jueves, 11 de septiembre de 2014

A veces


     A veces las mejores historias se escriben en los peores momentos.

En los deseos de que algo cambie, en la fuerza de voluntad, en los sueños calmados que te separan de esa realidad muy distinta.

A veces las historias de paz se crean durante la guerra, en la visión de una paloma blanca símbolo de tregua y fin del horror.

A veces las historias de amor se escriben en el desamor, en el deseo de que algo hubiera sido distinto, que el camino recorrido hubiera sido otro. En esas canciones que te invitan a llorar.

A veces las mejores historias se escriben en la realidad, como visión de que todo puede cambiar, que la esperanza es lo último que se pierde.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Ausencia


      Asumir que ya no está, que no forma parte de tu vida. 

     Como si de una extremidad arrancada del cuerpo se tratara aun la sientes, crees que puedes seguir dependiendo de ella, pero en realidad es todo mental, nada físico.

En el interior vacío, recurres a ella y te das cuenta que no lo haces, ya no forma parte de tu día a día, aunque antes lo fue todo.

No te haces a la idea de la situación, te olvidas y cuando vuelves, la realidad te da en portazo en toda la cara haciéndote ver que ya no está.

Te sientes solo, por muy acompañado que estés en tu interior te sientes solo y no quieres sentir otra cosa, tienes miedo a volver a ser feliz y ya no haya marcha atrás.

Ausencia de algo bueno, maravilloso, que dejamos que se tornara en otra cosa, no asumes lo ocurrido y solo piensas en lo bien que estabas antes y lo mal que estas ahora.

Ausencia del corazón y el estomago, que dejan rastros de preocupación y amor por ella.

La vida es un viaje de caminos tomados y te preguntas si en realidad, por muy mal que estuvieran las cosas antes, haber tomado direcciones distintas mereció la pena.


martes, 9 de septiembre de 2014

Echarse a un lado


Quiero volver a verte sonreír. Esa sonrisa que me contagiabas, esa mirada con la que me calentabas en los peores momentos.

Yo no importo si no es así, sobro, no soy nadie.

Te quiero y por ello se que te hago daño estando a mi lado, no quiero irme pero no es momento de ser egoísta, ya no tengo utilidad, hago más mal que bien.

Quiero volver a aquellos momentos de felicidad, pero hay veces que con querer no basta.

Haría cualquier cosa porque volviéramos a ser los mismos, dejar de nuevo de ser extraños a ser uno solo.

Mis sentimientos, los del primer día, mejorados con el tiempo pasado juntos, por desgracia el dolor también se ha multiplicado hasta el extremo de no querer que lo sientas.

Seriamos almas gemelas, pero no siempre uno mantiene lo que tiene. Solo siento acabar así, en tu cabeza como alguien que no soy, alguien muy distinto a aquella persona de la que te enamoraste.

Mi cuerpo dice que lo intente, pero esa ausencia que se muestra en tu rostro me indica que si realmente te quiero, por mucho que quiera estar contigo,  por mucho que me duela y sepa que estoy cometiendo el error más grande de mi vida, te tengo que dejar marchar.

Ya no podre volver a verte sonreír, pero sé que lo acabaras haciendo y que yo, al menos, no seré quien te arrebate esa sonrisa de la cara.


Simplemente es hora de echarse un lado.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Cartas desde la lejanía



Querida Dacota,

Podría habernos separado la distancia que la guerra nos puso de por medio, me llamaron a filas y tuve que acudir, no por la ideología o patriotismo, sino porque si no me alistaba a este juego de poderosos, unos barrotes se pondrían de por medio de todos modos.

Podría habernos separado esos meses sin hablar, esos momentos en los que ni tan siquiera sabias si seguía vivo.

Podría habernos separado esos celos que acudían a mí cada vez que pensaba que pasabas las tardes con otros soldados dando paseos por esa ciudad que tanto añoro.

Podría habernos separado el hecho de no querer sentir en la boca de mi estomago esa añoranza y deseo de estar a tu lado.

El pensar que ahora otros formaban parte de tu vida cuando yo no soy más que unas letras manchando este papel.
El no tener tan siquiera claro si existe un futuro juntos.

Podría habernos separado muchas cosas pero todas ellas no serian más que escusas por miedo a decir que ya no nos queda amor. Por miedo a decir que ya no te quería lo suficiente como para soportar todo eso, por miedo a decir que lo nuestro no merecía la pena.

La pena es que no nos separe ninguna escusa, eso haría más fácil este momento.

La pena es que la guerra no nos haya puesto solo distancia de por medio.

La pena es poder confirmarte que en apenas unas horas ya no seguiré vivo.

Sueño con que volvamos a vernos, pero sé que es mejor que sigas con tu vida, pases página y en algún momento vuelvas a ser feliz.

Siento no haber vuelto como te prometí, pero la vida me tenia destinado otros planes.
Siempre tuyo, no lo dudes nunca.

Un soldado enamorado.


lunes, 25 de agosto de 2014

Un verso y un te quiero



















Le dio un verso y un te quiero.

Cargados de esperanza y sentimientos.

De una vida entre sus brazos,

una sábana arrugada,

una sonrisa petrificada en la boca del estómago.

No le prometió amor eterno,

sino amor presente y el proyecto de una vida aun por escribir,

por edificar piedra a piedra entre los dos.

Respiró cada momento,

cada decima de segundo en que los poros de su cuerpo se fundían con los de ella.

Le quito el aliento,

cada mirada se la guardó en una esquinita de sus pensamientos para recurrir a ella cuando quisiera.

La sonrisa la disfrutó dejándola en libertad,

dejando que desapareciera,

un ser tan precioso nunca debería estar guardado.

Sin quererlo le regaló todos los versos jamás escritos y los te quieros más sinceros,

momentos de felicidad irracional,

recuerdos que duraban para siempre.

Caricias salidas de cuentos de hadas para mayores.

Poemas de un afortunado que siempre se preguntó,


por qué él.

sábado, 9 de agosto de 2014

Fragmentos de literatura- "Restaurante del fin del mundo" DOUGLAS Adams




-Pero que dices! ¿Estas loco?

-Es una posibilidad que no he desechado. De mi mismo solo sé lo que mi inteligencia puede averiguar bajo condiciones normales. Y las condiciones normales no son buenas.

lunes, 14 de julio de 2014

Decisión


Ante sí había dos libros en un estante de la trastienda de aquella vieja librería abandonada ya hacía años.

Los dos únicos ejemplares que quedaban en aquel oscuro lugar antaño iluminado por las bombillas ahora desaparecidas.

La ultima balda que quedaba en pie, ya carcomida pero que aun soportaba el peso de esos dos tomos, estaba recubierta de una capa de polvo que agraviaba el aspecto a viejo de aquel lugar.

El parpadeo de la lámpara de aceite mostraba aquella imagen como mero espectador que lo que menos quiere es molestar.

Alumbraba dos cantos bien encuadernados pero muy distintos.

Uno de ellos, el más echado hacia la derecha, mantenía intacto su exterior. Una cobertura de tapas duras azules que guardaban entre si no más de trescientas páginas. Marcada con unas letras negras se encontraba el  titulo “El sentido de la vida” perfectamente legible.

El segundo era unas cien páginas mayor y parecía llevar muchos años más que su compañero de balda debido a su desastroso estado de tapas de cuero marrón, sin ninguna pista del tema que albergaría en su interior.

Sabía perfectamente cuál era su situación en aquel momento, solo podría esconder un libro entre sus ropas para poder salir de allí sin que le descubrieran, el otro, por razones de supervivencia, seria quemado para dar calor cuando el sol hubiera desaparecido para dar paso a la luna.

Durmieron resguardados del frío y la oscuridad de aquella noche sin vida alumbrada por el fuego del contenedor.


Lo habían perdido todo, pero bajo su jersey sabia que algo no formaba parte de aquellas llamas.