lunes, 1 de julio de 2013

¿Una fuerza indestructible???




La gravedad, la gravedad en ocasiones nos juega malas pasadas.
Todos los días sentimos su peso al levantarnos de la cama. Nuestras bajillas y vasos de cristal son grandes perjudicados de esta hasta el punto en el que nos acabamos quedando sin ellos. De hecho, si algo se puede romper, da por sentado  que tarde o temprano la gravedad lo hará.
Móviles con la pantalla rota recorren nuestras calles victimas de nuestra amiga “G” y unas manos torpes.
Rodillas peladas de niños pequeños, caderas rotas de ancianos, nadie se salva de la gravedad y sin embargo, nos esforzamos constantemente por luchar contra ella.
Los aviones y avionetas nos demuestran que somos capaces de vencer a esta fuerza invencible.
El paracaidismo, puentin, parapente, rapel… todos ellos son ejemplos que nos dicen que también podemos aprovecharnos de ella y disfrutar de su acechamiento.
El baile, las acrobacias, los malabares, nos señalan que podemos ignorarla y hacer como si no existiera, y es que al fin y al cabo, nosotros podemos hacer cualquier cosa.
Si nos caemos, levantamos, si nos dañamos, nos curamos, si algo no nos gusta, aprendemos a convivir con ello de la manera más llevadera.

domingo, 23 de junio de 2013

Si tuviera que elegir entre lo que tengo



    Podremos ser iguales o diferentes, de un lugar, o de otro, estudios, creencias, amistades…
Podremos comportarnos de distintas formas ante distintos temas, podremos tener vidas completamente distintas desde la “tranquilidad” de una ciudad pequeña,  al barullo de una capital.
Podremos haber ido deprisa, y sin embargo también lento. Podremos tener paciencia, y también unas ganas tremendas de vernos. Podremos tener frio y calor al mismo tiempo. Fuerza y debilidad.
Podremos captar olores de una piel que otras personas no captarían, caricias que con otras manos no tendrían el mismo efecto, cercanía que, a lo mejor, y solo a lo mejor, en otras circunstancias no se valoraría tanto.
Podremos tener nuestros ojos con tan solo unos centímetros entre ellos, nuestras narices entrechocadas, nuestros labios sintiendo  el aliento del contrario.
Podremos sonreír sin apenas darnos cuenta, pasar horas sentados en el suelo no haciendo otra cosa que estar juntos, entrelazar nuestros dedos o abarcar con los brazos una cintura.
Podremos hablar toda una tarde como si fueran minutos, contarnos cualquier cosa, pasar la noche en vela estando preocupados o simplemente no pensando en otra cosa más que en nosotros.
Todo eso podremos haberlo hecho, todo eso y mucho mas podrá hacerse, y es por ello por lo que merecerá la pena la espera, la distancia, el contar de días.

viernes, 14 de junio de 2013

Cuerda floja




Paso a paso se fueron acercando el uno al otro.
Pasos lentos pero decididos, con algo de riesgo, pero pasos en los que uno confía por completo,  apoyando todo el peso en unos de los pies descalzos para poder poner el otro por delante estando apenas unos segundos con tan solo un punto de equilibrio.
Los brazos abiertos y estirados para poder mantenerse en la cuerda y poder sentir la libertad y el viento en todos y cada uno de los recovecos del cuerpo, en tensión y a su vez relajado, disfrutando del momento.
Paso tras paso sobre la cuerda floja a demasiados metros del suelo, de la civilización. La vista fija en la cara del contrario, sus gestos, su sonrisa, su confianza. Sintiendo cada instante y la cercanía cada vez mayor, acortando lentamente distancias.
Nadie les molesta, están solos, separados del resto del mundo, separados del bullicio de la calle que hay bajo sus pies, flotando sobre absolutamente todo o nada y con tan solo un objetivo por delante.
Acercarse lentamente, poco a poco, paso a paso, disfrutando del momento.
Solo ellos dos, y la cuerda.

martes, 11 de junio de 2013

Los arquitectos de hoy en día.



Una caja encima de otra caja encima de otra caja. Como estudiante de arquitectura le habían encargado proyectar una biblioteca y de esta forma, él había diseñado algo cómodo y útil además de sencillo, una caja encima de otra caja encima de otra caja, con grandes ventanas por todos lados para asegurarse  una buena iluminación y cubiertas transitables para que, quien necesitara fumarse un pitillo, no tuviera que andar bajando y subiendo escaleras.
Interior completamente libre salvo por la batería de escaleras y ascensores situada lo más cercana a la puerta para no atravesar la sala y molestar a los estudiantes y demás usuarios del lugar.
Cuartos de baño en el extremo contrario para dividir la sala en dos recorridos repartiendo así el transito en comunicaciones verticales y aseos. En el resto de la planta dos espacios dedicados a salas de estudio separados mediante la zona de estanterías y almacenaje de libros para tener estos lo más a mano posible.
Todo el espacio bien aprovechado debido a las plantas rectangulares sin curvas ni cosas extrañas, espacios bien iluminados debido a una colocación básica de ventanales lo suficientemente grandes, un resultado final totalmente funcional sin un exterior de fachada exuberante que llame la atención.
Un proyecto factible y sin embargo rechazado por los profesores de la escuela de arquitectura con una sola frase de excusa.  “No es lo suficientemente raro y moderno como para ser un buen proyecto.”
El funcionamiento de las instalaciones es lo de menos, lo importante es el resultado final es decir, importa más el exterior a que realmente sea útil. Proyectar desde fuera y preocuparse más tarde por el interior, si haces eso, serás un gran arquitecto.


domingo, 26 de mayo de 2013

El futuro que todos quieren



Nació en una familia de esas que se pueden considerar adineradas, de padre médico y madre abogado.
Nació dentro de un hogar de cariño rodeado de éxito por todos lados y como tal, no se podía esperar otra cosa de él.
De primeras fue a un colegio privado, de buena fama pero de mala realidad, de esos colegios de pago con bonita fachada y fatal interior. Pero ellos eran sus padres, no le escuchaban y solo querían lo mejor para él, un futuro lleno de trabajo y renuncia por todos lados, un futuro en el que, eso sí, no le iba a faltar de nada menos tiempo y libertad.
Tras el colegio fue bachiller y con él,  más expectativas de decisión de futuro.
Sus padres eran muy abiertos en lo que se refería a elegir una carrera, no le obligaban a decidirse por una en particular siempre y cuando, estudiara y se dedicara plenamente a ella. Del tema amistades, tiempo libre, hobbies o descanso no se hablaba más que en un segundo plano sin importancia y totalmente prescindible.
Lo único importante eran los estudios y mientras eso fuera bien, todo iría bien.
Y por fin, tras dos años no precisamente buenos pero académicamente decentes, bachiller terminó y él se pudo liberar de aquel infierno que habia sido el colegio privado y de esos cretinos que había tenido como compañeros.
De esa época no quedaría nada en su memoria.
Ante él aparecía la elección por la que había estado preparándose toda la vida y que le llevaría a un trabajo fijo, una mujer, hijos (si cabía al caso), un futuro aun lejano del que todavía no se sabía nada más que las expectativas por las que nos preparan a todos desde el nacimiento.
Solo había un problema, él no quería nada de eso, él desde hacia tiempo quería dedicarse al mundo del espectáculo y estaba dispuesto a dejarlo todo para  conseguirlo. ¿Todo? Bueno, todo no, su familia era lo único a lo que no podía renunciar, ese era el principal motivo por el que calló, no dijo ni media palabra y, como siempre había hecho, apechugó con lo que querían sus padres de él.
Tras mucha meditación eligió la carrera que más le atraía dentro de todas las posibilidades poco apetecibles.
“Calló, sonrió e hizo lo que se esperaba de él.  De sus sueños nadie supo nada.”