miércoles, 19 de junio de 2019

Hablemos de "2061 Odisea tres"



Hablemos de 2061 Odisea tres.

Al igual que 2010 fue continuación directa de 2001, este libro continua con la historia después de haber transcurrido un tiempo necesario para el desarrollo de los acontecimientos.

Pese a ser continuación, ésta no añade nada a la historia siendo una narrativa que, aunque disfrutable, resulta desapercibida e innecesaria.

Con ella uno se da cuenta de la evolución de la tecnología con el paso del tiempo,  a la par que la evolución en la biologia más marcada por agentes externos.

Nos hace ver que el futuro es completamente incierto ya que solo se puede predecir desde una base de conocimiento que ya tenemos, sin contar con todas las averiguaciones que quedan por venir.

Todo ello hace de Odisea tres, un libro  interesante pero que no deja de repetir lo visto que los anteriores sin añadir nada nuevo.

¿Merece la pena?

Si te gustaron odisea uno y dos,  no deja de ser el tercero de una saga de cuatro. No esperes un libro que recordar en el futuro y mucho menos la calidad de sus predecesores.

martes, 18 de junio de 2019

Repetición



No hay salida, hasta que la hay.
No hay suerte, hasta que la hay.
No hay cambios impredecibles
hasta que te das cuenta de que lo predecible solo está en tu cabeza y pocas veces se asemeja a la realidad.

Hay rutina, hasta que deja de haberla.
Hay tristeza, hasta que deja de haberla.
Hay aburrimiento
hasta que decides variar y romper con la comodidad de tu situación.

Al más vale malo conocido que bueno por conocer, corte de mangas,
es la pereza la que habla.
Al no hay mal que por bien no venga, corte de mangas,
son cosas completamente separadas.
Al pesimista, un poco de incoherencia y fe,
Al optimista realismo y los pies en la tierra.

Por más que queramos no controlamos nuestras vidas,
elegimos el camino pero no lo que sucede en él.

A la envidia, egoísmo sano y meterte en tu vida.
Al odio, egoísmo sano y meterte en tu vida.
A la tristeza, desahogo y mantenerse entretenido.

No hay capullos hasta que los hay,
Ellos no importan.
No importan lo mas mínimo.

sábado, 1 de junio de 2019

Hablemos de "2010, Odisea dos"




Hablemos de “2010, Odisea dos”, la continuación directa de “2001, una odisea espacial”.

Al contrario que su predecesor, que contaba varias historias a lo largo del tiempo en torno a un extraño monolito, llevándonos  a pensar en nuestra existencia y lo que nos hace realmente  humanos, “Odisea dos” empieza donde lo dejó este primer libro, resolviéndonos las dudas que quedaron en el aire aunque no necesitáramos de su respuesta.

Este libro se moja dándonos contestaciones que no esperábamos a las preguntas que la  narrativa genera, dejando mas de lado el tema filosófico, y centrándose más en la pura novela de ciencia ficción.

Aun siendo conocida la famosa frase de segundas partes nunca fueron buenas, aquí lo podemos considerar más bien como más capítulos de una historia que no había acabado, o cuyo final había dejado misterios en el aire.

Tanto los personajes, como las leyes que gobiernan este mundo,  son vistas en todo momento desde arriba, pudiéndole coger cariño a unos personajes carismáticos, pero siempre siendo consciente del pequeño valor que tienen los seres humanos dentro de una universo inmenso y desconocido. Tú no formas parte de la tripulación, sino eres el mero espectador de unos sucesos que van a cambiar el transcurso de la humanidad.

En todo momento eres consciente de que los protagonistas son lo de menos, la historia que va sucediendo entorno a ellos y al resto de los seres humanos, es lo verdaderamente importante, la narración y lo que ocurre en ella.

Como novela de ciencia ficción indudablemente es impecable no sabiendo cuál es la línea que separa la realidad de la propia ficción, todas las cosas, hasta las más sorprendentes, son descritas con una completa sensación de realismo.

¿Merece la pena?

Si te gustó la primera parte veo necesaria esta segunda para darte ciertas respuestas que, aunque podrías sentirte conforme sin ellas, he de decir que no dejan con mal sabor de boca.

sábado, 4 de mayo de 2019

Sinsentido 20



Paso a paso,
no hay mejor consejo para el cambio,
un pie delante del otro
y seguir caminando.
Tener paciencia, nunca estar parado,
si de lo bueno se aprende
también de lo malo,
por desgracia o por suerte
todo hay que aguantarlo.

Paso a paso,
sin ser optimista
ya que todo cuesta trabajo,
las injusticias existen hay que ser realista,
y por más que lo intentes,
lo mismo es en vano.

Las caídas duelen,
hay que estar preparado,
del dolor se aprende,
el sangrar es sano y sin embargo,
es la alegría lo que buscamos.

Paso a paso,
nadie entiende
que el proceso es largo y cansado,
en ocasiones amargo.
Que la única opción vigente
es seguir hacia adelante,
no quedar varado,
siempre seguir la corriente.
Un juego al que jugamos
aunque nadie nos hubiera preguntado,
estamos obligados,
seguir de frente,
esperar el resultado.

jueves, 4 de abril de 2019

Hablemos de "El país de las últimas cosas"



Hablemos del país de las últimas cosas

Paul Auster siempre me sorprende, soy consciente de que no es un escritor para todo el mundo, pero hay que reconocer que para bien o para mal, sus libros destacan por su naturaleza oscura y fuera de lo común.

El país de las últimas cosas te deja, directamente, con mal cuerpo.

Paul Auster te describe un lugar donde la esperanza  se ha perdido por completo. Donde la gente hace lo que sea por sobrevivir o directamente decide suicidarse en grupos o clínicas preparadas para ello, donde el hambre, la violencia, la soledad, la falta de higiene, es el día a día de todos sus ciudadanos.

Te muestra una sociedad que se apoya en todo lo malo para seguir hacia adelante y como alguien que viene del exterior tiene que ser capaz de reducirse a nada  para sobrevivir.

Un país en el que, quien entra, no vuelve a salir.

Una descripción cruda de la supervivencia del ser humano.

El país de las ultimas cosas es un libro sobrecogedor cuanto menos, puramente descriptivo, sin una historia de base, o mejor dicho, con una historia como excusa a la que luego le da cero importancia.

Este libro es una dosis de depresión en vena, una verdadera experiencia no para todo el mundo que te tocará los sentimientos sin tener ningún respeto hacia ellos.

¿Merece la pena?

Te lo dejo a tu criterio yo personalmente es un libro que se quedará en mi memoria.

viernes, 29 de marzo de 2019

Sinsentido 19



Miro la foto y no me reconozco.
¿O es el reflejo de mi actual rostro el extraño?
Ha pasado mucho tiempo, mi aspecto se ha enturbiado,
como si de dos personas se tratara, el soñador, y el cansado.

Ya no me gustan los mismos cuentos,
ya ni siquiera creo en ellos.
Mis deseos se fueron y no puedo dejar de pensar cual fue ese momento
en el que nos fuimos separando.
Sé que no te gustaría en qué te has convertido,
créeme, lo mismo opino de mi pasado,
he hecho lo que he podido
y aunque el miedo me ha vencido,
no te he olvidado.

Trataré de convertirme en quien me imaginaba de niño,
pensando qué pasaría si hablara contigo,
pero es mejor no hacerme caso.
Tú sigue por tu camino, sigue soñando.
No pierdas la esperanza nunca
pero sin creer en el destino
ya que hay que evitarlo.

Mira a donde me ha llevado,
ya no soy el mismo.
Esperemos que el siguiente mire esta época
 y diga que valió para algo.
Yo seguiré soñando nuevos sueños
Seguir por otro camino,
 seguir cambiando,
seguir evolucionando cuanto menos,
seguir en movimiento, nunca estar parado.

domingo, 24 de marzo de 2019

Hablemos de "Metro 2033"



Hablemos de "Metro 2033".

No os voy a mentir, cuando empecé este libro ya conocía su historia por parte del videojuego homónimo, pero ello no hizo que me dejara de sorprender gratamente.

La historia es simple, tras una guerra mundial de la que no se dan muchos datos, los únicos supervivientes conocidos en el mundo son los que ahora viven en el metro de Moscú mientras que, el exterior, ha quedado reducido a un hábitat producto de la radiación donde  viven nuevas especies depredadoras.

Esta situación ha creado una nueva sociedad en la que los seres humanos viven en la oscuridad en pequeñas ciudades-estado situadas en las paradas del metro en continuos saltos de guerra y tregua, debido a los ideales políticos y religiosos que se han mantenido del pasado, mostrándonos que el ser humano básicamente sigue cometiendo los mismos errores una y otra vez demostrando que somos animales no muy diferentes al resto.

El protagonista de nuestra historia, Artyon, no deja de ser un crio sin conocimientos, ni del viejo mundo ni del nuevo ya que nunca ha salido de su estación que, a base de golpes de suerte, va avanzando en su misión impuesta por un completo desconocido (esto nos muestra su clara personalidad alocada y joven), y de la que vas sabiendo cada vez más según avanza la historia.

Artyon no es el típico héroe capaz de cualquier cosa del que estamos acostumbrados, sino que desde el minuto uno demuestra su dependencia de la gente de alrededor y vemos como va aprendiendo a base de la experiencia, el personaje con el que comenzamos no es para nada el que dejamos al terminar el libro.

Las descripciones de las situaciones ocurridas a lo largo de su viaje por las vías llevan al libro al género de relatos de terror, real y psicológico, en los que muchas veces no sabes lo que está ocurriendo en realidad, eso junto con la distopia creada y la idea filosófica que lleva detrás, lo convierte en un libro que se lee del tirón queriendo saber que ocurrirá después.

Lo de menos es la misión y el final, sino que se disfruta paso a paso ese camino tan nuevo para ti como para el protagonista.

Es en definitiva, un libro que se lee bien, quitando la parte de los nombres propios rusos, y del que se disfruta del momento y recorrido más que de un objetivo predefinido del que quieras saber su resultado, no tienes intriga de lo que ocurrirá, pero si disfrutas y vives el proceso.

¿Merece la pena?

Para aquellos a los que le guste el terror y las distopias, no hay ninguna duda.