sábado, 24 de abril de 2021

Con todo el respeto a las opiniones contrarias razonadas. HABLEMOS DE POLÍTICA (Parte 1)


 “Si no votas no puedes luego quejarte”

 Siendo ferviente protector del derecho a la abstención activa, es decir, aquella que se hace por decisión propia a no participar (POR DERECHO y LIBERTAD) en un sistema del que no tienes más implicación que un día cada cuatro años, no puedo sentir otra cosa más que rechazo hacia esta “frase hecha” dicha sin razonamiento, como si fuera una verdad absoluta.

¿Cuál es la razón por la que este eslogan cobra tanto poder y no se, cuanto menos, cuestiona?

El derecho a voto es un DERECHO que en un país libre no se debe ni ejercitar por obligación ni mucho menos considerar un privilegio. El simple hecho de nacer, repito, en un país libre ya hace que yo pueda  decidir si votar o no. No hay nada que agradecer, es algo que me corresponde de nacimiento. En el caso contrario no estamos hablando de un país libre.

Los derechos fundamentales no son ningún deber para con la sociedad. Se tiene que reprochar el hecho de que hay quien no los tiene.

El hecho de que en el pasado tal libertad no existiera y se requiriera de un esfuerzo enorme para conseguir esto no le da valor añadido a la acción de votar, en todo caso, me exige que proteja esta libertad para que no me la vuelvan a quitar.

Yo no voto por elección, pero lucharé con todo lo que haga falta si alguien se niega a aceptar que tengo ese derecho.

“Si no votas no puedes quejarte porque no has hecho nada para evitar dicho resultado”

Cuando ninguna de las opciones es buena eso deja de tener sentido.

Cuando la mejor opción es elegir la menos mala, el llamado voto del miedo, solo perpetúa que sigan ofreciéndote la misma mierda.

El problema de base en España es la ausencia de control de los partidos. Tú depositas una confianza en alguien que luego puede hacer lo contrario durante cuatro años sin tener consecuencias, eso sí, ¡Hay que votar!

Fijaros en que no estoy hablando de ideologías, sino de depositar responsabilidades en alguien que luego puede hacer lo que quiera con ellas.

 Yo decido decir “no le elegí, a mi no me estafan más”.

¿Y por qué no votar al contrario? ¿Por qué no voto en blanco o nulo?

Votar al contrario me genera la misma confianza. Nadie me asegura que en los siguientes años no va a hacer otra cosa a la prometida, es más, el tiempo me ha demostrado que es justo lo que va a acabar pasando.

El voto en blanco o nulo es afirmar que estás de acuerdo con el sistema, el cual es, como vengo diciendo, el problema de base.

No voto porque creo que esa constitución, que no niego que por desgracia costara tanto  conseguir, necesita un cambio.

Se habla mucho de democracia por la tele porque podemos participar un día cada cuatro años.

Para mí la democracia es que esa participación tenga peso y que aquello de lo que se comprometa el partido de turno en ese momento sea un contrato blindado entre el político y el ciudadano.

Democracia no es votar a ciegas, que es lo que llevamos haciendo hasta ahora.

Creo en una separación de poderes en la que se vigilen unos a otros.

Separación que en España no existe.

Mientras siga habiendo participación no habrá cambio y seguiremos cayendo en los mismos errores. Es cuando el pueblo dice basta, cuando se empiezan a replantear ciertas cosas aceptadas de base.

Y si no que se lo digan a Chile.

Hablan de democracia, yo digo, denme una real y participaré gustosamente en ella.

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