría habernos separado el hecho de no querer sentir en la boca de mi estomago esa añoranza y deseo de estar a tu lado.

El pensar que ahora otros formaban parte de tu vida cuando yo no soy más que unas letras manchando este papel.
El no tener tan siquiera claro si existe un futuro juntos.

Podría habernos separado muchas cosas pero todas ellas no serian más que escusas por miedo a decir que ya no nos queda amor. Por miedo a decir que ya no te quería lo suficiente como para soportar todo eso, por miedo a decir que lo nuestro no merecía la pena.

La pena es que no nos separe ninguna escusa, eso haría más fácil este momento.

La pena es que la guerra no nos haya puesto solo distancia de por medio.

La pena es poder confirmarte que en apenas unas horas ya no seguiré vivo.

Sueño con que volvamos a vernos, pero sé que es mejor que sigas con tu vida, pases página y en algún momento vuelvas a ser feliz.

Siento no haber vuelto como te prometí, pero la vida me tenia destinado otros planes.
Siempre tuyo, no lo dudes nunca.

Un soldado enamorado.


lunes, 25 de agosto de 2014

Un verso y un te quiero



















Le dio un verso y un te quiero.

Cargados de esperanza y sentimientos.

De una vida entre sus brazos,

una sábana arrugada,

una sonrisa petrificada en la boca del estómago.

No le prometió amor eterno,

sino amor presente y el proyecto de una vida aun por escribir,

por edificar piedra a piedra entre los dos.

Respiró cada momento,

cada decima de segundo en que los poros de su cuerpo se fundían con los de ella.

Le quito el aliento,

cada mirada se la guardó en una esquinita de sus pensamientos para recurrir a ella cuando quisiera.

La sonrisa la disfrutó dejándola en libertad,

dejando que desapareciera,

un ser tan precioso nunca debería estar guardado.

Sin quererlo le regaló todos los versos jamás escritos y los te quieros más sinceros,

momentos de felicidad irracional,

recuerdos que duraban para siempre.

Caricias salidas de cuentos de hadas para mayores.

Poemas de un afortunado que siempre se preguntó,


por qué él.

sábado, 9 de agosto de 2014

Fragmentos de literatura- "Restaurante del fin del mundo" DOUGLAS Adams




-Pero que dices! ¿Estas loco?

-Es una posibilidad que no he desechado. De mi mismo solo sé lo que mi inteligencia puede averiguar bajo condiciones normales. Y las condiciones normales no son buenas.

lunes, 14 de julio de 2014

Decisión


Ante sí había dos libros en un estante de la trastienda de aquella vieja librería abandonada ya hacía años.

Los dos únicos ejemplares que quedaban en aquel oscuro lugar antaño iluminado por las bombillas ahora desaparecidas.

La ultima balda que quedaba en pie, ya carcomida pero que aun soportaba el peso de esos dos tomos, estaba recubierta de una capa de polvo que agraviaba el aspecto a viejo de aquel lugar.

El parpadeo de la lámpara de aceite mostraba aquella imagen como mero espectador que lo que menos quiere es molestar.

Alumbraba dos cantos bien encuadernados pero muy distintos.

Uno de ellos, el más echado hacia la derecha, mantenía intacto su exterior. Una cobertura de tapas duras azules que guardaban entre si no más de trescientas páginas. Marcada con unas letras negras se encontraba el  titulo “El sentido de la vida” perfectamente legible.

El segundo era unas cien páginas mayor y parecía llevar muchos años más que su compañero de balda debido a su desastroso estado de tapas de cuero marrón, sin ninguna pista del tema que albergaría en su interior.

Sabía perfectamente cuál era su situación en aquel momento, solo podría esconder un libro entre sus ropas para poder salir de allí sin que le descubrieran, el otro, por razones de supervivencia, seria quemado para dar calor cuando el sol hubiera desaparecido para dar paso a la luna.

Durmieron resguardados del frío y la oscuridad de aquella noche sin vida alumbrada por el fuego del contenedor.


Lo habían perdido todo, pero bajo su jersey sabia que algo no formaba parte de aquellas llamas.

viernes, 4 de julio de 2014

La caja de Pandora


Si yo te preguntara si disfrutas de la vida, qué me contestarías.

No estoy hablando de si estas disfrutando en este momento especifico en el que te encuentras, siendo vacaciones es de imaginar que muchos diréis que si, sino estoy haciendo una pregunta algo más generalizada.

¿Disfrutas de tu vida?

¿Disfrutas de cada respiración de tu día a día?

En mi opinión, opinión que vale como la que menos, nadie del pueblo llano es capaz de decir un sí rotundo a esta cuestión.

Hemos pasado de vivir a sobrevivir. Trabajamos para comer todos los días como si esa fuera la única finalidad para la que hemos nacido. Sobrevivir, pagar unas facturas no sabiendo cuándo tendremos ese respiro en el que podamos decir con franqueza, “Soy libre”.

Los que no trabajamos y tenemos suerte estudiamos para labrarnos un futuro que no sabemos si llegará, y sinceramente no se en otras carreras, pero en lo que es la mía vives puteado durante todo el año con algunos momentos de descanso que, no nos engañemos, hemos robado del tiempo en el que tendríamos que estar chapando.

¿Disfrutas de la vida?

Los que tienen menos suerte ni estudian, ni trabajan. Irónicamente estos son los que más libertad tienen y sin embargo, para poder respirar hay que comer y para ello, trabajar.

Sin dinero no hay comida, comodidades, ni siquiera un techo bajo el que resguardarse.

Con dinero lo que no hay es tiempo.

¿Disfrutas de la vida?

Nadie del pueblo llano es capaz de contestar afirmativamente a esta pregunta (siempre bajo mi opinión).

Pero precisamente por eso mismo disfrutamos de esos pequeños momentos que se salen de dicha esclavitud que llamamos normalidad, la media hora de descanso para el café, la tarde en el sofá viendo la tele, leyendo o escuchando música, el pequeño paseo por las mañanas al ir al trabajo…

No disfrutaremos de la vida pero gracias a ello somos capaces de saber qué es la felicidad en sí, reconocerla y ponerle un nombre, un lugar, una fecha...

Hace tiempo una persona muy importante para mí me dijo que escribiera qué creía que significaba la felicidad, este mensaje solo iba ser uno entre muchos que llenarían una caja de zapatos. Era, por así decirlo, una caja de Pandora en la que la “esperanza” no quedaría encerrada en el fondo de dicho objeto, sino que lo cubriría convirtiéndolo en algo más.

Tras unos pocos segundos de meditación, yo escribí lo siguiente:


¿Disfrutas de la vida?


A veces generalizamos demasiado olvidándonos de que lo que realmente importa son los pequeños momentos. Escasos en su mayoría, pero que nos alegran dentro de un mundo en el que es difícil sonreír.

    ¿Disfrutas de la vida?

lunes, 30 de junio de 2014

Yelinash Club (Tercer acto)


Las patas de la silla crujen con el peso de su cuerpo, todos le miran pero nadie parece tener la intención de romper el silencio que ahora domina el ambiente.

Hace una pequeña revisión a cada uno de los allí presentes. Siete personas, con él ocho. A su izquierda, compartiendo el mismo lado de la mesa,  una mujer de unos treinta, arreglada con un vestido como si viniera de una fiesta de gran categoría, pelo largo y castaño echado sobre los hombros como si dicha posición hubiera requerido de largas horas enfrente del espejo. Tiene la mirada fija en un anillo con el que juguetea de forma automática pasándoselo entre los dedos. Justo enfrente de ella al borde de la mesa se encuentra una carta, un As de corazones mitad negro mitad rojo.

Mira su carta recién sacada del bolsillo y se da cuenta de que la ha dejado en la misma posición que la de la mujer, de hecho, parece ser que todos han hecho lo mismo. En el lado opuesto de la mesa dos hombres, el As de tréboles mitad negro mitad rojo, un hombre de unos setenta años, pelo corto y canoso, con una pequeña barba bien recortada que le sube hasta el bigote. El As de diamantes mitad rojo mitad negro pertenece a un chico de veinte, totalmente descuidado con una copa en la mano llena a rebosar de un licor trasparente que se da por sentado que no es agua.

Las cuatro cartas restantes eran los respectivos reyes de esa extraña baraja bicolor. A  su derecha las K de picas y corazones, dos mujeres de la misma edad que “As de corazones” ambas idénticas, dos gemelas vestidas de traje como si de federales se trataran. A su izquierda K de tréboles y rombos, dos cuarentones de vaquero y camisa, el de diamantes con una cicatriz en toda la barbilla que le caracteriza.

-Parece que ya estamos todos. –habla este último con una voz grave y calmada. –déjeme adivinar, usted también es un “No nacido” que ha venido buscando un supuesto trabajo. –su risa mas forzada que sincera revota por todas las paredes de la habitación. –Ocho detectives de puntos de cruce reunidos por un aparente cliente mediante ocho cartas de una baraja bicolor. ¿Alguien sabe de qué va esto?

Nadie responde.

S.J no dice nada, en estos momentos echa de menos no haber traído consigo una jarra como la que acababa de beber. Se quita el sombrero y lo deja suavemente encima de su tarjeta de invitación. Todos le miran esperando a que vaya a hablar pero se limita a quedarse sentado expectante.

-Y usted es…  –La  mujer de rojo que tiene al lado con la carta del As de corazones tiene una voz suave como si de una cantante de blues se tratara.

-El señor “As de picas” y usted “Corazones” por lo que veo. –dice sin intención de entablar amistad con ninguno de los allí presente.

-Yo te conozco.  –El chico del As de diamantes le mira fijamente a la cara mientras da vueltas a la copa entre las manos. –Te conocen como S.J, un detective de la vieja escuela pese a no ser tan viejo para ello. Nadie sabe tu nombre ni dimensión de la que procedes pero eres famoso por tus no precisamente buenas relaciones en este mundillo.

-Se dice que tienes ciertos poderes extraños. –el viejo As de tréboles ahora tenía la palabra. – aunque yo sinceramente creo que son habladurías. También conocido como “el vagabundo” debido a que merodeas continuamente cruzando aristas sin tener un hogar fijo.

S.J sonrió. –también vosotros sois conocidos en esta profesión, lo que hace de esta situación algo un tanto peculiar. Usted, “As de corazones” si no me equivoco es Samantha, tenemos a nuestro amigo de la cicatriz Scar, la “K de tréboles” James, el jovencito bebedor Jim, las famosas gemelas “no nacidas” Susan y Saron Raster y usted  señor debe de ser Cruler a quien sinceramente daba por muerto. –el viejo se limita a sonreír sin dar la mas mínima señal de responder a tal insinuación. –La  pregunta señores no es quiénes estamos aquí sino, como bien ha dicho nuestro amigo Scar, cuál es la razón de esta reunión en la que hemos sido engañados a venir, y lo que es aun mas importante, por qué en el mismo momento que dejé la carta sobre la mesa nos hemos quedado totalmente encerrados en esta habitación entre dos mundos.

El silencio volvió con estas últimas palabras.

-¿No lo habéis sentido? Ya no hay punto de cruce. –su voz era tranquila aunque son palabras indicaran todo lo contrario.

James se levanto de la silla y se dirigió hacia una de las puertas abriéndola de golpe. Detrás no se encontraba más que la continuación del muro que formaba toda la estancia, como si allí nunca hubiera habido un hueco por el que pasar. El joven Jim fue a la otra puerta obteniendo el mismo resultado.

-Encerrados en la “Arista”,  un lugar inexistente entre dos mundos solo que ya no está entre ellos. Sea quien sea el que ha preparado esta reunión no ha querido intromisiones de ningún tipo. Estoy deseando saber que va a venir ahora.

Siete personas, ocho con él encerrados en aquel lugar de piedra sin aperturas de ningún tipo, con una mesa en el centro y siete extrañas cartas de un mazo bicolor.


El silencio volvió a inundar la habitación.