lunes, 5 de junio de 2023

Diarios de Ubi Sunt (5-6-23)

 

Mercado (Salamanca)

   La confianza a la vez que tarda en ganarse, se pierde con gran facilidad.

El ser humano es un animal social que depende del resto para ser feliz. Depende de una convivencia y un respeto que se tienen que merecer.

Absolutamente todas las personas valen lo mismo. Desde el rey que cree en un respeto heredado que no es real y que conlleva a una tiranía de la que parece que todo el mundo está acostumbrado, al pobre que no se diferencia del rey más que por la suerte que ha tenido en la vida.

Ambos son humanos. Ambos son perecederos.

La confianza en alguien, que no sea el propio individuo, implica la pérdida de soledad y con ello se convierte más en una necesidad y un deseo que por naturaleza tenemos.

Una decisión que tomamos con libertad.

U.S

martes, 30 de mayo de 2023

Diarios de Ubi Sunt (30-5-23)

 

San Esteban (Salamanca)

        La arquitectura, como arte, lo abarca todo.

Los espacios vacíos generados entre lo construido, la vida y su evolución descontrolada en base a  las necesidades que van apareciendo, hacen de ésta, un elemento orgánico que merece la pena ser mencionado.

Nada dura para siempre pese a que nos empeñamos en que así sea. Todo cambia, evoluciona, y cuando le ha llegado su hora, muere dejando atrás aquello que una vez fue.

Los espacios tienen que ser utilizados para generar arquitectura.  La evolución y el desgaste forman parte de ella.

U.S

sábado, 20 de mayo de 2023

Diarios de Ubi Sunt (20-5-23)

         

Palacio Fonseca (Salamanca)

    La vida es fruto de una sucesión de resultados completamente aleatorios.

La aleatoriedad y la suerte forman parte de la vida desde el primer momento de la fecundación.

Tan pronto podíamos haber sido nosotros, como cualquier otro o ninguno.

U.S

viernes, 12 de mayo de 2023

Diarios de Ubi Sunt (12-5-23)

 

Ayuntamiento (Salamanca)

         La sangre tiene la importancia que le queramos dar. Pero pese a ello, y contra todo sentido común, es el elemento más valioso que se ha dado a lo largo de la historia para unir a las personas.

Uno llega a este mundo, en el mejor de los casos, por los motivos egoístas de dos personas que deciden expandir sus genes y no desaparecer tras la muerte.

En el peor de los casos aparece como un error que se pasa, el resto de su vida, demostrando que no lo es.

El amor no tiene nada que ver con la forma en la que llegamos.

El amor se demuestra posteriormente, día a día, asumiendo la responsabilidad y los sacrificios que suponen traer a una criatura, sin su consentimiento, a un mundo que no se lo va a poner fácil.

Y eso, si me lo permiten, es lo único a lo que deberíamos dar valor.

La sangre, solo es sangre.

U.S

jueves, 11 de mayo de 2023

Diarios de Ubi Sunt (11-5-23)

Palacio de Figueroa (Salamanca)

        Seamos realistas. La vida de una persona se compone de tres aspectos: valentía, trabajo y suerte.

Valentía para aceptar todas las oportunidades que van apareciendo por tu camino.

Trabajo para conseguir aquello que te propones. Nada es gratis.

Suerte para tener las capacidades de lograrlo y para que todo lo que te rodea no te joda y te descuartice en mil trocitos, no teniendo en cuenta las dos cualidades anteriores.

U.S

domingo, 7 de mayo de 2023

Diarios de Ubi Sunt (7-5-23)

Palacio Monterrey
Palacio Monterrey (Salamanca)

         ¿Crees en el destino? ¿Crees que las personas nacen por alguna razón en especial? ¿Que sus vidas tienen un objetivo?

Si crees todo eso es que no eres más que un ingenuo que aún no ha vivido lo suficiente como para ver que las cosas ocurren por el simple “porque sí”.

Y es que el ser humano es un ser cuyo ego solo es superado por su afán de autodestrucción.

Eso es algo que aprendí hace mucho tiempo. Pero esta no es mi historia.

¿Que quién soy? Soy una simple narradora, una observadora de sucesos, una archivista del tiempo que no se mete en los asuntos mundanos.

 ¿Mi nombre? Puedes llamarme Ubi, y como ya he dicho, esta no es mi historia.

Si eres de los que no creen en un futuro predefinido éste es tu sitio. Si por el contrario, eres de los ingenuos, aún tienes tiempo para cambiar.

Bienvenidos.

lunes, 19 de diciembre de 2022

Dogma

Me juzgarán por mis ideas, no por mis ideales.

Mis opiniones podrán ser más o menos certeras, más o menos éticas, pero serán mías.

No atiendo a etiquetas que me adjudican creencias que no comparto, a religiones ni fanatismos que me dicen cómo he de pensar y actuar. Religiones sin Dios disfrazadas de políticas y filosofías.

No atiendo a nada mayor que uno mismo.

No creo en la igualdad, nadie nace igual que otro. Pero si en el deseo de vivir en comunidad teniendo unos mismos derechos y oportunidades.

No creo en deudas debidas a injusticias del pasado.

No creo en tribus, y por lo tanto creo que, el daño realizado a grupos a lo largo de la historia, no tienen nada que ver con las personas de ahora. La sociedad no debe nada a nadie, no debe compensar injusticias de otros tiempos, otras sociedades, otros individuos…

No creo en la discriminación positiva, o mejor dicho, creo que toda discriminación siempre es positiva para una de las partes.

En España, en la actualidad, por difícil que cueste creerlo, se han reservado un 40% de plazas públicas a mujeres que quieran entrar en la guardia civil. Como si el hecho de que hubiera más mujeres en el cuerpo realmente significara algo.

A su vez se quiere reducir a un 15% la nota de corte a este mismo colectivo, asumiendo que ellas deben ser tontas y necesitan ayuda por parte del estado. Por no hablar de la reducción del requisito de pruebas físicas que se les pide, ya no en estas oposiciones, sino en todas aquellas en las que dichas pruebas existen.

Dicen que es para compensar los años de injusticia, como si dichas injusticias las hubieran sufrido las mismas personas que hoy en día se presentan a esas plazas.

En realidad no es otra cosa que una falsa moralidad, una ideología, perdón, una religión que considera que las mujeres, en igualdad de condiciones, no son capaces de competir sin ayuda.

¿Es esto feminismo?

En España por desgracia es la rama más fuerte de este dogma.

Podrán juzgarme por mi forma de pensar, pero no podrán adjudicarme ninguna etiqueta. Mis opiniones son mías, sin mandatos, sin restricciones que grupos, tribus, sacerdotes religiosos y políticos (que para mí son lo mismo) puedan exigirme.

El Homo Sapiens cae siempre en los mismos errores del pasado, y para cuando nos queramos dar cuenta, será demasiado tarde.

Se habrá dado la vuelta a la moneda convirtiendo a las víctimas en verdugos y viceversa.