martes, 25 de septiembre de 2018

Sinsentido 16


Se sentía sola, todos la evitaban, le tenían miedo sin apenas conocerla.

Nadie la quería, nadie le hacía caso, ella simplemente hacia lo que su trabajo pedía, comportarse como quien realmente era.

Y con ello conoció a gente de todo tipo de lugares con todo tipo de historias que trataban de conmoverla.
Personas diferentes se acercaban a ella, todos sin reservas le acaban abriendo sus puertas.

Los abandonados, los olvidados, aquellos que el tiempo les ofreció todo lo que había en oferta.

Los sabios que dejaron de serlo para pasar a vivir en un mundo que había dejado de pertenecerles y que realmente de nadie fue pertenencia.

Ella solo buscaba la compañía y ellos se la acababan dando sin dolencia, sabiendo que no era más que alguien que, viviendo sola y sin maldad, fue desterrada a conocer a todos aquello que en algún momento la rechazaron, y acaban deseando verla.

lunes, 27 de agosto de 2018

Sinsentido 15


Ya no pertenezco a donde pertenecía, eso lo veo,
los pájaros volaron de sus nidos a otros nuevos,
yo mirando con una alegría que pronto se convirtió en tristeza,
se fueron.
Sigo perteneciendo a esa vida en la que ser niño es bueno,
el resto en adultos se convirtieron
y aunque nadie quería, poco a poco aprendieron
y vieron que el pájaro que se quedó en su nido no merecía,
eran distintas manías, eran distintos sueños.
La separación era inevitable y por eso poco a poco rompieron
con el contacto que en su día fue intocable,
pero lo acabo siendo.
Ya no pertenezco a donde pertenecía
eso lo veo.
Las mismas voces seguían siendo,
pero no el mismo cuento.

sábado, 18 de agosto de 2018

Decisión



Cierro los ojos y ahí está,
se ve sencillo de primeras,
no saber cuánto tiempo durará pero el deseo siempre se muestra.

Lo que quiero está claro.
En esa oscuridad de mi pensamiento no existe nada más,
y todo da igual,
el futuro pasará pero el presente es sincero
todo es perecedero, hay que atreverse a saltar.

Las dudas vendrán y se irán,
los sueños sin cumplir se te clavarán en los pudieron haber sido pero no fueron.
Ir sobre seguro o saltar los muros sin saber qué hay detrás,
la eterna lucha de lo que quiero y lo que debo.

Abro los ojos y todo me invade,
las dudas, las críticas y demás cosas de las que todo el mundo cree que sabe.
Aquellos que decidieron seguir las normas del juego dejadme en paz,
solo yo sé en lo que creo, si es un error, dejadme errar,
intentar al menos tomar la oportunidad que sé que tengo.

Y es que es lo que quiero,
son mi vida y mis anhelos,
si soy capaz de dejarlo todo atrás es que lo vale,
dejadme luchar por ello.

Y quién sabe a dónde me llevará todo esto,
solo sé que es lo que debo por mucho que diga lo contrario mi cerebro,
esperar la oportunidad y lanzar las dudas al suelo,
vivir mi día a día, nunca olvidar,
cerrar los ojos y hacer lo que veo,
que es lo que quiero,
lo que importa al final.

miércoles, 8 de agosto de 2018

Mi maldición





Recuerdo muy bien mis recuerdos casi como si de un video se tratara,
recuerdo los sonidos, recuerdo las personas, sus formas de expresarse,
sus gestos.
Recuerdo cada palabra de la conversación más simple, la forma en la que estas fueron dichas,
los acentos.
Recuerdo todos los momentos que pasé con una persona, los malos y los buenos,
con la mayor calidad que la pantalla me permite,
mi pensamiento.

Puedo visitar todos los archivos sin quererlo,
todos los ficheros de mis sentimientos,
tengo una biblioteca entera de libros acumulados que se van abriendo ante mí sin mi permiso, sin tener en cuenta lo que necesito o quiero,
el deseo.

Mi cabeza da vueltas sobre la imagen,
con las letras y los números tal vez no sea bueno pero mi cerebro,
no tiene problemas con el recuerdo.

Recuerdo todo con demasiada nitidez,
como una película, como si lo estuviera viviendo en ese momento.
Mi maldicion de pensar que se activa sin remedio,
mi biblioteca particular que no para de aumentar
y aunque quiera hacer hueco tratando de olvidar no puedo.
Y aquí estoy una vez más a las tres de la mañana no dejando de pensar,
viendo imágenes sin parar en mi cerebro,
no durmiendo, escribiendo para que al menos esos cuentos se pasen al papel con el deseo de dejarlos pasar y no volver a verlos.

martes, 7 de agosto de 2018

Las voces del finlandes



En el salón de los sin voz donde las voces se encontraban,
el finlandés con su sombra emparejada bailando al son de las llamas de un candelabro que nadie encendió.
Un banquete que nadie preparó,
tres platos de comida imaginaria para los tres comensales que el finlandés contaba,
dos copas de vino tinto que nadie bebió.

Un trueno sonó,
y el relámpago que tras segundos pasaba la estancia iluminó.
El hombre sentado en su butaca,
solo,
viendo como las horas volaban mientras las sombras le hablaban,
él pidiendo compasión.

Tras de sí la gran mesa se hallaba,
no paraba de oír las risas de dos hombre y una mujer que allí se encontraban,
una gota de sudor por el cuello le corrió,
los cubiertos entrechocaba, la vajilla inexistente sonaba, las risas se alzaban y la cena continuó.

Y sin atreverse en ningún momento a mirar atrás solo lloraba,
solo se encontraba en aquella sala, con polvo y telarañas,
repitiendo la misma canción.

Ahora sus recuerdos le alcanzaban,
las voces le perseguían y le atormentaban,
los dos hombres y la mujer disfrutaban como si de una cena se tratara,
noche tras noche el finlandés a solas se sentaba escuchando lo que los desconocidos narraban,
sin atreverse a mirar atrás,
las voces de los sin voz.



jueves, 19 de julio de 2018

Cuaderno de viaje (Roma_04)



Y empecé este diario en el tren camino a Napoli y ahora lo acabo por el momento en el tren de vuelta a Roma.

Ha sido un día muy bueno, ha llovido, me he montado en el tren que no era camino a Pompei, me he bajado en un pueblo a mitad de camino, he andado hasta la siguiente parada para coger el tren que si era y finalmente he llegado a la 1:00.

Pompeya me ha dejado un sentimiento de pena, un pueblo-ciudad de aquel tamaño y estatus… un lugar con vida condenado a vivir para siempre de forma agónica, congelado en el tiempo y en la imaginación de todos los que la visitamos.

Una población que ha perdurado en su plenitud gracias a una catástrofe conocida por todos.

El sentimiento que genera ver los moldes de hombres, mujeres, niños y mascotas en sus últimos momentos de vida… sus posturas…

Los pasos de cebra, el circo, el coliseo, los templos, prostíbulos y tabernas, todo conservado como si no hubieran pasado 2000 años.

Una ciudad de antaño llena de vida hoy convertida en un parque temático que hay que ir a ver en algún momento.

Estos días están pasando más rápido de lo que me gustaría, ya solo queda mañana y pasado vuelta a la realidad.

Ahora coger otro tren.

martes, 10 de julio de 2018

Cuaderno de viaje (Roma_03)



El fin de semana ha sido un descanso y un cambio de aires.

Mis compañeros no trabajaban y hemos podido pasar los dos días juntos.

El sábado comenzamos en las termas de Caracalla, al lado del circo máximo.

Las termas son sorprendentes, es increíble que fueran capaces de hacer tales cosas hace 2000 años, el recorrido por el interior es espectacular, me encantaría verlo con la cubierta y todos los acabados de mosaico de los que solo quedaban resquicios, uno de los principales lugares de ocio de aquella civilización.

Los túneles que hay por debajo, y que calentaban las estancias, están ahora con esculturas modernas y restos de las termas.

De allí cogimos el metro hasta las afueras para ver las catacumbas.

Pese a que la visita del guía no fue la deseada, los pasillos altos y oscuros repletos de nichos de todos los tamaños, muestran la parte oscura de aquel imperio de grandeza, la cantidad de corredores a modo de laberinto atraen y a su vez generan un respeto que los hace interesantes.

Nada más salir pillamos unas bicis de alquiler y recorrimos la via Appia, 7 km ida 7 vuelta con tramos con los adoquines originales en los que se ven las marcas producidas por los carros debido al desgaste con el paso de los años.

A ambos lados de la calzada se encuentran restos de mausoleos y villas todo ello rodeado de pinos creando un recorrido único a disfrutar.



El domingo fue relajado, se agradeció un día tranquilo para descansar de todos los anteriores, despertarse y desayunar con calma antes de ir a caminar por el mercadillo que se monta los domingos en el barrio de Trastevere.

Fuimos a ver otra de las grandes basílicas de Roma, San Pablo Extramuros, con una entrada en patio porticado, como siempre, sorprende la grandeza del espacio.

La Boca de la Verita, el palacio Escala con la escalera en falsa perspectiva, volvimos a entrar en el Panteón, uno de mis espacios favoritos de la ciudad, el Palazzo Barberini con dos escaleras que merece la pena ver, la fuente de las tortugas en el barrio Judío (tortugas hechas por Bernini)

Subimos al Gianicolo donde se ve toda la ciudad y de camino, vimos San Pietro in Montorio.

Finalmente, bajamos hasta el Vaticano al que iré detenidamente a ver mañana martes 19 de Junio.

Cenamos en casa.