Momentos de felicidad plena, de sonreír
como un idiota hasta dolerme la cara.
Momentos de pura desesperación,
de llorar por algo que quedó atrás.
Momentos de reencuentro, de ver
que todo sigue igual con personas a las que considero casi hermanos.
Malabares, arquitectura,
guitarra, gimnasio, hasta empezar a tomarse en serio eso del salir a correr.
El curso avanzado de buceo que
siempre recordare.
Una semana en Salamanca que
supera casi todas las allí vividas.
Cenas con los colegas, largas
noches de bares y aun más largas noches currando entregas.
Viernes de cerveceo, hormigón
armado everywhere, exposiciones de arquitectura.
Una visita por toda Europa en un
solo día, dormir en una ciudad para despertarse en otra.
Exámenes de Julio con un buen
final. Aprobados, suspensos…
Un Sanabria que no necesita más
explicación y un buen Almuñecar en familia.
También enfermedades, una época mala
la verdad, con resultados buenos y horribles, eso no lo echare de menos.
Películas, series, aparición de
nuevos personajes en mi vida y desaparición de otros, microteatros…
Un paseo marítimo bien
aprovechado, un viaje de tres días totalmente inesperado con música celta de
fondo.
Una cena de “guapitos”(mejor no preguntéis)
Un halloween con la cara pintada,
un local en el que entrenar algunas tardes mi pasión.
Un niño de la hipoteca.
Tardes de skype, de slackline, de
cartas, de primos.
Objetivos cumplidos y aun más sin
cumplir.
Una San Silvestre de 10km
terminada.
Enero, semana santa, carnavales,
verano…
Un blog que me acompaña ya desde
hace años en este viaje que es mi vida.
Han sido 365 días buenos en
muchos aspectos y malos en otros, pero lo importante es seguir caminando no olvidándose
del recorrido realizado ni de quienes te han acompañado en él.
Empieza a sonar la canción de
“Blood Brothers” de Iron Maiden de fondo
justo en el momento en que S.J abre la segunda carpeta.
La imagen de Samantha aparece en
todo el centro de la hoja.
-Samantha, apellido de casada
Snipes, el mismo que el de las víctimas, tuvo abusos por parte de su marido
hasta el punto de matarle ella misma envenenándole con una extraña droga. –la camarera
tiene que gritar para hacerse oír por encima del estribillo de la canción. –una vez se hubo librado de él no se quedó a gusto
y encargo a James que liquidara a todos sus homólogos.
-¿Por qué no lo hizo ella misma? Ella
también es un no nacido. –termina su jarra de un trago y se seca la los restos
con la manga.
-Mató a su marido después de años
de maltratos, imagino que simplemente no quería enfrentarse de nuevo a él. De
todas formas sé que no era ningún angelito, pero te aseguro que en mi mundo mi
hermano no había hecho daño a nadie.
-¿Tú hermano? –S.J lo comprendió.
– déjame adivinar. Todo esto se trata de una venganza.
–Robert Snipes, mi hermano, solo
se casó con Samantha en un universo, por lo que solo un Robert Snipes era
culpable de abusos hacia su mujer, el resto simplemente seguían con sus vidas
más o menos sanas. Solo un cadáver de todos esos. –señala hacia los recortes de
periódicos. –merecía la muerte pese a ser la misma persona.
-¿Qué hay del resto de nosotros?
¿Qué tenemos que ver con este asunto? –la camarera abre la siguiente carpeta.
S.J agarra la jarra de cerveza que tenia ella en las manos y sin pedir permiso
le mete un trago. Ella no ofrece resistencia ni emite ninguna queja.
-Tras la muerte de mi hermano
recurrí a varios “No nacidos” para hacer justicia, trabajo en un punto de cruce
por lo que en seguida me di cuenta de que mi hermano, no había muerto asesinado
solo en mi mundo. No puedo cruzar la arista ya que solo los que no existen al
otro lado pueden cruzar. Solo los de vuestra clase podían hacer justicia pero,
en lugar de eso, se rieron en mi cara y se negaron a encargarse del asunto. Uno
de ellos incluso se había librado de la silla eléctrica simplemente
desapareciendo, en ese momento me di cuenta de que en realidad no sois nada, no
existís y por ello, me encargaría yo personalmente del asunto, si desaparecéis nadie
se va a dar cuenta ya que no existís, como vuestro nombre indica, nunca habéis
nacido.
-A mi nunca recurriste.
-No, necesitábamos a alguien que
presenciara todo, que fuera testigo de lo ocurrido y que, una vez todo esto
hubiera terminado, sirviera de juez ante lo que hemos hecho. No estamos locos,
no matamos por matar, sabemos que lo que hemos hecho, por mucha justicia que
sea, no lo deberíamos haber hecho, y si crees que debemos pagar pagaremos.
Somos responsables de nuestros actos y lo que tu juzgues nosotros lo
aceptaremos dando fin a todo el asunto.
-Espera un segundo, ¿Nosotros?
Hablas en plural.
La canción ese momento vuelve a
retomar la calma avisando que está llegando al final.
-Yo no fui quien empuñó el
cuchillo que le cortó la garganta a James. –su sonrisa se acentúa aun mas.
-¿Cómo sabias que iba a llegar
vivo hasta aquí? Podía haber muerto en cualquiera de las pruebas. –le da otro
largo trago a la jarra ya casi rematándola, ella se ríe.
-No hace falta que finjas,
conmigo no. Los no nacidos tenéis una especie de sexto sentido que el resto del
mundo no tiene, simplemente sabéis cosas, y tú en especial ese sentido lo
tienes más desarrollado que la mayoría. En el momento de escoger la manzana
sabías cuál no estaba envenenada, no debías de estar seguro de cual si lo
estaba ya que si no, no hubiera muerto
Cruler, pero si sabias qué manzana coger para no morir. –vuelve a reírse. –y lo mismo te ocurrió con la silla, sabias
exactamente en cual sentarte para que no te diera el calambrazo.
No contesta, ni admite ni rechaza
la acusación, coge la jarra y le da el último trago.
-En ese aspecto eres como todos
ellos, no te preocupan las vidas ajenas ya que no sabes lo que es una vida
normal. Tú nunca estuviste en peligro, no dejas que la suerte diga si debes
vivir o morir. Prefieres guiarte por tus instintos. En cierto modo me
sorprendió la frialdad con que llevaste el asunto. –ella le vuelve a quitar su
cerveza rematándola de un trago. –en la tercera carpeta están los datos del
delito por el que Scar iba a ir a la silla, y en el resto pruebas más que
suficientes sobre la culpabilidad de los que me negaron su ayuda en otros casos
por el estilo. Todos son culpables de algo, y no precisamente de delitos que
prescriban. –apoyándose en la mesa se levanta y recoge las dos jarras. –y ahora
si me disculpas tengo trabajo que hacer y tú tienes algo que terminar. Bajo la
mesa encontraras un arma, con ella mataras a quien elijas de los supervivientes,
las gemelas o Jim, tú decides como terminar esto, una vez hecha la elección se
abrirán las puertas y podrás irte como si nada hubiera pasado, elige o todos moriréis.
Mucha suerte. –se dirige a la barra
mientras S.J disfruta de las maravillosas vistas que ofrece la camarera de
espaldas.
Tarda un rato en adaptar los ojos
a la nueva luz, se ha quedado dormido, parece que los cuatro se han quedado
dormidos.
Está de vuelta en la arista, la
mesa con los naipes colocados en sus respectivos sitios, ocho sillas de las
cuales cuatro están vacías, las dos puertas completamente tapiadas.
Se da cuenta de que esta todo
seco, los cuerpos de sus compañeros han desaparecido al igual que el carrito
con el resto de la comida, como si nada hubiera ocurrido.
"Lo que perdí fue a la persona mas importante de mi vida. Gané a alguien a quien debía odiar y sin embargo era incapaz de ello." Jeremy Hallton."La sombra de un recorrido"
-Yo
ya no creo nada. No creo que haya mejor o peor persona, sino mejor o peor
superviviente.
¿Te
creo un cretino? Sí, pero eso no deja de ser una mera opinión personal frente a
la realidad que dice que sobrevives mejor que yo.
Eres
listo, no lo dudo, tendrás estudios o no, pero te va bien. Eres hábil con
cualquier cosa que se te ponga por delante, simplemente se te da bien todo.
Eres
deportista, energético y fuerte.
Las
chicas por alguna extraña razón no ven tu personalidad y te prefieren a ti.
-¿Y
tú?
-Yo
en cambio, bueno, yo soy justo lo opuesto.
En
la vida, al contrario que a ti, no me va todo lo bien que debería, lo que
consigo es gracias al sudor y al esfuerzo y aun así, no gano gran cosa.
Simplemente
no soy bueno en nada, pero tampoco soy agresivo, soy buena persona.
Me
preguntabas si me creo mejor que tú y yo, sinceramente, te respondo que eso da
igual, ¿Envidioso? Soy para rato, no lo niego, pero mis razones tengo, y la incomprensión
es una de ellas.
Nadie
dijo que la vida fuera justa, y está claro que aquí tu, por cretino que seas,
eres el ganador y yo, sinceramente, un simple superviviente que tiene asumido
su estilo de vida.
Año
nuevo vida nueva, normalmente se dice eso ¿No?
Lo
cierto es que nunca he sido de ponerme propósitos de un año para otro, el hecho
de que me los ponga es razón más que suficiente para no hacerles ni caso, pero
me gusta eso de vida nueva, un borrón y un volver a empezar, un dejar el pasado
donde quedó y no volver a reparar en él para que no sea un lastre en el camino.
No
borraré lo aprendido, ya que eso ya forma parte de mí, pero no serán más que
bolsillos llenos de herramientas que me permitan no volver a caer con las mismas
piedras.
Año
nuevo, vida nueva, un yo nuevo, sin ningún propósito, sin más objetivos que los
que la vida me valla presentando, sin más penas que las que se me crucen por mi
camino a partir de ahora, con los mismos sueños de siempre y con toda la intención
de hacerlos realidad.
El sonido de las bolas de billar
entrechocar unas con otras, las personas hablando, las sillas moverse, las
jarras, copas y vasos de cristal contra las mesas de madera, el olor a tabaco y
otras hierbas...
La canción de “Brendan´s death song”
de Red Hot Chilli Peppers acaba de empezar a sonar por todas las esquinas del
lugar.
S.J tarda un poco en darse cuenta
de dónde está. Ha vuelto al Yelinash Club, y no puede evitar fijarse en la
bandera situadatras la barra con el logotipo
del lugar, M, H, T, V y la S tumbada.
(Los niños dejan de cantar, el silencio se hace en la sala
justo antes de que el sonido de electricidad se vuelva insoportable. Todos
salvo Scar se han sentado en asientos diferentes. Scar se ha negado a jugar.)
No parece que nadie se haya
percatado de su presencia, no sabe cuánto tiempo lleva allí, pero está claro que no ha aparecido sin más.
No está en la barra, sino en una
de las mesas circulares del local. En el centro, un farolillo con una vela
encendida y frente a él., una jarra de cerveza fría aún sin empezar.
-Me dijiste que te estuviera
esperando una a la vuelta y he cumplido. –la camarera que le había servido la
primera vez está sentada a su lado con otra jarra entre las manos, esboza una
amplia sonrisa. -¿Y bien? ¿Cómo ha ido?
Se quita el sombrero, no sabe en
qué momento se lo ha puesto, al igual que la gabardina llena de manchas de
sangre ya seca.
(Nadie puede mantener
los ojos abiertos, todos se tapan los oídos, el ruido es demasiado fuerte. La
habitación se ilumina, solo les queda levantar los pies para no tocar el charco
y rezar por seguir vivos tras todo eso.)
-Hace un momento estaba encerrado
en la arista, ¿Cómo he llegado hasta aquí?
Le echa un trago a la cerveza, el
frescor le recorre la garganta hasta llegar al estómago. No está desconcertado,
ya lo ha estado muchas veces, se ha convertido en algo demasiado común. Siempre
ha pensado que si algo no se puede controlar, simplemente no hay que intentar
hacerlo, y disfrutar del viaje.
-Ya imaginaba que no te
acordarías. –la chica sonríe, sigue tal
cual la recordaba cuando entró en la arista. Su
pelo rubio con mechas de colores, los mismos pantalones, la misma camiseta de tirantes negra con el logo del bar.
No parece que haya envejecido lo más mínimo, supone que no ha pasado tanto
tiempo en la Arista como creía.
(Se oye a alguien
gritar, ¿Una? ¿Varias personas?, no lo sabe con certeza, pero sí que alguien no
va a volver a abrir los ojos una vez termine aquello.)
Le acerca varias carpetas
cerradas del otro lado de la mesa con no más de uno o dos papeles en su
interior.
S.J no dice nada, coge la primera
y la abre apareciendo ante sí una fotografía de James. Parece que ha sido
sacada de lejos sin que él se enterara. Junto a esta, varios recortes de
periódicos de asesinatos, todos ellos de la misma persona, pero en distintos
lugares y días.
-Los asesinatos son una de las
principales razones de peso por las que se generan nuevas dimensiones, el hecho
de que una persona decida o no matar a otra implica dos resultados muy
diferentes que continúan en dos universos paralelos. Eso es así a no ser que el
que sujete el cuchillo sea un “no nacido”.
- Supongo que en estos asesinatos
no hubo esas dos opciones, la persona simplemente murió en cada uno de sus
mundos dejando de existir. Los actos de los “no nacidos” no tienen
consecuencias más que en el mundo en el que se encuentran. –S.J ya empieza a
ver por dónde van los tiros. – ¿Por qué
los mataría?
-Un encargo, James ni siquiera conocía a ese hombre, pero le pagaron muy bien para que se encargara de él.
-Pero no entiendo, ¿Por qué matar
a la misma persona en todos los universos?
-Tú mismo te has respondido, son
la misma persona aunque vivan en lugares distintos. Imagínate que tienes tanto
odio hacia alguien como para desearle la muerte, no te valdría con matarle una
vez y dejarle vivo en los demás mundos, sino que querrías borrarle completamente y para
eso… bueno, se necesita un “no nacido”.
(Se hace de nuevo el
silencio, aun se escuchan algunos chisporroteos, todos abren los ojos, Susan
grita, a su lado se encuentra sentado el primer cadáver, tumbado en el suelo
está el cuerpo inerte de quien se negó a seguir el juego.)
-Un encargo de quien.
-De su mujer.
(Un anillo cae al suelo,
sentada, con la cabeza apoyada contra la mesa y los ojos abiertos como platos
se encuentra el cadáver de Samantha. En el suelo, aun humeante, Scar suelta su
último aliento.)
Al principio son reticentes a
comer, pero el hambre no se palia con una sola manzana por lo que meten el
carrito en la habitación y reparten lo que hay en él; una botella de vino, otra
de agua, seis copas de cristal, platos de porcelana, seis cuchillos y tenedores
de plata, servilletas de tela...
Bajo las dos campanas hay un
pollo asado y una fuente repleta de varios tipos de pescado junto con sus
respectivas salseras y guarnición. De postre, un frutero repleto de naranjas,
manzanas, uvas…
El riego de los aspersores
extrañamente ha limpiado el ambiente cargado y el olor a descomposición
cambiándolo por los aromas de esa cena trofeo. Deciden mover los cuerpos al
armario, de donde han retirado la comida, y se van turnando uno a uno para
entrar en el baño.
1:30
Comen tranquilos sin apenas
mencionar palabra, demasiado concentrados en los manjares que tienen delante.
Nadie se ha olvidado del contador que hay en el centro de la mesa ni en el
mensaje de la carta de Samantha.
-Está todo mojado, debido a las irregularidades
del suelo se han generado charcos bajo cada una de las sillas, no sé si os
habéis dado cuenta, pero estas ya no se pueden mover. –Samantha no separa la
mirada del anillo que pasa entre los dedos a modo de des estresante.
-No me sorprende, al fin y al
cabo estamos en la Arista. Aquí puede ocurrir cualquier cosa.
-El agua se ha concentrado bajo
todas las sillas salvo una, la de James. –Un trozo de pechuga sale disparado de
la boca de Scar mientras habla, a nadie parece importarle, pese a todos los
lujos de aquella comida, los modales han dejado de ser importantes. –si tuviera
que adivinar qué va a ocurrir a continuación me la jugaría diciendo que alguien
va a morir electrocutado, al fin y al cabo ese dibujo es lo que indica. –señala
con la cabeza el As de corazones.
-El agua es un buen conductor,
eso significa que, en caso de que estemos hablando de electricidad, solo
podemos estar seguros de que una de las sillas no va a matarnos. ¿Qué significa
esto? ¿Tendremos que elegir quién de nosotros va a sobrevivir y el resto
morirá? –Jim parece tomarse la situación a broma. –ahora tenemos cuchillos,
podemos pelear para decidir quién se sienta ahí.
Todos le miran, nadie dice nada.
1:00
-¿Y si nos quedamos todos de pie?
¿O encima de la mesa? –ahora es Susan la que habla, parece haberse
tranquilizado un poco tras comer algo.
-Toda la sala esta mojada al
igual que nosotros. Los charcos que hay en las sillas han quedado totalmente
aislados del resto de la sala, a parte de la fina línea seca que separa los
charcos del resto del suelo, y de la silla de James, todo lo demás esta mojado.
Yo no lo consideraría una opción. –S.J
deja los cubiertos y se limpia la boca con una de las servilletas. Lo cierto es
que nos pueden matar a todos o solo electrificar una de las sillas sin que al
resto les pase nada. Solo una está totalmente libre de dudas, ahora hay que
decidir quién se va a sentar en ella. –silencio. –Y Jim, te aseguro que si se
te ocurre levantar lo mas mínimo el cuchillo de la mesa vas a ser tú el
siguiente.
Jim levanta las manos dejándolas
visibles aun con esa sonrisa que no se le borra de la cara.
0:43
Terminan de comer. Deciden volver
a apartar las sobras a la mesa auxiliar, no saben cuando llegaran los próximos
suministros.
0:21
-Lo echaremos a suertes. –Samantha
coge todas las cartas de la mesa incluyendo la de James y retirando la suya con
la marca. Las baraja y las pone una a una en fila boca abajo. –Quien saque la
tachada se sentará en la silla. El resto esperaremos.
-Aun así quedaran dos sillas sin
dueño. Si una de ellas es la mala nadie morirá esta vez. –todos miran a Jim
quien parece haberse apropiado de los restos de la botella de vino.
Cogen una de las cartas y le dan
la vuelta a la vez. Saron, que no había hablado hasta el momento rompe a llorar
de alivio, abraza a su hermana, se levanta rápidamente y se sienta en la silla
que está seca.
Nadie más se mueve del sitio.
0:10
0:05
0:01
0:00
El contador desaparece y a cambio
ante ellos se ilumina una frase.
"todos teneis que cambiar
de lugar, quien haga trampas será eliminado."
Al principio es apenas audible
pero poco a poco la canción empieza a resonar por toda la sala.
“Mambrú se fue a la guerra, mire usted mire usted que pena…”
Las voces de los niños cantando
hacen que en ese momento un escalofrío le recorra el cuerpo a cada uno de los
allí presentes.
-¿Qué es esto?
-¿Alguna vez habéis jugado a las
sillas? –ríe Jim. -Sentaros antes de que la música deje de sonar. Quien se quede sin silla, o en este caso, con
la silla mala, será eliminado. –la
canción cantada por niños cada vez va a mas. Los nervios afloran en la sala. –empieza el juego.