domingo, 8 de febrero de 2015

El cerebro de Adán


Gilipollas, las mujeres nos vuelven gilipollas, ya puedes ser el hombre más listo, independiente y con más amor propio del mundo, que si se te cruza por tu camino una mujer, lo único que pasas a ser de repente es un gilipollas y si no, es que aun no te has cruzado con la mujer adecuada.

Las sagradas escrituras dicen que Dios hizo a la mujer a partir de la costilla de Adán, pero mi opinión personal es que Adán fue creado a partir del cerebro de Eva, de esta forma, cuando la mujer se encuentra con el hombre, esta reclama lo que es suyo dejándole a él sin facultades para pensar ni reaccionar de forma adecuada.

No nos importa reconocerlo, a mí al menos no, y de hecho, la palabra romanticismo fue creada aplicada al hombre para evitar llamarlo de otra forma.

El hombre de repente, como quien no quiere la cosa, se convierte en un ser totalmente dependiente del sexo opuesto y ve necesario demostrarlo con actos que vistos desde fuera se catalogarían como estupideces y ñoñerías.

Gilipollas, las mujeres nos vuelven gilipollas y es que no debemos olvidar, que debido a una mujer, Troya ardió hasta los cimientos, la ciudad más fortificada jamás construida destruida porque al fin y al cabo, todos llevamos una parte de ese cerebro de Adán.

domingo, 1 de febrero de 2015

Un día de un mes

¿Qué han pasado? ¿Cuatro años ya?

Han pasado muchas cosas, muchas asignaturas aprobadas y suspensas.

Mucho aprendido, experiencias vividas, amigos encontrados…

Muchas palabras escritas.

Muchos veranos e inviernos, muchos recuerdos de mi infancia y de quien me enseñó y animó a seguir escribiendo.

La razón por la que este blog está aquí.



Es increíble ver cómo una respiración se te puede guardar en la memoria, cómo se te puede grabar a fuego.

Cómo el calor de un cuerpo es recordado, un abrazo.

Es increíble lo mucho que se puede echar de menos a alguien que toda tu vida siempre ha estado ahí, el significado que puede cobrar por ser quien es.

Cómo una voz no se te olvida, algunos gestos, algunas características físicas que te llevan a él cuando las ves en otra persona.

Cómo un día como hoy te lleva a hace unos años, a muchos recuerdos, todos buenos, a una tristeza que con el tiempo se ha ido convirtiendo en orgullo, un día para recordar y repasar todo lo vivido, un día para lanzar una sonrisa sincera.

Una persona no muere si es recordada, no seremos más que hormigas en un universo enorme y oscuro pero a veces nos olvidamos que el universo no importa sin lo que tenemos alrededor, las personas, los actos, los familiares y amigos.

Me da igual como se generan los truenos, de donde sale la lluvia, si hay  o no vida en otros planetas. ..

Me importan las personas y los resquicios que quedan tras ellas, las historias contadas de abuelos a nietos, los momentos vividos, la importancia que puede tomar un simple día de un mes para alguien.

No debemos olvidar que la familia no se elije, pero es la que estará siempre ahí cuando la necesites.

lunes, 26 de enero de 2015

Échale


A la vida hay que echarle cojones, así, dicho de forma directa y sin preocuparse por no ser fino.

Cuántas veces hemos soñado con hacer cosas que luego no hemos hecho por dejadez, vergüenza o por un “total, para qué”.

Cuántas cosas nos habremos perdido por no atrevernos a dar el paso.

Cuántas cosas la pereza nos ha robado.

Caer en la rutina es cosa nuestra, a veces ésta está bien pero llega un punto que cansa y se ve necesario cambiar de hábitos.

Atrévete, échale cojones y da el paso, ve de viaje, pasa una noche sin dormir, déjate sin horas libres trabajando y haciendo mil cosas más.

Vive, llora, sufre, pasa malos ratos y disfruta de los buenos, en eso consiste la vida, vida que solo recorremos en una sola dirección.

Fórmate, aprende, entrena, conviértete en esa persona que siempre soñaste ser.

Agóbiate, disfruta del éxito y no te desmorones con los fracasos.

Comete locuras, muchas de las mejores experiencias provienen de ellas.

No lo pienses, solo actúa y no te quedes quieto, siempre, eso sí, sabiendo que no eres tu solo.


Échale cojones.

sábado, 24 de enero de 2015

martes, 20 de enero de 2015

Correspondido

La recordaba de tiempos pasados aunque en realidad no la conocía. Era aquella en la que había estado soñando, aquella en la que pensaba cuando pensaba en el futuro.

Las cosas de repente dejaron de importar, a su alrededor solo había felicidad, sus estudios, un pequeño río que cruzar antes de estar juntos.

Por fin sentía que hacía las cosas por algo, por alguien, no era tema físico, aunque francamente para él, el físico no le faltaba. Era más bien algo sentimental, ella había estado allí siempre pese a que en realidad eso no era cierto.

Defectos, tenía muchos, los veía y francamente, le daban igual, es más, eran parte de su encanto.

Pasó a ser lo primero sin dejar de lado el resto de cosas. Pasó a ser alguien con quien compartir cualquier cosa, en quien confiar plenamente, su mejor confidente.

Pasó a ser un sueño hecho realidad, un tesoro que cuidar hiciera la falta que hiciera.

Por una vez en su vida le dio igual quien ganara una discusión, lo importante era ella no quién tuviera la razón.

Disfrutaba de cada momento con ella y ella de cada momento con él, los buenos y los malos, simplemente compartían su día a día.

No era una relación normal eso lo sabia durara lo que durara.

Estaba dispuesto a cualquier cosa por hacer que funcionara y ella le correspondió dejándole entrar en su vida con el mismo sentimiento.

miércoles, 14 de enero de 2015

Punto de inflexión


Pulsómetro a punto, música a punto, zapatillas atadas, braga en la cabeza, a correr.

Cuando estas enfadado, o te jode algo, no hay nada mejor que salir a correr hasta que el agotamiento no te deje seguir.

El aire en la cara y los abdominales en tensión de respirar por el pecho, disfrutar del camino, de la música, pensar en todo y no preocuparte por nada.

Liberar cabreos y estrés y tener como único objetivo ir de un punto a otro.

Empezar con energía, manteniendo ritmo hasta llegar a un estado en el que el cerebro dice basta y entonces, continuar, continuar corriendo en contra de lo que dice tu cabeza, tu respiración, tu estomago…

Es en ese punto de inflexión en el que decides por un todo o nada, por un parar a descansar o seguir hasta llegar a tu destino.

Músculos entumecidos, respiración entrecortada y un sentimiento de orgullo contigo mismo, fuera de eso no hay nada, no existe nada, nada es importante.