sábado, 6 de febrero de 2016

Pavimento


A veces no sé qué pensar de mi mismo y lo que me rodea.

A veces pienso que todo es un juego al que todos estamos obligados a participar.

El destino te lleva por caminos por los que no creías que ibas a pasar y cuando te quieres dar cuenta, estas sobre un pavimento que ni siquiera conoces.

Cada año un cuarto distinto, una cama distinta, no tengo un sitio que se diga propio, voy a donde las señales me lleven y el recorrido me deje ir, siempre sigo hacia delante. En este mismo momento pertenezco a tres sitios distintos, con mil futuros posibles por delante, buenos y malos, con mil compañeros de faena, con gente pasada, presente y futura.

Soy lo que las malas decisiones, la suerte y la valentía me han llevado a ser, soy el mismo estancao de hace unos años pero más feliz, más viejo e igual de sabio (nada para ser sincero). Más cansado y con más ganas de vivir, con más ganas de caer en las mismas zanjas que en su día cavé, con más ganas de aprender del paisaje.

Soy el que mis sueños no llegaron a imaginar, alguien distinto con el mismo adn, un “yo de ayer” del que quedan solo resquicios, soy evolución e involución.

A veces pienso en el poco control que tenemos sobre nosotros mismos, en que somos meros espectadores de nuestro propio teatro, que sentimos, queremos, trabajamos, añoramos y soñamos, pero no decidimos. Un perro atado a un carro que puede moverse libremente sin elegir la dirección.

A veces, solo a veces, pienso que nosotros no decidimos, pero luego me doy cuenta de que es al contrario que ese perro, si decidimos el camino a tomar, la dirección. Decidimos, elegimos y aceptamos los resultados de ello. Sobrepesamos las alternativas del libre albedrío y con ello, le echamos o no cojones a la vida, decidimos si el esfuerzo merece la pena, si la suerte está de nuestro lado o no.

No estoy diciendo que sea una buena vida la que nos toca vivir, pero es la que hay, “vivir para trabajar o trabajar para vivir” no es la duda que hay que tener, sino qué hacer con nuestro tiempo libre, decidir cómo ver un mundo que tiene tanto de maravilloso como de horrible o de injusto.

Podemos lamentarnos o aparentar estar locos sonriendo sin razón alguna, podemos quejarnos o despreocuparnos y seguir respirando. Echarle la culpa a la política y a las religiones o admitir que un ser humano igual que tu y que yo está detrás de todo.

Discutir o dar ejemplo. Dejarme guiar por lo que pienso a veces o por lo que mis malas decisiones, mi suerte, mi valentía, y ausencia de esta, me han llevado a ser lo que soy ahora.

Pisar firmemente ese pavimento que antes no conocía y al que no se cómo he llegado para amoldar mis pies a él y sonreír sabiendo que, aunque no tengo el pleno control de mi mismo, al menos puedo decidir.

domingo, 31 de enero de 2016

01-02-10

Hoy es un día de recuerdo, un día que pasó de ser despedida a reencuentro.

Escribo porque me gusta escribir, no lo hago con intención de aprender y evolucionar en la materia, sino simplemente porque me gusta, al margen del resultado, al margen de la opinión ajena.

Solo hay un motivo aun más importante y es que me viene en la sangre. La pasión por las letras heredada por mi abuelo a quien recuerdo siempre entre sus poemas y escritos.

Hoy es un día para recordar, para sonreír entristecido recordando su voz y respiración. Unos abrazos de un cuerpo cálido que no podían dar más cariño. Como nos leía lo que escribía o corregía lo que, por aquel momento, chapurreaba yo.

Si por alguien empecé esta aventura de “Principiante a escritor” fue por él.

Son pocas cosas las que me quedan de él en la memoria, al menos no tantas como me gustaría, pero las guardo como algo valioso.

Le echo de menos, y por ello todos los años le escribo por estas fechas.

Escribir me viene de familia, a mi forma; no trato de convertirlo en un deber, sino en un gusto, no una obligación, sino una necesidad.

Una forma de recordar a alguien que debe ser recordado, dando mi opinión sin generalizar y siempre respetando las opiniones contrarias tal y como él me enseñó.

sábado, 23 de enero de 2016

Incompatibilidades sin importancia

Ella tan pequeña que desaparecía entre sus brazos, él, bueno no sabría cómo definirle exactamente.

Ella diferente,  con las ideas claras y a su vez indecisa como ninguna, dos caras de la misma moneda, con genio y cariñosa, seria y con una sonrisa preciosa, con varias máscaras todas igual de atractivas, todas igual de sorprendentes, igual de intimidantes.

Imponente desde luego, pero a su vez amistosa, amable, de una compañía tan cómoda que parecía que fuera de toda la vida.

No se ve a sí misma como es realmente, le da un gran valor a sus mierdas cuando de estas todos tenemos y no le debemos dar más importancia que algo pasajero.

Los dos sinceros, tan incompatibles como parecidos, con el respeto siempre de por medio, dos piezas del mismo juego pese a todas sus diferencias, pese a ser blanco y negro.

Relación sin nombre de tal, relación con pies de plomo, sin definir, sin aclarar, sin pensar en nada más que el presente y disfrutar de él.

Relación con despedidas repletas de incertidumbres, pasar a no ser nada y sin embargo…

Relación con reencuentros posibles y diferentes,  sin más preocupaciones que la de no convertirse en dos extraños.

lunes, 18 de enero de 2016

Coleccionando


Los sueños se apagan, los recuerdos mueren, se tergiversan.

Las sonrisas se borran, las voces se olvidan.

Las noches pasan,  nunca existieron.

Las fechas desaparecen.


Lo importante deja de ser importante.

Aparecen nuevos recuerdos, nuevos sueños.

La sonrisa vuelve, la alegría.

Nuevas fechas, nuevas voces, nuevas noches.

El pasado se queda en el pasado, triste.

El presente lleno de esperanza.

Así es la vida, llena de sueños rotos, futuros olvidados.

Continua creación, continuo levantar, coleccionando tristezas, recopilando alegrías.

jueves, 14 de enero de 2016

"Ente"

Yo no soy más que una mente de un pasado ausente,

De una vida deprimente que se ensucia tras la lente,

Y es que nadie me ha contado

La moral del amargado

De la risa un delincuente se ha mofado del ambiente.

Si no entiendes estas rimas,

Lárgate ahogadamente,

Puesto que significa que tienes cabeza y la usas,

Lees, piensas, criticas y opinas ajeno a lo que el postureo desmiente,

Esto es una mierda hecha en 5 segundos con lo primero que se me pasaba por la cabeza,

Sin significado, sin delicadeza simplemente,

Rimas al azar con un valor para nada elocuente.

sábado, 2 de enero de 2016

Año nuevo...

Año nuevo vida nueva, la gente que te importa se mantiene y aparecen nuevas personas importantes.

Ha sido un año de locos que ha ido mejorando con los meses, si algo he aprendido es que el tiempo lo soluciona todo, y esa frase que en su día creé cobra todo el sentido.

“Si el tiempo se pusiera en pause, me preocuparía de las decisiones tomadas.”

Empecé en una ciudad de la que ya estaba cansado, con amigos a los que ya considero familia que me ayudaron a superar los malos momentos que estaba viviendo, con las preocupaciones de una carrera de la que no conseguía ver el final y de la que estaba más que quemado.

Ahora escribo esto a unos días de volver a esa ciudad después de haber estado cuatro meses separado de ella.

He aprendido y disfrutado mucho este año pese a que no tenía grandes expectativas, he conocido a gente que no pensé que fuera a marcarme tanto y he descubierto que mi cansancio en la arquitectura se debía a un mal funcionamiento de la escuela, he disfrutado con lo que hacía en todo momento.

He cambiado cumpliendo con mi propósito que  me hice el año pasado por estas fechas, tanto física como mentalmente me veo con fuerzas de seguir adelante viendo un nuevo año que no es más que la continuación del anterior y que, sin embargo, sé que me va a brindar nuevas oportunidades.

No cansarse, no rendirse, aprender de tus errores y evolucionar con respecto a ellos. No tener miedo a vivir nuevas experiencias y dar un paso adelante sin dudarlo ante las oportunidades que se te presenten.  Si el tiempo se pusiera en pause me preocuparía de las decisiones tomadas, pero como no lo hace no debo tener miedo a caer, siempre que esté dispuesto a levantarme.

Veo a mi yo de hace un año y no puedo evitar decirle, no te preocupes, toda tu vida va a cambiar en muy poco tiempo.

martes, 15 de diciembre de 2015

Respuesta ante la pregunta del manantial

Este año un profesor nos ha aconsejado ver la película del manantial y con ella nos ha hecho una pregunta. ¿Creéis que el discurso que realiza el protagonista al final puede ser llevado con la misma validez a la actualidad?

Aquí os dejo ese pequeño fragmento al que se refiere y mi respuesta a tal interrogante.


La película el manantial nos muestra la lucha entre la evolución y el lastre del pasado, y la importancia de la opinión pública ante cualquier cosa.

La dificultad de cambiar las cosas que son tratadas como lo normal, lo bello, lo que está bien frente a lo que está considerado como mal.

En el discurso del final de la película lo que hace el protagonista es resaltar la situación que viene ocurriendo en todo momento, el “más vale malo conocido que bueno por conocer” la falta de afán de superación que hace que, la arquitectura en este caso, se quede estancada en los gustos clásicos sin arriesgar por los nuevos materiales, las nuevas formas, la falta de adornos.  Habla sobre luchar contra corriente defendiendo tú forma de pensar única, no dejarse llevar por las mayorías. Defender tus creencias.

Ante la pregunta de si este discurso es o no válido en la actualidad me atrevería a contestar que no todo es blanco o negro.

Hoy en día las nuevas tecnologías nos han llevado a poder realizar cuanto queramos imaginar, poder llevar al estado físico nuestros sueños y utopías, podemos luchar contra las formas clásicas pudiendo trabajar con ángulos y curvas anteriormente imposibles de proyectar, luchar contra la gravedad construyendo rascacielos , voladizos, pilares y apoyos de dimensiones mínimas.

Tanto ha evolucionado la construcción y el uso de los nuevos materiales que en mi opinión estamos pecando de exceso de  experimentación y diferenciación más que de quedarnos parados en el pasado.

Al contrario que ocurre en la película, ahora nos olvidamos de la arquitectura utilizada con anterioridad y de la opinión del resto de personas,  “no arquitectas”, para tratar de destacar por cualquier medio. Las obras de los considerados “grandes arquitectos” tienen que ser sobre todo novedosas, tienen que ser raras, no ser entendidas. Tienen que destacar sobre cualquier otras (que sea útil o rentable ha quedado en segundo plano).

Sí es cierto que tenemos que ser fieles a nuestra forma de pensar (en especial los estudiantes quienes están más forzados a opinar, en muchas ocasiones, como el profesor de turno para poder acercarse al aprobado)

Si es cierto que tenemos que buscar nuestra forma de expresarnos, buscar nuestra personalidad en la arquitectura, como ya he dicho antes, no todo es blanco o negro.

La arquitectura tiene y no tiene por qué ser novedosa, al fin y al cabo ahora lo único que nos impide hacer lo que queramos son las leyes urbanísticas de cada lugar.

La arquitectura no tiene por qué seguir las tendencias de nuestro tiempo, cada uno es libre de proyectar a su gusto al igual que el cliente es libre de aceptar o no un proyecto. No podemos dejar que nuestro ego se convierta en lo único importante, dejando de lado a las personas que no entienden la arquitectura y solo quieren que les resolvamos un problema de la mejor forma posible, la arquitectura es para los arquitectos, las viviendas, museos, plazas, oficinas y demás tipologías funcionales son para todo el mundo arquitecto o no.

Tenemos que disfrutar de lo que hacemos, buscar nuestro yo y no el de los demás, tenemos a nuestra disposición todas las técnicas para realizar cuanto queramos, pero no por ello estamos obligados a usarlas todas.

     Por mucha evolución que exista no podemos cerrarnos ninguna puerta,  por mucha belleza que exista en el pasado no podemos quedarnos solo en eso, debemos recordar que no todo el mundo entiende lo que al menos cinco años de estudio han hecho que nosotros entendamos, no podemos imponer nuestra opinión ni forma de ver las cosas, pero tampoco dejarnos controlar por la opinión de otros, buscar un estado de equilibrio entre nuestro amor por la arquitectura y la realidad que estamos viviendo.