miércoles, 6 de enero de 2021

ONCE (Vítor)

 


El cosmos, pese a todo el caos que pueda aparentar ser, responde a un orden que lo mantiene con vida y fomenta su evolución.

La naturaleza, como escenario inmediato del ser humano, responde a una falsa aleatoriedad guiada por unas leyes que indudablemente están ahí.

El cervatillo sabe dónde tiene que mamar desde el segundo uno de su nacimiento, la polinización de las abejas y su modo de vida coincide con la época del año predilecta para las plantas, todo sigue un orden, un extraño equilibrio que parece que se va a derrumbar en cualquier momento y que, sin embargo, ha estado allí desde un principio.

U.S

La calle libreros, de no más de cuatro metros de ancho, entre edificios antiguos de no más de cinco alturas, se abría, al llegar a la fachada de la universidad, a una plaza conocida como el Patio de escuelas.

La fachada, que formaba parte de la propia calle, era la entrada al edificio de escuelas mayores de la universidad de Salamanca.

Actualmente dicha fachada, de  un claro estilo plateresco, era uno de los puntos turísticos más característicos de la ciudad, siendo la plazoleta a la que hacia frente, el patio de escuelas mayores, un lugar muy transitado a lo largo del día.

Por la noche sin embargo, a excepción de unos pocos viandantes, esa calle quedaba poco transcurrida.

 El ambiente de las luces anaranjadas de las farolas iluminando la piedra arenisca de las casas, dejaban una imagen llena de sombras digna de películas  de misterio como “El tercer hombre”.

En el centro de la plaza, se erguía iluminada la estatua de Fray Luis de León enfrentado a las dos enormes puertas de la fachada. Ese monje con su túnica estaba situado encima de un enorme pedestal blanco mirando hacia todo aquel que se pusiera a su lado.

David levantó la cabeza para mirar de nuevo la rana encima de la calavera que le daba el nombre coloquial de la fachada de la rana. Los Salmantinos, habiendo normalizado todas las maravillas que día a día les rodeaban, estaban cansados de todo aquello, pero buscar aquel animalillo de piedra, entre todos los ornamentos de aquella fachada, se había convertido en uno de los motivos por el que aquella plaza estaba normalmente repleta de turistas mirando hacia arriba y señalando.

David se fijó bien en la deformación rocosa que había encima de la calavera, no se le parecía lo más mínimo a una rana y no recordaba un tiempo en el que sí.

Miró a su alrededor pero no encontró a su tía por ningún lado, parecía que con las prisas había llegado algo pronto  por lo que dio una vuelta por esa plaza, de un tamaño más bien pequeño pero que destacaba al salir de esa calle estrecha.

El silencio le rodeaba, la piedra dorada de villamayor era la protagonista allá donde mirara y la luz atenuada, proveniente solo de los focos de la fachada y la estatua de Fray Luis de León, generaban en David la sensación de hogar que había tenido de niño.

El frio seco que en esos momentos sentía, y el dolor de orejas debido a este, solo acrecentaban dicha sensación.

Los tres lados del patio, que no ocupaba la fachada de la rana,  eran superficies de bajo mas dos ausentes de más decoración que la que ofrecían  sus numerosas ventanas cuadradas, eso no evitaba que, debido a su fábrica de piedra, ese patio destacara mostrando el cuarto lado como protagonista.

Buscó en su bolsillo el paquete de tabaco que se había parado a comprar a mitad de camino y se puso un piti en la boca, lo encendió y aspiró profundo disfrutando de ese momento de tranquilidad, soltó el humo relajadamente.

-Esa mierda te va a acabar matando. –le dijo alguien a sus espaldas abriendo los ojos en el acto, desde el primer segundo supo que no era Irene. Metió la mano automáticamente en el bolsillo, el tacto del cuchillo a través del trapo en el que lo había envuelto le tranquilizó.

-¿Y eres tú el más indicado para decirme eso? –dijo con el tono más desagradable que pudo mientras se daba la vuelta para enfrentarse  a la persona que había estado buscando el día anterior. –Estuve en tu casa ayer ¿Sabias?

Jaime soltó una risa nerviosa asintiendo con la cabeza, seguía teniendo la misma ropa que el día del entierro.

-Algo nos dijeron si, también se que tuviste un encontronazo con alguien allí, me alegró saber que no te pasó nada. –David se dio cuenta de que Jaime era incapaz de dirigirle la mirada  ¿Acaso estaba colocado en esos momentos? Se había jurado a si mismo que le echaría en cara todo en cuanto se encontrara con él, pero en ese momento, y dado todo lo sucedido en las últimas horas, simplemente no supo qué hacer, estaba demasiado cansado.  – ¿Me das uno? –le dijo señalando el cigarro, la mano le temblaba por el mono, David le lanzó la cajetilla y el mechero, se puso a su lado, los dos de cara a la fachada tranquilamente fumando bajo la atenta mirada de Fray Luis de León.

En esa noche fría de invierno, en silencio, simplemente viviendo el momento parecía que ninguno se atrevía a decir nada.

-¿Eres tú el que me ha mandado el mensaje? –Jaime se limitó a asentir mientras le daba una calada al cigarro. -¿Qué estás haciendo aquí?

-¿A qué te refieres? –David no supo responderle, el simple hecho de decir en voz alta que esa realidad no era su realidad le hacía parecer que había perdido completamente la chaveta. –o sea que lo sabes.

Esa afirmación repentina le hizo girarse hacia Jaime, éste seguía sin embargo disfrutando del frente del edificio de  escuelas mayores. Una sonrisa amarilla se mostraba en su cara asimétrica de tantos años con la adicción.

-¿Quién te lo ha dicho? –David no respondió, Jaime tiró la colilla al suelo apagándola con el pie. –sígueme. –se limitó a decirle. Caminó hacia uno de los dos portones no girándose para ver si le hacía caso. –sentimos mucho lo ocurrido con Iván, debimos estar más al tanto de él.

-Le asesinaron. –las palabras le salieron con tristeza y rabia, echaba de menos a su amigo y con lo ocurrido, aun no había tenido tiempo de llorarle. Viendo a Jaime a su lado, ya no sentía ningún odio hacia él, era cierto que había tenido parte de la culpa de que sus amigos hubieran echado sus vidas a perder, pero viéndole de cerca, completamente consumido por aquello que vendía, no podía sentir más que pena.

-Lo sabemos, por eso estamos aquí, pero no quita que pudimos hacer más por él en su momento, te ves como la mierda por cierto.

David no podía llevarle la contraria en esa afirmación, las ojeras de dormir mal, la ropa usada de más, la barba desaliñada al igual que los pelos, hasta la gabardina necesitaba un lavado.

-¿Cómo que lo sabes? ¿Sabes de las personas con el anillo tatuado? ¿Qué estamos haciendo aquí? ¿Por qué me has traído aquí?

Jaime se acercó a uno de los portones y llamó con el nudillo, no tardó en oírse la respuesta de unas llaves que les abrían.

Ante ellos se encontraba un hombre de unos sesenta años con un manojo de llaves en la mano.

Su aspecto era el clásico de los profesores de universidad, pantalones chinos, camisa de cuadros, a medio afeitar… en general la típica indumentaria elegante y dejada de un hombre que desprecia lo que hace, o por el contrario, ama despreciar al resto.

Jaime tiró del cuello de su chándal dejando a la vista la clavícula. El tatuaje de la calavera de cuervo tan característico suyo quedó iluminado con la luz de los focos reflejada en la fachada. David no le recordaba sin él, se lo debió de hacer tiempo antes de que se hubieran conocido, cuando sus vidas aún tenían alguna esperanza y ellos no eran más que niños con sueños en la cartera.

-Hacia mucho que no pasabas por aquí. –dijo el hombre dejándoles paso al interior.

El acceso daba, tras un pequeño espacio de entrada,  directamente al claustro del edificio de escuelas mayores. Estaba gobernado en el centro por una enorme secuoya centenaria que superaba en altura a dicho claustro.

-Regalo de Federico de Onís en 1870. –dijo Jaime viendo que David se había quedado mirando al árbol centenario.

-¿Ahora me vas a dar una clase de historia? –Dijo David en un tono despectivo.

-Precisamente vamos a hacer eso, si. ¿Sabías que aquí nuestro colega Fede era hijo del bibliotecario y encargado del archivo de la universidad de Salamanca?

Siguieron andando hacia el otro lado del claustro donde se situaban las enormes escaleras de piedra que se dirigían al segundo piso. David no podía dejar de mirar el árbol del centro, el hombre que les había abierto, se mantenía en silencio siguiéndoles unos pasos por detrás, delante estaba Jaime, con la manga derecha del chándal subida hasta el codo mostrando todos los pinchazos de antebrazo completamente esquelético. No paraba de rascarse dándole una sensación de nerviosismo que no encajaba en su comportamiento.

-Si miras a tu izquierda podrás ver la capilla de San Jerónimo, construida por Simón Gavilán Tomé entre 1761 y 1767, gran arquitecto peor persona. –dijo poniéndose una mano en el pecho y haciendo una pequeña reverencia. –que por cierto, también trabajó en la catedral nueva.

 Al otro lado está el Paraninfo, también llamado salón de actos de la universidad, paraninnnnfoooo, nos gusta esa palabra. –Jaime parecía estar disfrutando de la situación. – ¿Habías estado antes aquí de noche?

 

David negó con la cabeza, ¿Cómo era posible que les hubieran dejado pasar así sin más abriéndoles completamente las puertas? Ese lugar pertenecía a la universidad, y no solo estaba cerrado por las noches, sino que normalmente había que pagar para entrar durante el día.

Se fijó en Jaime para asegurarse de que aquella persona era la misma que había conocido años atrás, habían pasado cuatro años desde la última vez que habían hablado.

Al acercarse a las escaleras David se quedó petrificado, un escalofrío le recorrió todo el cuerpo, metió inmediatamente la mano en el bolsillo agarrando la empuñadura del cuchillo de cocina.

-¿Qué ocurre? –Preguntó Jaime dándose la vuelta en cuanto se dio cuenta de que David había parado en seco. Miró hacia donde él miraba y sonrió. –imagino que sabrás qué son siendo de aquí.

Ante ellos, cubriendo las paredes de piedra arenisca, se encontraba numerosas pintadas, todas ellas parecidas y a su vez, ninguna igual que el resto. Estaban pintadas de un color rojo sangre compuestas todas por las mismas letras, “Vítor”

-Son los Vítores, los tatuajes de Salamanca. –continuó hablando Jaime viendo que David no contestaba. Los edificios históricos de la universidad están repletos de ellos, cada uno representa un logro que ha conseguido una persona a lo largo de su vida y que queda inmortalizado entre estas piedras, una huella dejada para la posteridad de sus habitantes más destacados.

Debajo de cada uno estaba la fecha de cuando se habían pintado, aparte de eso no guardaban ninguna información.

Entre todos los Vítores, había uno que le hubiera pasado desapercibido al David de la semana pasada pero que ahora, sin embargo, no podía dejar de mirar. Las pulsaciones le habían aumentado, el sudor había vuelto pese al frio de la noche.

Entre todos los Vítores había uno con dos letras de más colocadas de una forma que David conocía muy bien. La U y la S, ambas en continuidad.

-¿Sabías que la cruz gamada provino inicialmente de los Vedas? Las escrituras sagradas del hinduismo que no tenían nada que ver con lo mencionado en “Mi lucha” de Hitler. Los nazis cogieron algo que podía haber sido hermoso, que se utilizó previamente en varias religiones, y lo transformaron en un arte prohibido, la vergüenza de la humanidad.

-¿Qué me quieres decir con eso? –Apretaba el cuchillo con fuerza a la espera de cualquier ataque inmediato.

-Ese Vítor que estas mirando puede ser uno de los más importantes que pueda tener esta ciudad. Vítor a la amada Ubi Sunt, un Vítor a la igualdad de todos los hombres, a su mortalidad que hace que la vida tenga sentido. No confundas un símbolo hermoso con unos ideales peligrosos y perversos, ellos se apropiaron de él sin permiso de su dueña, culpa a aquellos que la difaman usándolo y no temas aquello que no debe ser temido.

-¿Estás diciendo que esto no tiene nada que ver con aquellos que mataron a Iván?

-Estoy diciendo que este Vítor es tan antiguo que nadie sabe su fecha exacta, el único Vítor sin fecha escrita bajo él y que los estudios de su tinta lo datan de antes de haberse construido siquiera este lugar.

-Si fuera eso cierto ¿Cómo es que no es tan conocido como debería?

-Lo conocen aquellos que deben, para el resto no es noticia. –dicho esto se dio media vuelta y empezó a subir los escalones. -¿Continuamos con la visita?

-¿Qué sabes de esta secta?

-No nos corresponde a nosotros decírtelo. Esa información ya te llegará a su debido tiempo supongo, pero no es a lo que venimos. Como ya te he dicho, venimos a una lección de historia.

El hombre que les había abierto les estaba esperando en la planta de arriba justo en frente de la puerta de la biblioteca de la universidad.

-Espera un segundo, ¿Vamos a entrar en el fondo antiguo?

-Aquí se encuentran libros de hasta 800 años de antigüedad, libros que nunca podrán ver la luz debido a sus condiciones, solo personas muy selectas han tenido trato con dichos volúmenes a sí que te ruego que tengas cuidado, no toques nada y haz lo que se te pida.

El hombre les tendió unos guantes de terciopelo para que se los pusieran, Jaime cogió a su vez unos cordones con pesos en los extremos.

-Los libros que vamos a ver son muy delicados. –le explicó. –muchos de ellos no se pueden abrir por completo y tienen las hojas a punto de convertirse en polvo,  cuanto menos las manipulemos mejor. Estos cordones son para sostener las páginas y evitar que las sujetemos con la mano mientras están abiertos.

El hombre les abrió la biblioteca, era una sala rectangular con librerías en sus cuatro lados, llegaban desde el suelo a unas bóvedas de crucería guarnecidas en un color amarillento. Allá donde mirara veía las paredes repletas de volúmenes, no había ni un solo ejemplar que pareciera ser de ese siglo.

Justo en la unión entre las librerías y las bóvedas, se situaban varias ventanas por donde entraba una tenue luz de las farolas del exterior.

En el centro de la sala se encontraban varias mesas y atriles de madera, todos ellos rodeados por sillas antiguas con reposabrazos de madera dejando unos pasillos, entre estos y los atriles, de manera que todo aquel que tuviera trato con los volúmenes, tendría que hacerlo de pie.

El ambiente era cerrado pero no se hacía claustrofóbico, la sensación era de estar respirando un aire seco con el típico olor a libro antiguo.

No había iluminación eléctrica de ningún tipo por lo que entraron prácticamente a oscuras sirviéndose de la poca luz que entraba por las ventanas.

El hombre que les había estado acompañando se adelantó escogiendo varios volúmenes de distintos estantes, el tratamiento era de sumo cuidado, como si portara entre sus manos un elemento que se pudiera romper con solo mirarlo.

Escogió con cuidado para evitar tener contacto innecesario con otros ejemplares, se acercaba a una librería, se quedaba un rato mirándola, cogía un libro y lo llevaba lentamente a uno de los atriles posándolo  completamente cerrado. Posteriormente se daba media vuelta y repetía el mismo proceso hasta haberlo hecho varias veces, uno por uno, con lentitud y tocando lo menos posible los volúmenes.

David y Jaime esperaron en silencio en la puerta. Por un momento David se olvidó de su situación disfrutando el encontrarse en aquel lugar, siempre había querido entrar pero actualmente era imposible por motivos lógicos, miró al personaje que tenía a su lado con sus pintas de drogadicto, tembleques incluido, y se preguntó quién era realmente aquella persona, estaba claro que sabía de todo aquel mundo tan nuevo para él, ¿Sería también un no nacido?

El hombre que les había abierto y les había llevado hasta allí, le había tratado en todo momento con un gran respeto llegando a parecer completamente absurda la situación, pese a todo, ahí estaban ellos, en una sala a la que muy pocos tenían acceso.

Una vez hubo acabado de preparar todo, el hombre les hizo una señal para que se acercaran, Jaime fue primero, se movía como si estuviera habituado a aquella situación, el hombre se dirigió directamente a él.

-Avísenme cuando hayan acabado. –dicho esto, y para sorpresa de David, salió por la puerta dejándoles completamente solos.

Jaime caminó lentamente dando una vuelta por la sala, su voz, pese a ser prácticamente un susurro resonaba pudiéndose entender perfectamente.

-Pese a estar creándose continuamente nuevos universos, extrañamente esta sala siempre es la misma, mismos libros, mismas historias y conocimientos.

David estaba de pie completamente quieto siguiendo a su compañero con la mirada.

-No tenemos la más mínima idea de cuánto es lo que sabes, pero sí sabemos que eres consciente de que esta ciudad no es la tuya pese a serlo. No tenemos mucho tiempo para mostrarte todo pero haremos cuanto podamos, llegado mañana tendrás que haber cruzado de nuevo a tu lugar de origen. –Se fue acercando al primer atril ocupado por un tomo grande, le hizo una señal para que se acercara. –ahora dinos. –le miró por primera vez directamente a los ojos mostrando una seriedad y una consciencia nada común en él. A David no le sorprendió ver que los tenia rojos – ¿Qué sabes realmente de la escalera de Penrose?

martes, 29 de diciembre de 2020

DIEZ (Saturnia Pavonia)

 


La  historia reside en el pasado y como tal, solo conocemos de ella lo que nos cuentan desde un punto de vista determinado, todo puede reescribirse, todo puede inventarse y convertirse en realidad.

Sabiendo esto podemos afirmar que el pasado no es más que una invención, un punto de vista, un recuerdo repleto de incoherencias.

Aceptando esta afirmación. ¿Dónde queda el presente, y por ende los seres humanos?

U.S

-He hecho café. Espero que no te importe. –dijo David al oír entrar de nuevo a su tía en el apartamento. Había pasado una hora desde que le había dejado solo en aquel lugar, una hora en la que le había dado tiempo a pensar detenidamente y recuperarse, aunque fuera un poco, de todo aquel asunto de los universos paralelos y los asesinatos.

-Perfecto sobrino. Javier ya se ha deshecho del coche, y como era de prever, la policía no ha tardado en empezar a buscarme  para preguntarme por tus dos acompañantes. De momento estaremos seguros aquí. –aceptó la taza que le tendía. -¿Cómo te encuentras?

-Dime, ¿Conocías a esos hombres? –la hora que había estado solo le había ayudado a recordar partes de su pasado que no habían tenido importancia hasta ese momento. –el tatuaje del anillo que tenían, hace unos días vi uno igual y supe que lo había visto en algún lado. Hasta que te he visto no me había dado cuenta de dónde. El día que desapareciste de nuestras vidas recuerdo que un hombre apareció en nuestra casa con un tatuaje igual, no recuerdo muy bien lo que pasó, solo sé que mama discutió luego contigo debido a ese hombre. Fue la última vez que supimos de ti.

Bebió un sorbo de café, negro, caliente, sin azúcar. Ella hizo lo mismo, se acababa de quitar el abrigo y se sentó tranquilamente en el suelo en el mismo punto de la última vez.

-No se quienes son si te soy sincera, solo que llevan vigilando a nuestra familia y a gente como nosotros mucho tiempo, son personas peligrosas y a tu madre no le faltaron motivos en ese momento para ponerse como se puso.

David se volvió a sentar en el suelo frente a ella.

-¿A qué te refieres con “gente como nosotros”? ¿Qué querías decir con que me faltaba por saber cuál era mi papel en todo esto?

-Veamos, dijimos que hay infinitos universos paralelos, que estos eran creados por Matronas, situaciones clave que dan la posibilidad de que hubieran o no sucedido. –Le miró fijamente a los ojos en busca de un atisbo de duda de lo que le estaba diciendo. –pues bien, cada universo tiene a sus propios habitantes, que como es de suponer, son los mismos entre universos, salvaguardando los creados por Matronas en las que hay una muerte implicada, ¿Me sigues?

Todas las personas pueden ser generadoras de Matronas y por lo tanto todas las personas, obviando las excepciones ya mencionadas, existen en los distintos universos.

A esa “copia” de ti mismo, si quieres llamarlo así, es lo que nosotros llamamos Homólogos, tu otra versión de ti por así decirlo.

Normalmente estas distintas versiones suelen variar muy poco las unas de las otras, aunque en ocasiones, debido a Matronas que generan traumas en sus creadores, hacen que la personalidad de estos cambie drásticamente.

-¿Me estás diciendo que en este universo, mientras tú y yo estamos hablando, hay otro yo ahí afuera no sabiendo nada de este asunto? –David no lo había pensado hasta ese momento, ese pensamiento le dejó desconcertado. El simple hecho de poder encontrarse consigo mismo si saliera a la calle, no un gemelo idéntico, sino con él mismo en persona, le daba escalofríos.

-Ahí es justo donde quiero llegar, de vez en cuando, en un porcentaje muy pequeño de ocasiones, aparece una Matrona completamente única, y con esto me refiero a que, de todos los infinitos universos, esta Matrona solo ocurre en uno.

 En ese preciso momento, algo que, bajo ningún concepto debería de existir, aparece de la nada generando un universo único. De repente, y de una forma inexplicable, aparece una persona que solo existe en un único universo, una persona que, por lo tanto, no tiene homólogos, simplemente no existe en ningún otro lado y, a decir verdad, ni tan siquiera debería existir en ese.

La posibilidad, como debes suponer, es de una entre infinitos, es literalmente imposible y sin embargo, al hablar de dimensiones tan grandes, ocurre. Simplemente nuestra cabeza no es capaz de entenderlo, pongámoslo de esta manera, si continuamente están ocurriendo infinitos sucesos a la vez, es lógico pensar que la imposibilidad puede volverse posible.

Estas personas sin homólogos es lo que llamamos “No nacidos” y tengo que decirte sobrino, que tú eres uno de ellos, a si que no, no hay nadie como tú allí fuera.

Y aquí es donde la teoría se vuelve aún más complicada.

Como no existe en ningún otro universo y, teóricamente, no debería tan siquiera existir en este, el No nacido no es capaz de generar Matronas haga lo que haga, porque ello supondría que existirían sus homólogos.

Esto hace que si un No nacido tiene descendencia, como la tuvieron tu abuelo y luego tu madre, sus hijos tampoco existirían en ningún otro universo. Un No nacido solo es capaz de engendrar más No nacidos, y esa es una de las razones por las que decidí quedarme soltera, por decisión completamente propia, eso nunca lo dudes sobrino. Una sonrisa apareció mostrando todo el cansancio de aquella mujer que aparentaba ser irrompible.

-¿Me estás diciendo que tanto tú como mi madre también lo sois? –preguntó sin hacer caso al último comentario.

-Al igual que lo fue tu abuelo, si.  Pero esta hipotética libertad de acciones tiene un gran “pero”. Somos un error, no deberíamos de existir y sin embargo lo hacemos, el cosmos no puede hacer nada para remediarlo, pero si controlarlo en cierta forma.

Los no nacidos son capaces de hacer cualquier cosa sin generar nuevos universos, lo que hace que allá donde estemos, nuestras acciones, por pequeñas que sean, no deberían haber existido, lo que hace a su vez, que ese universo paralelo se separe cada vez más de sus homólogos, se diferencie cada vez más de estos.

Veras, los universos paralelos, como ya hemos dicho, son universos que ocupan un mismo espacio al mismo tiempo, pero eso no es del todo cierto ya que en términos existenciales, estos universos se ven separados los unos de los otros cuanto más diferencias tengan entre ellos, de ahí que, los universos unidos por puntos de cruce, son los universos con menos diferencias mientras que, aquellos que han tomados líneas históricas distintas, se han visto separados perdiendo dichas uniones llegando incluso a desaparecer.

Pongamos un ejemplo, supongamos que Hitler hubiera sido un No nacido, en ese caso, la segunda guerra mundial, o la gran guerra patriótica como la llaman en Rusia, solo habría existido en un universo, mientras que en el resto hubieran seguido su propio curso de situaciones.

Debido a esto, todo lo sucedido debido a la segunda guerra y a partir de ella, el desarrollo tecnológico, los odios y rencores, las políticas exteriores, ¡Todo!, sería distinto en el resto de universos, pasando a separarse completamente de aquel único en el que existiera Hitler.

Esto, llevado al infinito, se convertiría en una suerte de cosmos completamente caótica y descontrolada, algo que colapsaría como una montaña de naipes con cada vez más cartas (universos paralelos diferentes) encima.

Esto el Cosmos lo sabe, sabe perfectamente de lo que somos capaces los No nacidos, del poder que tenemos, de la libertad absoluta sin consecuencias.

Si, el Cosmos lo sabe, y por ello nos pone piedras continuamente en la mochila para evitar esas situaciones, nunca un No nacido será capaz de iniciar una guerra porque nunca un No nacido tendrá la importancia vital para poder hacerla, siento decírtelo sobrino pero la suerte existe, y se creó precisamente para tenernos controlados, los No nacidos no destacamos en la vida por mucho esfuerzo que le invirtamos.

David extrañamente sintió un alivio al escuchar esas palabras, ¿Significaba eso que todos los fracasos que había tenido hasta la fecha no habían sido enteramente culpa suya? ¿Que una suerte de “destino” le había estado poniendo trabas continuamente para que no lograra sus objetivos? Todo eso le sonaba a escusa barata pero aun así, cumplía su función de liberarle un poco de aquel peso que había tenido siempre encima.

-Tu madre esto lo sabía, sabía que a lo sumo tú llevarías una vida como la de ella, insustancial, ausente de destacar en algo. Lo sabía, pero se negaba a aceptarlo, de ahí que te presionara tanto a tener éxito, y de ahí que el día que dejaste la carrera tuviera ese efecto en ella. En el fondo sabía lo que iba a pasar.

-Pero, ¿Dónde entran en esta historia los hombres que me atacaron? ¿Quiénes son? ¿Son No nacidos? ¿Qué quieren?

-Ahora llegamos a eso. Muchos no nacidos aceptan el llevar vidas normales, llegan incluso a tener hijos, como pasó con mi padre o tu madre, y pasan de largo por esta vida  sin haber hecho nada más destacable, como si nunca hubieran existido, que es lo que realmente debería haber sucedido.

Otros sin embargo, nos dedicamos a mantener el orden del cosmos si se puede llamar así. Nuestras acciones son únicas por lo que, hagamos lo que hagamos, no generamos nunca Matronas. Si hay que corregir algo, hacerlo desaparecer como si nunca hubiera existido, nosotros pasamos a ser una herramienta muy valiosa.

Ponte por ejemplo que un homólogo, por el motivo que sea, es conocedor de todo esto y sabe de la existencia de un punto de cruce. Esta persona tiene un patio de juegos entero para él solito. Podria hacer lo que quisiera, ponte que quiere matar a alguien, solo tendría que matarlo y cruzar a otro universo para desaparecer.

El conocimiento de los puntos de cruce  da libertad absoluta a una persona para hacer lo que quiera, le permite la posibilidad en todo momento de hacer un borrón y cuenta nueva generando más universos a su paso y volviendo caótico algo que por naturaleza no lo es.

El conocimiento de las Matronas le da libertad de conciencia, ya que lo sucedido crea un universo en el que no.

Que un homólogo sepa de la existencia de universos paralelos, y de, aun mas importante, los puntos de cruce, es algo muy peligroso que debe ser vigilado y controlado.

Ahí entramos nosotros.

Me preguntabas si esas personas son No nacidos, y yo te tengo que decir que son algo peor, son personas normales y corrientes con unos conocimientos que nunca deberían haber tenido.

Me preguntas quienes son o qué quieren y  a eso no puedo responder. Solo sé que de vez en cuando atacan a uno de los nuestros, nos envidian por todo lo que somos capaces de hacer.

Nosotros si matamos no generamos Matronas, por lo que la persona muere sin aparecer una realidad alternativa nueva en la que viviera, simplemente, esa persona de ese universo, muere a manos de alguien que no existe, ese suceso nunca sucedió. Nosotros generamos cambio, ellos se han dado cuenta de que no.

Para ellos el quitar una vida cobra otro sentido, matan a alguien, si, pero a la vez están creando una vida al crear otro mundo en el que esa persona nunca murió. Para ellos sus acciones no tienen importancia ya que siempre estará la posibilidad muy real de que nunca las hubieran hecho. Esto les da la ya mencionada libertad de conciencia para hacer lo que les plazca, pero a su vez, se ven menospreciados al ver que, nada de lo que hagan en la vida, repercute de ninguna forma en el cosmos.

En su momento te pregunté si reconocías este símbolo. –dijo mostrando de nuevo el tatuaje del antebrazo. Es una Saturnia Pavonia, una mariposa nocturna bastante común en Europa.

Es el símbolo de los no nacidos, gracias a él se nos permite atravesar cualquier punto de cruce sin ninguna pega, parece un tatuaje normal pero, al igual que los códigos QR, este tatuaje guarda información que solo los gemelos, los homólogos que guardan los puntos de cruce, son capaces de leer.

Dicen que una mariposa mueve las alas y crea un huracán en el otro lado del mundo, este tatuaje nos recuerda a los No nacidos que nuestros actos, no son solo actos, cada cosa que hacemos tiene el peso de ser única, de transformar y descontrolar el cosmos. El ejemplo de Hitler de antes.

Sin uno de estos no te podían haber dejado atravesar el Yelinas, es como un pasaporte por lo que, o les ha sucedido algo a las gemelas, o alguien enseñó este tatuaje y responde por ti.

De cualquier forma ahora tengo que volver a marcharme a recabar cierta información. –dijo levantándose de nuevo y llevando la taza de café ahora vacía a la cocina. –me llevaré parte de mis cosas ahora, de cualquier manera, si no vuelvo a la noche, deja el resto aquí  y nos vemos en el Yelinas, tienes que volver a tú lugar de origen. Siento que no tengamos más tiempo para hablar, pero estas primeras horas son cruciales si no queremos tener a la policía encima antes de irnos.

Ambos se abrazaron.

-Ten cuidado, para cualquier cosa Javier está en la frutería de abajo. Sé que tendrás muchas preguntas, y que todo esto es mucho para ti en este momento, solo te pido que confíes en mí, el tiempo hará que asientes toda esta información. Trata de descansar y siéntete libre de estar como si fuera tu casa. Gracias por el café, sobrino.

Dicho esto se puso el abrigo y salió de nuevo por la puerta.

Recordaba a su tía como una mujer llena de vida, algo hiperactiva que sacaba de quicio a su madre. Ella siempre le había tratado de niña pequeña e inmadura.

Ahora después de tantos años veía a la misma mujer, misma personalidad y amor, pero más responsable, no tenía ninguna duda de que era ella pero a la vez, parecía una mujer completamente distinta.

Miró la hora, ya eran las siete de la tarde, no faltaba mucho para que fuera de noche, trató de dormir un rato tirado en la cama pero su cabeza no paraba de funcionar repasando todo aquello que le había dicho, era un ¿Cómo lo había llamado? ¿No nacido? ¿Alguien que por naturaleza no debería existir? No tenía muy claro si había entendido todo lo que Irene le había contado, ni tan siquiera sabía si era cierto lo que había entendido, solo podía estar seguro de que ella estaba convencida de cada palabra que había salido de su boca.

Se tomó otro café, esta vez con unas gotas de ginebra, se terminó el paquete de tabaco que su tía le había dejado, todo mientras repasada cada suceso, cada palabra, el teatro Bretón.

Un aviso de mensaje le llegó al teléfono móvil sacándole de su ensimismamiento, no tenía claro cuánto tiempo llevaba en ese estado. Se sobresaltó al notar la vibración en su bolsillo y oírla en ese ambiente de silencio pleno.

El mensaje decía:

“Reúnete conmigo delante de la fachada de la universidad en media hora, es importante”

Le extrañó el tono del mensaje, tenía que ser su tía ¿Quién más podía escribirle en un universo donde ni siquiera el mismo existía? Oír esas palabras resonar en su cabeza le hacía parecer que la había perdido completamente. ¿Quién le habría dicho días atrás que estaría en esa situación? De cualquier manera, la verdad se vería esa misma noche en el Yelinas cuando intentaran cruzar el punto de cruce, ahí vería si lo que había dicho su tía era cierto o producto de la locura.

Cogió su gabardina, fuera ya era de noche y las farolas estaban encendidas, no estaba muy lejos del centro por lo que podría ir andando perfectamente.

No le hacía mucha ilusión salir de aquel piso sabiendo que había gente peligrosa buscándole, extrañamente le tranquilizada saber que esos dos habían muerto, con un poco de suerte no habría más de ellos cerca aunque, recordando el sonido de los pasos que le habían seguido, estaba casi convencido de que allí habían habido más de dos perseguidores.

Se aseguró de que no se dejaba nada y que todas las luces estaban apagadas, fue a la cocina y cogió uno de los cuchillos de cortar envolviéndolo en un trapo y guardándolo en el bolsillo de la gabardina. Aquella acción le hizo parecer estúpido, pero se sentía más seguro sintiendo el filo del arma blanca en su bolsillo.

Salió por la puerta, miró el reloj, quedaban veinte minutos para que se cumpliera la media hora, llegaría bastante justo a su reunión en la fachada de la rana, pero llegaría.

miércoles, 23 de diciembre de 2020

NUEVE (Matronas)

 


Muchos seres humanos mantienen que el descanso es el cambio de actividad. Creen ciegamente en ello afirmando que todas las personas son iguales. Que lo que les gusta a ellos les gusta por la fuerza a todos.

Están muy equivocados, el descanso no es el cambio a una actividad cualquiera, hacer algo que no te gusta nunca va a ser descanso, el descanso es el ocio y, en última instancia, encontrarse conmigo.

U.S

Pasó un tiempo antes de atreverse a abrir los ojos, ante él se encontraban los cuerpos inertes de sus perseguidores, ambos con la mirada perdida y un pequeño charco creciendo bajo sus cabezas.

-Hola sobrino, se que la situación no es agradable pero no es momento para quedarse pensando.

A la derecha de los cuerpos se encontraba una mujer de pie, aún con el arma humeante en la mano, David tardó en reconocerla, era Irene, la hermana de su madre, hacía muchos años que no había vuelto a saber de ella. Ella y su madre no habían acabado lo que se dice de buena manera y había acabado desapareciendo de sus vidas.

En aquella época él aun no había empezado la carrera y vivía en Salamanca, en definitiva, su vida no había empezado aun a joderse de mala manera.

No había cambiado casi en todo ese tiempo, si mal no recordaba, ella y su madre se llevaban once años, siendo ella la hermana pequeña.

Recordaba que siempre estaban discutiendo cuando él era chico.

Se guardó la pistola en el bolsillo ancho de su abrigo y, saltando los dos cuerpos con cuidado de no pisar nada, se acercó a él.

David en ese momento se dio cuenta de que estaba aun de cuclillas metido en la caja del ascensor, su tía volvió a dar al botón del piso del que había venido cerrándose la puerta y dejando el crimen tras ellos.

-Tenemos que movernos con prisa a sí que será mejor que te repongas, la policía vendrá pronto y queremos estar lo más lejos posible de aquí cuando lleguen. Ya habrá tiempo para ponernos al día y decirnos qué hacemos los dos aquí, ahora será mejor que agarres tu mierda y te repongas.

No dijo nada, se puso de nuevo de pie y se quedó a su lado, ella seguía siendo más alta que él, con el pelo teñido de rojo y un cuerpo que mostraba horas de ejercicio,  podía hacerse pasar perfectamente por su hermana mayor.

Los dos se quedaron mirando al frente hasta que el ascensor llegó a su destino, nadie dijo nada más durante el recorrido que podía haber durado siglos.

Ella fue la primera en salir, a paso rápido se dirigió a la puerta contraria a la de la anciana y, sacando las llaves de su bolsillo, la abrió.

-¿Ocurre algo querida?

David se sobresaltó, la anciana había vuelto a abrir la rendija y se dirigía esta vez a Irene.

-No Pilar, gracias por preguntar, este es mi sobrino David, viene un poco borracho (dijo por lo bajo como si él no pudiera oírla)  venimos a recoger unas cosas del piso. ¿Usted que tal esta? ¿Tiene mejor la espalda?

-Sigue igual querida, achaques de la edad,  ya sabe que esto ya no tiene solución.

-¡No diga eso mujer! ¡Pero si usted está estupenda! Ya me gustaría estar como usted a su edad.

A David le parecía increíble que esa misma mujer amable y risueña acabara de matar a las dos personas que en esos mismos momentos se encontraban tendidas en el portal, se planteó por un momento que se hubiera imaginado todo aquello.

Irene volvió tras sus pasos y, agarrándole con todo el cuidado del mundo por el brazo, le arrastró a dentro despidiéndose  de la vecina.

-Si le ha molestado lo siento mucho, es un poco especial. –volvió a susurrar antes de cerrar tras de sí dejando tranquila y feliz a la anciana. –echaré de menos a esta vecina, siempre que hacia algo de repostería, me ofrecía un poco para  que lo probara.

La casa estaba llena de libros, parecía que su tía había estado viviendo allí durante mucho tiempo. La disposición de las habitaciones era la simétrica a la de las viviendas de la otra puerta, casi parecía como si volviera a estar en casa pero dentro de un espejo, era una sensación extraña.

-Toma. –le lanzó una bolsa de deporte vacía que acababa de sacar de un armario. –no tenemos mucho tiempo, ve a mi habitación y mete en ella toda la ropa que puedas, pantalones, camisetas, ropa interior, ropa de abrigo… como si nos fuéramos de viaje por un tiempo. –señaló el dormitorio y zarandeándole un poco le puse en dirección.

Actuó prácticamente por automatismo, abrió la puerta encontrándose con un dormitorio parecido al de sus padres.

-¡Esta todo en el armario! –la oyó gritar desde la otra habitación.

Lo hizo todo lo más rápido que pudo dada las circunstancias, abrió el armario, abrió la bolsa, y llenó ésta con todo lo que se fue encontrando.

-¿Has acabado ya?

Irene estaba en la puerta mirándole con otra bolsa llena, igual a la que le había dado, bajo el brazo. Él se limitó a asentir, cerró el petate y se lo echó a la espalda. Se sentía como si volviera a tener diez años y la mujer que tenía en frente fuera la mayor autoridad en su vida.

-Pues será mejor que nos vayamos. –Se dio media vuelta y salió por la puerta sin esperarle, él la siguió.

Esta vez bajaron por las escaleras pendientes de cualquier ruido.

Cuando llegaron a la planta baja vieron los dos cuerpos aun tumbados esta vez sobre un gran charco de sangre, a David le entraron ganas de vomitar.

Parecía que habían tenido suerte y nadie había pasado por allí desde que ellos habían subido a por las cosas de Irene.

-Eran ellos o tú, sobrino, ahora vamos.

Su tono pese a mostrar nerviosismo, no tenía ni un atisbo de preocupación o arrepentimiento. Parecía que para ella todo eso fuera algo completamente natural.

Salieron calle arriba aumentando la velocidad, giraron en la primera calle de la derecha y siguieron avanzando en silencio hasta la entrada de uno de los garajes. Irene sacó una llave abriendo la puerta del montacargas.

Bajaron sin decirse nada el uno al otro. Las miradas estaban fijas en la puerta del ascensor, en silencio, esperando a que estas se abrieran en la planta donde su tía tenía el coche.

Metieron las bolsas en el maletero, se sentó en el asiento del copiloto y se dirigieron de nuevo al ascensor, pese a ser una situación de estrés aquellos momentos de pausa y espera empezaban a ser extrañamente frecuentes.

-¿A dónde vamos? –le preguntó ya en la carretera. Le salió una voz ahogada dándose cuenta de todo el tiempo que llevaba sin soltar una palabra.

-A otro piso que tengo por si este se comprometía, está a nombre de otra persona por lo que no creo que nos encuentren allí, al menos el tiempo que estemos por aquí. Me hubiera gustado que nos largáramos antes, pero tenia que pasar por casa a recoger unas cosas, me temo que ya no volveré a ver a Doña Pilar.

-Les has matado. –decir las palabras en alto le dio esa sensación de realidad que hasta el momento solo había intuido.

-Como te dije, eran ellos o tú, una decisión bastante fácil por lo que a mí concierne, la familia siempre va primero ¿Se puede saber que haces aquí? ¿Tu madre por fin te lo ha contado?-

No sabía a lo que se refería.

-Tienes suerte de que estuviera ahí, aunque elegí vivir en la casa delante de la vuestra por miedo a que algo así sucediera si te soy sincera, supuse que si, por algún casual algún día cruzabas el Yelinas, irías a tu casa no dándote cuenta de que esa no sería tu casa ya más. Pobre Pilar, se va a llevar un susto cuando le digan que su vecina de enfrente es sospechosa de un doble homicidio, esa ancianita siempre fue amable conmigo. –no paraba de mencionar a la anciana, como si eso fuera lo único que le preocupara en esos momentos.

-¿Cruzar el Yelinas? No entiendo nada, no sé lo que está sucediendo, es como si este no fuera mi mundo. –se tapó la cara con las manos tratando de controlar su respiración, no paraba de temblar, no tenia frio pero su cuerpo hacía rato que le había dejado de obedecer.

-¿O sea que no sabes nada? Esta conversación se va a alargar más de la cuenta entonces y no es lugar para hacerla, de momento lleguemos al piso franco lo antes posible, necesitamos salir de las calles, asearnos y descansar un poco.

 

El piso franco, como lo había llamado Irene, estaba al otro lado de la ciudad, en una de las calles principales de entrada y salida de esta misma.

Estaba en uno de los primeros barrios de viviendas que se habían construido en el extrarradio, los edificios eran bastante antiguos, y la gente que allí vivía, había estado en ese lugar toda su vida.

A nadie le importaba que los vecinos pusieran antenas o aires acondicionados en fachada, y dos de cada tres balcones tenían la ropa tendida a vista de todo el mundo.

Dejaron el coche justo delante de una frutería, el dependiente, al ver a Irene, salió de la tienda a saludarla.

-No me jodas que este momento ha llegado, y yo que te llamaba paranoica.

Irene le tendió las llaves del coche, él las agarró al vuelo, se quitó el mandil, lo tiró dentro callera donde callera, y echó la persiana cerrando la tienda.

-¿Este es tu sobrino?

No esperó a que David saliera para meterse dentro del coche.

-Si no lo es, se parece mucho.

El hombre le saludó y le abrió la puerta indicando que saliera.

David ayudó a sacar las cosas del maletero, dentro había una tercera bolsa también repleta de cosas, parecía como si su tía hubiera estado preparada para un momento así.

Una vez hubo cerrado el maletero dio dos golpes con el nudillo y el frutero se marchó con el coche.

-¿A dónde va?

-A esconder el coche y mantenernos informados en todo lo que pueda, me debía una. Ahora vamos.

Cargaron con todo hasta el portal más cercano, no había ascensor, pero igualmente el apartamento se situaba en el primer piso.

Salvo por la cocina, el cuarto de baño y una cama, el resto estaba completamente sin amueblar. Dejaron las bolsas en el hall.

-Date una ducha caliente, te vendrá bien, aquí estamos seguros. –dijo Irene accionando la luz y el agua de la vivienda. –yo mientras prepararé algo para comer, supongo que no tendrás hambre pero tendrás que recuperar algo de fuerzas, después podremos hablar tranquilamente. Hay toallas debajo de la pila, ropa limpia no tengo de tu talla me temo.

Quiso reprochar exigiendo respuestas, pero su tía se dirigió a la cocina sin decir nada más.

Se metió en el baño y echó el pestillo, al momento vomitó lo poco que podía tener en el estómago.

Se quedó ahí quieto hasta que pudo asegurarse de que su cuerpo no le daba más sorpresas, deseó en ese momento tener la petaca y un cigarro a mano.

Se desnudó y se metió en la ducha, de momento se dejaría llevar por la situación, no podía hacer más, se sentía sucio, cansado, como si ese cuerpo no fuera el suyo, como si no pudiera confiar ni en su propia cabeza, se sentía como un niño perdido en un cuerpo ya desgastado.

Pese a todo agradeció ese momento para él debajo de la alcachofa de la ducha, dejando que el agua caliente corriera y se llevara todo el estrés.

 

Irene le esperaba tirada en el suelo del salón, había puesto unos platos con comida para picar sobrante de días anteriores. Le ofreció un vaso con un líquido transparente.

-Toma, te tranquilizará y entraras en calor.

-¿Me das uno? –preguntó señalando al cigarro que se estaba fumando mientras le pegaba un trago a lo que descubrió que era ginebra.

Ella le tendió la cajetilla con un mechero.

-¿Ya estas mejor?  ¿Podemos hablar?

David se sentó en frente, ella le dio un plato y empezó a comer con desgana, poco a poco el hambre iba volviendo. Aun le parecía increíble que la mujer que tenía delante de él, fuera la hermana de su madre.

-Dime, ¿Has visto alguna vez este símbolo? –dijo mientras se remangaba el brazo derecho dejando el descubierto el tatuaje de una especie de mariposa, ¿O era una polilla?

David negó con la cabeza.

-Vaya, parece que esto va a ser más largo de lo que tenía pensado. ¿De verdad tu madre no te dijo nada? Veamos, por donde empiezo.

Lo primero que te quiero dejar  claro es que, lo que te voy a contar, por muy irreal que parezca, va a formar parte de tu mundo a partir de ahora. –se quedó un momento callada pensando. –dicho  rápido y pronto lo que te quiero contar es que la teoría de los universos paralelos dejó de ser una teoría para nuestra familia hace ya mucho tiempo, tu madre lo sabía, y en parte fue esa la razón por la que me alejó de ti cuando eras niño

Volvió a callase con cierto nerviosismo esperando a ver cómo respondía David.

David no supo que decir, tranquilamente se metió un trozo de tortilla en la boca y siguió comiendo.

-Bien, viendo que no me has llamado loca de inmediato ahora puedo explicarte todo con más calma. Sé que resulta difícil de creer, pero este no es tu mundo, no sé cómo te han dejado en el Yelinas cruzar,  pero el hecho es que cruzaste y pasaste sin saberlo a otro universo paralelo, una Salamanca idéntica, pero no la que tú conoces.

-No entiendo ¿Qué tiene que ver el Yelinas con todo esto?

-Vale, empiezo de nuevo, lo siento, se me dan fatal estas cosas. Pongamos que una persona sale a trabajar una mañana diez minutos más tarde de lo normal porque resulta, que el día anterior se quedó hasta tarde viendo una película y esa mañana se ha quedado dormida. –hablaba muy rápido, a David le costaba trabajo seguirla, pero mantuvo la concentración en ella. –resulta que sale esos diez minutos tarde y nada más pisar la carretera, el autobús de las nueve y diez la atropella matándola en el acto.

Para una persona normal esta historia terminaría aquí, con el último suspiro de una mujer que,  por culpa de la serie del día anterior,  no volverá a trabajar, una historia triste con un final triste.

El problema es que, entre lo que piensa esta persona normal y la verdad hay una diferencia muy grande, en ese momento se generan dos realidades, por un lado esa mujer no oyó el despertador y por ende, acabó atropellada por el bus, por otro lado eso nunca pasó y la mujer salió ese día de su casa, como cualquier otro día y fue a trabajar sin saber lo que podía haberle pasado.

La verdad es, que en este mundo que conocemos, los “qué hubiera pasado si…” si que pasaron.

Momento de silencio.

-¿Me estás diciendo que con cada decisión que tomamos a lo largo del día se crean nuevos universos donde tomamos las decisiones contrarias? Eso es imposible.

- Estoy de acuerdo contigo, por alguna razón el cosmos sabe que no podría evolucionar con cada chorrada que un ser humano cualquiera decida, no, no es posible, para que una situación genere un nuevo universo, esta situación tiene que tener unas características, tiene que ser importante, totalmente divisoria entre  un futuro y otro, y lo más indispensable,  tiene que haber tenido la alternativa de no haber sido así.

Da igual lo que decidamos comer cada día, da igual que nos atragantemos con un hueso de pollo y muramos, eso no tiene por qué cambiar nada.

Ahora bien, si resulta que ese muslo de pollo por la razón que sea, podía no haber estado allí, vete tu a saber por qué, por ejemplo porque esa semana realmente le tocaba hacer la compra al hombre pero al final fue la mujer y se encontró el pollo de oferta, entonces, y solo entonces, el cosmos dice que adelante.

Ahí, y solo ahí, se generan dos universos, uno en el que la mujer aprovecha la oferta, otro en el que el hombre va directo a la sección de solomillos, que le gustan más, y compra una comida ausente de elementos peligrosos.

Estas decisiones creadoras de universos las llamaremos a partir de ahora Matronas.

Estos universos paralelos se parecen bastante a lo que la gente común conoce de los universos paralelos, infinitos mundos ocupando un mismo espacio-tiempo de forma paralela, todos siguen su curso ajenos a los otros salvo por un detalle.

En el mundo existen ciertos puntos donde dichos universos están conectados, hablando de forma literal, existen puertas en lugares específicos que nos permiten cruzar de forma física de un universo a otro, estos lugares son lo que llamamos Puntos de cruce, y querido, tengo que decirte que el Yelinas es uno de esos puntos, no tengo ni idea de cómo te dejaron pasar ya que, como todos los Puntos de cruce, el Yelinas está vigilado.

Tú tuviste que pasarlo en algún momento ya que si no, no estarías aquí hablando conmigo, cada punto de cruce te lleva a un universo distinto y este, es el universo que une el Yelinas con el nuestro.

Otro momento de silencio mientras su tia le miraba fijamente para ver su reacción ante todo aquello.

-Universos paralelos, Matronas, Puntos de cruce, el Yelinas… -David sabia que, por loco que sonara, eso que le estaba contando su tía era real, en cuestión de tres días su vida había dado un vuelco poniéndola completamente del revés.

-Se que tienes mucho que procesar, y más aun sabiendo que aun no hemos llegado a tu papel en todo esto, por ahora será mejor que termines de cenar, asimiles y descanses, no es bueno que te suelte todo esto de sopetón en tu estado. Yo ahora tengo que salir a juntarme con Javier para saber qué ha averiguado. Cuando vuelva seguiremos hablando.

David supuso que se refería al frutero, miró al reloj y se dio cuenta de la hora que era, habían pasado ya hora y media desde que llegaron a ese apartamento, ¿Cuánto tiempo había estado en el baño? Se llevó el vaso a los labios y disfrutó del sabor y ardor de aquel líquido mientras bajaba por su garganta.

Aun tenia las esperanzas de despertarse en su antiguo dormitorio de Granada.