miércoles, 9 de noviembre de 2016

Sinsentido


Abro la ventana a una ciudad mojada por el viento,
por gotas de música relajante
por sueños aun en cubierto.
Abro la ventana a una ciudad con vida,
con historia dulcemente inconsciente cual amante que se va para no volver,
sin prisa.
Con un cielo abierto por las nubes cargadas de nostalgia.
Abro los ojos, despierto bostezo ante una realidad hueca por el miedo,
miedo a quedarse sin palabras,
a no estar cuerdo.
Suspiro y no entiendo.
Las lluvias caen pero no los versos
de una utopía desesperada, callada, resentida, amada,

Con respeto.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Chubascos


Deja de mirarte
como te miran los demás.
deja de mirarles,
déjate de comparar.

Nadie es importante,
elígete si hay que votar.
A la mierda no ser yo mismo
que se jodan, me da igual.

Respetando.
somos iguales, no lo olvides,
sigue pensando.
Mismos valores, que no ideales,
agobiados.
Por un sinfín de irrealidades,
disfrutando,
solo de vez en cuando.
solo un tiempo determinado,
que pasamos descansando
del día  sin matices.

Matices que te hacen sonreír
en el momento más indicado,
hacen que la vida merezca,
hacen que lo creamos,
ser feliz es lo importante,
sueña, recuerda, ríe, vive, y no te olvides.
El sol está tras los chubascos.




viernes, 4 de noviembre de 2016

De la materialidad del espacio y otros títulos que solo quedan bien.

Un arquitecto no es más que un gilipollas que se cree que sabe, no lo hace, pero es experto en volverse experto (algo bueno tenía que tener)

Un arquitecto no es más que un artistilla nivel profesional, alguien que es consciente de todo lo que le rodea, de la materialidad del espacio, de qué y cómo están hechas las cosas, cómo se sujetan, consciente del espacio que deja el vacío, consciente de las entrañas que conforma nuestro hábitat, consciente de una gravedad que se pasa por el forro.

Alguien que quiere tocar todos los palos teniendo que especificarse en algo determinado según vayan surgiendo los proyectos. No sabe de nada hasta el momento en el que necesita de ello, siempre estudiando, se apunta a todo.

Un ser engreído y egocéntrico que acepta su forma de ser, alguien fácil de odiar  por su propia estupidez como persona, alguien a quien admirar por su facilidad de buscarse recursos. (Más odiado que amado no nos engañemos)

Un arquitecto aguanta lo que le echen, un suicida por vocación que se cree más de lo que es, que duerme solo a días impares y despega los ojos del ordenador solo para ver como se ve el papel.

La figura del arquitecto tiene muchas cosas malas, muchas, pero se limitan a la persona que hay detrás, un arquitecto no es más que un gilipollas con la capacidad de hacer cosas que ni él sabía que podía hacer, por gusto personal, por amor a la naturaleza de construir cuevas cada vez más habitables y sorprendentes.

jueves, 27 de octubre de 2016

Niebla

Me gusta la niebla, pocas cosas en esta vida generan la sensación que vivo cuando estoy en ella.

Los lugares dejan de ser los mismos, los espacios cobran otro significado totalmente distinto, sin límites.

Nada te molesta, estas tú contigo mismo, esa sensación fresca que te deja en la piel…

Me encanta el frío y el sentirme arropado, la perfecta unión de ti con el entorno, el intercambio de calor.


Niebla
Frío en la piel
Liberador respirar
Cercano espacio


Ando y soy feliz

sin razón alguna, soy feliz,

los problemas se van con el sonido de las olas.

Los coches en la carretera paralela al paseo me resultan inaudibles,

forman parte de la vida en la ciudad.

Personas paseando a sus perros en la arena,

ancianos andando tranquilamente agarrados de la mano,

posiblemente recordando tiempos y personas que les llevaron a donde están ahora.

Corredores con la música puesta desahogando el día duro que han tenido.

¿Yo?

Un simple caminante en la niebla,

vividor de sensaciones

pensador descendiente del mono,

alguien despreciable y valioso a su vez.

martes, 11 de octubre de 2016

Dakota


Tras siglos sin abrir ese cajón, Oriol se encontró “frente a frente”  con una fotografía que le reavivó recuerdos que creía perdidos.

En ese trozo de papel se encontraban dos personas a las que costaba reconocer.

Una de ellas era un Oriol más joven lleno de sueños de futuro que jamás se cumplirían, con unas ganas de comerse el mundo que aun mantenía, con unas rarezas que habían desaparecido y sin otras que no tardarían en aparecer.

Un Oriol feliz de estar allí, más flaco y barbilampiño, pero sin nada en su vida de lo que entristecerse.

A su lado, se encontraba lo que durante un periodo de no más de dos años, había sido una de sus mejores amigas. Tardó unos segundos en nombrar su nombre en su cabeza, Dakota, hacia ya mucho tiempo que no había vuelto a saber de ella, todo había acabado de forma desagradable. Con los días, meses y años, esa situación y sentimiento fue desapareciendo junto con su voz, su rostro y demás recuerdos.

Su voz… Oriol de repente se dio cuenta de que ya no recordaba su voz, pero la tristeza de aquel final seguía allí junto a aquella foto.

“Pobres chicos, no saben lo que les espera”

Murmuró para sí mismo mirando aquel papel, le hubiera gustado hablar con aquel chaval sonriente para evitar que cometiera sus mismos errores, enseñarle todo lo que había aprendido debido a aquella situación, pero se dio cuenta de que ser consciente de haberlos cometido habían hecho de él lo que era ahora.

Dakota había sido la única persona en el mundo a la que había odiado y perdido, ahora esos sentimientos habían desaparecido dejando una tristeza que había acabado aceptando.

Cogió su mechero y sin pensárselo dos veces empezó a quemar una esquina de la foto dejándola colgada entre dos dedos para que el fuego se extendiera, poco a poco la imagen de aquellos chicos empezó a desaparecer como lo habían hecho en la realidad.

Eso ya formaba parte del pasado, de un Oriol y una Dakota más jóvenes a quienes les esperaba pasar uno de esos malos tragos que da la vida.

“Gracias Dakota por hacerme quien soy ahora, espero no volver a saber de ti por nuestro propio bien” dijo Oriol antes de tirar el papel aun en llamas a la papelera.

lunes, 10 de octubre de 2016

Hoy toca reflexión.

La vida es extraña, por más planes que hagamos ella siempre va a su bola haciendo lo que ella quiere. En parte eso hace de ella un ser único de incalculable valor, un ser indomable, salvaje, dueño de sí mismo.

Consideramos que la vida es nuestra, pero ella es algo por sí sola, se ofrece al golpe de suerte, a una serie de casualidades que llevan a crearla.

Si ella es independiente entonces, ¿Por qué no paramos de preocuparnos siempre por un futuro que ni existe ni tiene grandes posibilidades de existir?

El sentimiento de no avanzar es realmente nuestro enemigo, el simple hecho de dejar pasar los días sin que estos tengan una repercusión sobre uno mismo, literalmente dejar pasar el tiempo y ver como huye sin que nosotros podamos alcanzarlo, como arena que se escurre entre los dedos.

Limitarnos a quejarnos y ahogarnos en hechos pasados y malestares futuros no es una opción para vivir. Hacer que cada día merezca la pena por algo es lo único que podemos hacer en el presente.

Sentir que cada día has avanzado aunque sea un poco con respecto al anterior.

Solo se vive una vez, tan cierto como repetitivo, tan incierto como que no sabemos lo que nos ocurrirá mañana.

Haz lo que quieras con tu vida que ella hará lo mismo contigo.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Málaga, hasta pronto

Edificios de fachada y tejado,
ciudad de sensaciones y recuerdos,
lo físico siempre lleva a ser olvidado.
Pero nada es solamente táctil
un toque humano,
piedras que llevan a personas,
personas que llevan a lugares,
lugares que cuesta no amarlos.

Como toda ciudad esta tiene un horario,
mañanas de sensación libre,
un cielo siempre soleado,
noches con vida al igual que sus calles,
buena gente,  sus ciudadanos
que saben vivir como nadie
y por ello los tachan de vagos.

Entre ellos a quienes ya considero familia,
tallados en las fachadas
de una ciudad que no significaría nada
si no la compartiera con ellos,
aunque ahora estemos apartados.

Una chiquilla que me dejó descolocado,
que apareció de la nada y conmigo se ha quedado,
¿Por qué? No lo sé, es lo raro.
Si mi familia está en sus piedras ella en sus cimientos,
en todos lados,
cada vez que pienso en Málaga, la representa,
una ciudad que nunca muere, mi lugar deseado,
no es algo solo físico
son hermanas y hermanos,
y una llamada llanita aunque no le guste,
que me alegra los días
pese a estar separados.

A todos ellos les deseo un gran año,
les echaré de menos para que negarlo,
formáis parte de mi Málaga, no del pasado,
una Málaga que siempre estará allí y a la que pienso volver.

Una ciudad que es más que fachadas y tejados.