sábado, 13 de diciembre de 2014

YELINASH CLUB (séptimo acto)


1:40

Al principio son reticentes a comer, pero el hambre no se palia con una sola manzana por lo que meten el carrito en la habitación y reparten lo que hay en él; una botella de vino, otra de agua, seis copas de cristal, platos de porcelana, seis cuchillos y tenedores de plata, servilletas de tela...

Bajo las dos campanas hay un pollo asado y una fuente repleta de varios tipos de pescado junto con sus respectivas salseras y guarnición. De postre, un frutero repleto de naranjas, manzanas, uvas…

El riego de los aspersores extrañamente ha limpiado el ambiente cargado y el olor a descomposición cambiándolo por los aromas de esa cena trofeo. Deciden mover los cuerpos al armario, de donde han retirado la comida, y se van turnando uno a uno para entrar en el baño.

1:30

Comen tranquilos sin apenas mencionar palabra, demasiado concentrados en los manjares que tienen delante. Nadie se ha olvidado del contador que hay en el centro de la mesa ni en el mensaje de la carta de Samantha.

-Está todo mojado, debido a las irregularidades del suelo se han generado charcos bajo cada una de las sillas, no sé si os habéis dado cuenta, pero estas ya no se pueden mover. –Samantha no separa la mirada del anillo que pasa entre los dedos a modo de des estresante.

-No me sorprende, al fin y al cabo estamos en la Arista. Aquí puede ocurrir cualquier cosa.

-El agua se ha concentrado bajo todas las sillas salvo una, la de James. –Un trozo de pechuga sale disparado de la boca de Scar mientras habla, a nadie parece importarle, pese a todos los lujos de aquella comida, los modales han dejado de ser importantes. –si tuviera que adivinar qué va a ocurrir a continuación me la jugaría diciendo que alguien va a morir electrocutado, al fin y al cabo ese dibujo es lo que indica. –señala con la cabeza el As de corazones.

-El agua es un buen conductor, eso significa que, en caso de que estemos hablando de electricidad, solo podemos estar seguros de que una de las sillas no va a matarnos. ¿Qué significa esto? ¿Tendremos que elegir quién de nosotros va a sobrevivir y el resto morirá? –Jim parece tomarse la situación a broma. –ahora tenemos cuchillos, podemos pelear para decidir quién se sienta ahí.

Todos le miran, nadie dice nada.

1:00

-¿Y si nos quedamos todos de pie? ¿O encima de la mesa? –ahora es Susan la que habla, parece haberse tranquilizado un poco tras comer algo.

-Toda la sala esta mojada al igual que nosotros. Los charcos que hay en las sillas han quedado totalmente aislados del resto de la sala, a parte de la fina línea seca que separa los charcos del resto del suelo, y de la silla de James, todo lo demás esta mojado. Yo no lo consideraría  una opción. –S.J deja los cubiertos y se limpia la boca con una de las servilletas. Lo cierto es que nos pueden matar a todos o solo electrificar una de las sillas sin que al resto les pase nada. Solo una está totalmente libre de dudas, ahora hay que decidir quién se va a sentar en ella. –silencio. –Y Jim, te aseguro que si se te ocurre levantar lo mas mínimo el cuchillo de la mesa vas a ser tú el siguiente.

Jim levanta las manos dejándolas visibles aun con esa sonrisa que no se le borra de la cara.

0:43

Terminan de comer. Deciden volver a apartar las sobras a la mesa auxiliar, no saben cuando llegaran los próximos suministros.

0:21

-Lo echaremos a suertes. –Samantha coge todas las cartas de la mesa incluyendo la de James y retirando la suya con la marca. Las baraja y las pone una a una en fila boca abajo. –Quien saque la tachada se sentará en la silla. El resto esperaremos.

-Aun así quedaran dos sillas sin dueño. Si una de ellas es la mala nadie morirá esta vez. –todos miran a Jim quien parece haberse apropiado de los restos de la botella de vino.

Cogen una de las cartas y le dan la vuelta a la vez. Saron, que no había hablado hasta el momento rompe a llorar de alivio, abraza a su hermana, se levanta rápidamente y se sienta en la silla que está seca.

Nadie más se mueve del sitio.

0:10

0:05

0:01

0:00

El contador desaparece y a cambio ante ellos se ilumina una frase.

"todos teneis que cambiar de lugar, quien haga trampas será eliminado."

Al principio es apenas audible pero poco a poco la canción empieza a resonar por  toda la sala.

Mambrú se fue a la guerra, mire usted mire usted que pena…”

Las voces de los niños cantando hacen que en ese momento un escalofrío le recorra el cuerpo a cada uno de los allí presentes.

-¿Qué es esto?

-¿Alguna vez habéis jugado a las sillas? –ríe Jim. -Sentaros antes de que la música deje de sonar.  Quien se quede sin silla, o en este caso, con la silla mala, será eliminado.  –la canción cantada por niños cada vez va a mas. Los nervios afloran en la sala.  –empieza el juego.




2 comentarios:

  1. El mejor final,sin duda! Un relato circular.. me ha gustado!

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  2. Sobrecogedor. Expectante hasta el final, Rendan.
    Un abrazo.

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