miércoles, 31 de diciembre de 2014

Repaso del año


Ha sido un año repleto de vivencias.

Momentos de felicidad plena, de sonreír como un idiota hasta dolerme la cara.

Momentos de pura desesperación, de llorar por algo que quedó atrás.

Momentos de reencuentro, de ver que todo sigue igual con personas a las que considero casi hermanos.

Malabares, arquitectura, guitarra, gimnasio, hasta empezar a tomarse en serio eso del salir a correr.

El curso avanzado de buceo que siempre recordare.

Una semana en Salamanca que supera casi todas las allí vividas.

Cenas con los colegas, largas noches de bares y aun más largas noches currando entregas.

Viernes de cerveceo, hormigón armado everywhere, exposiciones de arquitectura.

Una visita por toda Europa en un solo día, dormir en una ciudad para despertarse en otra.

Exámenes de Julio con un buen final. Aprobados, suspensos…

Un Sanabria que no necesita más explicación y un buen Almuñecar en familia.

También enfermedades, una época mala la verdad, con resultados buenos y horribles, eso no lo echare de menos.

Películas, series, aparición de nuevos personajes en mi vida y desaparición de otros, microteatros…

Un paseo marítimo bien aprovechado, un viaje de tres días totalmente inesperado con música celta de fondo.

Una cena de “guapitos”(mejor no preguntéis)

Un halloween con la cara pintada, un local en el que entrenar algunas tardes mi pasión.

Un niño de la hipoteca.

Tardes de skype, de slackline, de cartas, de primos.

Objetivos cumplidos y aun más sin cumplir.

Una San Silvestre de 10km terminada.

Enero, semana santa, carnavales, verano…

Un blog que me acompaña ya desde hace años en este viaje que es mi vida.

Han sido 365 días buenos en muchos aspectos y malos en otros, pero lo importante es seguir caminando no olvidándose del recorrido realizado ni de quienes te han acompañado en él.


A todos, gracias por compartirlo conmigo.

domingo, 28 de diciembre de 2014

YELINASH CLUB (noveno acto)


Empieza a sonar la canción de “Blood Brothers” de Iron Maiden de fondo  justo en el momento en que S.J abre la segunda carpeta.

La imagen de Samantha aparece en todo el centro de la hoja.

-Samantha, apellido de casada Snipes, el mismo que el de las víctimas, tuvo abusos por parte de su marido hasta el punto de matarle ella misma envenenándole con una extraña droga. –la camarera tiene que gritar para hacerse oír por encima del estribillo de la canción.    –una  vez se hubo librado de él no se quedó a gusto y encargo a James que liquidara a todos sus homólogos.

-¿Por qué no lo hizo ella misma? Ella también es un no nacido. –termina su jarra de un trago y se seca la los restos con la manga.

-Mató a su marido después de años de maltratos, imagino que simplemente no quería enfrentarse de nuevo a él. De todas formas sé que no era ningún angelito, pero te aseguro que en mi mundo mi hermano no había hecho daño a nadie.

-¿Tú hermano? –S.J lo comprendió. – déjame adivinar. Todo esto se trata de una venganza.

–Robert Snipes, mi hermano, solo se casó con Samantha en un universo, por lo que solo un Robert Snipes era culpable de abusos hacia su mujer, el resto simplemente seguían con sus vidas más o menos sanas. Solo un cadáver de todos esos. –señala hacia los recortes de periódicos. –merecía la muerte pese a ser la misma persona.

-¿Qué hay del resto de nosotros? ¿Qué tenemos que ver con este asunto? –la camarera abre la siguiente carpeta. S.J agarra la jarra de cerveza que tenia ella en las manos y sin pedir permiso le mete un trago. Ella no ofrece resistencia ni emite ninguna queja.

-Tras la muerte de mi hermano recurrí a varios “No nacidos” para hacer justicia, trabajo en un punto de cruce por lo que en seguida me di cuenta de que mi hermano, no había muerto asesinado solo en mi mundo. No puedo cruzar la arista ya que solo los que no existen al otro lado pueden cruzar. Solo los de vuestra clase podían hacer justicia pero, en lugar de eso, se rieron en mi cara y se negaron a encargarse del asunto. Uno de ellos incluso se había librado de la silla eléctrica simplemente desapareciendo, en ese momento me di cuenta de que en realidad no sois nada, no existís y por ello, me encargaría yo personalmente del asunto, si desaparecéis nadie se va a dar cuenta ya que no existís, como vuestro nombre indica, nunca habéis nacido.

-A mi nunca recurriste.

-No, necesitábamos a alguien que presenciara todo, que fuera testigo de lo ocurrido y que, una vez todo esto hubiera terminado, sirviera de juez ante lo que hemos hecho. No estamos locos, no matamos por matar, sabemos que lo que hemos hecho, por mucha justicia que sea, no lo deberíamos haber hecho, y si crees que debemos pagar pagaremos. Somos responsables de nuestros actos y lo que tu juzgues nosotros lo aceptaremos dando fin a todo el asunto.

-Espera un segundo, ¿Nosotros? Hablas en plural.

La canción ese momento vuelve a retomar la calma avisando que está llegando al final.

-Yo no fui quien empuñó el cuchillo que le cortó la garganta a James. –su sonrisa se acentúa aun mas.

-¿Cómo sabias que iba a llegar vivo hasta aquí? Podía haber muerto en cualquiera de las pruebas. –le da otro largo trago a la jarra ya casi rematándola, ella se ríe.

-No hace falta que finjas, conmigo no. Los no nacidos tenéis una especie de sexto sentido que el resto del mundo no tiene, simplemente sabéis cosas, y tú en especial ese sentido lo tienes más desarrollado que la mayoría. En el momento de escoger la manzana sabías cuál no estaba envenenada, no debías de estar seguro de cual si lo estaba ya que si no,  no hubiera muerto Cruler, pero si sabias qué manzana coger para no morir. –vuelve a reírse. –y  lo mismo te ocurrió con la silla, sabias exactamente en cual sentarte para que no te diera el calambrazo.

No contesta, ni admite ni rechaza la acusación, coge la jarra y le da el último trago.

-En ese aspecto eres como todos ellos, no te preocupan las vidas ajenas ya que no sabes lo que es una vida normal. Tú nunca estuviste en peligro, no dejas que la suerte diga si debes vivir o morir. Prefieres guiarte por tus instintos. En cierto modo me sorprendió la frialdad con que llevaste el asunto. –ella le vuelve a quitar su cerveza rematándola de un trago. –en la tercera carpeta están los datos del delito por el que Scar iba a ir a la silla, y en el resto pruebas más que suficientes sobre la culpabilidad de los que me negaron su ayuda en otros casos por el estilo. Todos son culpables de algo, y no precisamente de delitos que prescriban. –apoyándose en la mesa se levanta y recoge las dos jarras. –y ahora si me disculpas tengo trabajo que hacer y tú tienes algo que terminar. Bajo la mesa encontraras un arma, con ella mataras a quien elijas de los supervivientes, las gemelas o Jim, tú decides como terminar esto, una vez hecha la elección se abrirán las puertas y podrás irte como si nada hubiera pasado, elige o todos moriréis. Mucha suerte.  –se dirige a la barra mientras S.J disfruta de las maravillosas vistas que ofrece la camarera de espaldas.


Tarda un rato en adaptar los ojos a la nueva luz, se ha quedado dormido, parece que los cuatro se han quedado dormidos.

Está de vuelta en la arista, la mesa con los naipes colocados en sus respectivos sitios, ocho sillas de las cuales cuatro están vacías, las dos puertas completamente tapiadas.


Se da cuenta de que esta todo seco, los cuerpos de sus compañeros han desaparecido al igual que el carrito con el resto de la comida, como si nada hubiera ocurrido. 

Nos acercamos al final.


viernes, 26 de diciembre de 2014

Frases prestadas- frase 43

"Lo que perdí fue a la persona mas importante de mi vida. Gané a alguien a quien debía odiar y sin embargo era incapaz de ello."
Jeremy Hallton."La sombra de un recorrido"

Resignación


-¿Te crees mejor que yo?

-Yo ya no creo nada. No creo que haya mejor o peor persona, sino mejor o peor superviviente.

¿Te creo un cretino? Sí, pero eso no deja de ser una mera opinión personal frente a la realidad que dice que sobrevives mejor que yo.

Eres listo, no lo dudo, tendrás estudios o no, pero te va bien. Eres hábil con cualquier cosa que se te ponga por delante, simplemente se te da bien todo.

Eres deportista, energético y fuerte.

Las chicas por alguna extraña razón no ven tu personalidad y te prefieren a ti.

-¿Y tú?

-Yo en cambio, bueno, yo soy justo lo opuesto.

En la vida, al contrario que a ti, no me va todo lo bien que debería, lo que consigo es gracias al sudor y al esfuerzo y aun así, no gano gran cosa.

Simplemente no soy bueno en nada, pero tampoco soy agresivo, soy buena persona.

Me preguntabas si me creo mejor que tú y yo, sinceramente, te respondo que eso da igual, ¿Envidioso? Soy para rato, no lo niego, pero mis razones tengo, y la incomprensión es una de ellas.

Nadie dijo que la vida fuera justa, y está claro que aquí tu, por cretino que seas, eres el ganador y yo, sinceramente, un simple superviviente que tiene asumido su estilo de vida.

martes, 23 de diciembre de 2014

Año nuevo vida nueva.

Año nuevo vida nueva, normalmente se dice eso ¿No?

Lo cierto es que nunca he sido de ponerme propósitos de un año para otro, el hecho de que me los ponga es razón más que suficiente para no hacerles ni caso, pero me gusta eso de vida nueva, un borrón y un volver a empezar, un dejar el pasado donde quedó y no volver a reparar en él para que no sea un lastre en el camino.

No borraré lo aprendido, ya que eso ya forma parte de mí, pero no serán más que bolsillos llenos de herramientas que me permitan no volver a caer con las mismas piedras.

Año nuevo, vida nueva, un yo nuevo, sin ningún propósito, sin más objetivos que los que la vida me valla presentando, sin más penas que las que se me crucen por mi camino a partir de ahora, con los mismos sueños de siempre y con toda la intención de hacerlos realidad.

viernes, 19 de diciembre de 2014

YELINASH CLUB (octavo acto)


           El sonido de las bolas de billar entrechocar unas con otras, las personas hablando, las sillas moverse, las jarras, copas y vasos de cristal contra las mesas de madera, el olor a tabaco y otras hierbas...

La canción de “Brendan´s death song” de Red Hot Chilli Peppers acaba de empezar a sonar por todas las esquinas del lugar.

S.J tarda un poco en darse cuenta de dónde está. Ha vuelto al Yelinash Club, y no puede evitar fijarse en la bandera situada tras la barra con el logotipo del lugar, M, H, T, V y la S tumbada.


(Los niños dejan de cantar, el silencio se hace en la sala justo antes de que el sonido de electricidad se vuelva insoportable. Todos salvo Scar se han sentado en asientos diferentes. Scar se ha negado a jugar.)


No parece que nadie se haya percatado de su presencia, no sabe cuánto tiempo lleva allí, pero está claro que no ha aparecido sin más.

No está en la barra, sino en una de las mesas circulares del local. En el centro, un farolillo con una vela encendida y frente a él., una jarra de cerveza fría aún sin empezar.

-Me dijiste que te estuviera esperando una a la vuelta y he cumplido. –la camarera que le había servido la primera vez está sentada a su lado con otra jarra entre las manos, esboza una amplia sonrisa. -¿Y bien? ¿Cómo ha ido?

Se quita el sombrero, no sabe en qué momento se lo ha puesto, al igual que la gabardina llena de manchas de sangre ya seca.


(Nadie puede mantener los ojos abiertos, todos se tapan los oídos, el ruido es demasiado fuerte. La habitación se ilumina, solo les queda levantar los pies para no tocar el charco y rezar por seguir vivos tras todo eso.)


-Hace un momento estaba encerrado en la arista, ¿Cómo he llegado hasta aquí?

Le echa un trago a la cerveza, el frescor le recorre la garganta hasta llegar al estómago. No está desconcertado, ya lo ha estado muchas veces, se ha convertido en algo demasiado común. Siempre ha pensado que si algo no se puede controlar, simplemente no hay que intentar hacerlo, y disfrutar del viaje.

-Ya imaginaba que no te acordarías.  –la chica sonríe, sigue tal cual la recordaba cuando entró en la arista. Su pelo rubio con mechas de colores, los mismos pantalones, la misma  camiseta de tirantes negra con el logo del bar. No parece que haya envejecido lo más mínimo, supone que no ha pasado tanto tiempo en la Arista como creía.


(Se oye a alguien gritar, ¿Una? ¿Varias personas?, no lo sabe con certeza, pero sí que alguien no va a volver a abrir los ojos una vez termine aquello.)


Le acerca varias carpetas cerradas del otro lado de la mesa con no más de uno o dos papeles en su interior.

S.J no dice nada, coge la primera y la abre apareciendo ante sí una fotografía de James. Parece que ha sido sacada de lejos sin que él se enterara. Junto a esta, varios recortes de periódicos de asesinatos, todos ellos de la misma persona, pero en distintos lugares y días.

-Los asesinatos son una de las principales razones de peso por las que se generan nuevas dimensiones, el hecho de que una persona decida o no matar a otra implica dos resultados muy diferentes que continúan en dos universos paralelos. Eso es así a no ser que el que sujete el cuchillo sea un “no nacido”.

- Supongo que en estos asesinatos no hubo esas dos opciones, la persona simplemente murió en cada uno de sus mundos dejando de existir. Los actos de los “no nacidos” no tienen consecuencias más que en el mundo en el que se encuentran. –S.J ya empieza a ver por dónde van los tiros.  – ¿Por qué los mataría?

-Un encargo, James ni siquiera conocía a ese hombre, pero le pagaron muy bien para que se encargara de él.

-Pero no entiendo, ¿Por qué matar a la misma persona en todos los universos?

-Tú mismo te has respondido, son la misma persona aunque vivan en lugares distintos. Imagínate que tienes tanto odio hacia alguien como para desearle la muerte, no te valdría con matarle una vez y dejarle vivo en los demás mundos, sino  que querrías borrarle completamente y para eso… bueno, se necesita un “no nacido”.


(Se hace de nuevo el silencio, aun se escuchan algunos chisporroteos, todos abren los ojos, Susan grita, a su lado se encuentra sentado el primer cadáver, tumbado en el suelo está el cuerpo inerte de quien se negó a seguir el juego.)


-Un encargo de quien.

-De su mujer.


(Un anillo cae al suelo, sentada, con la cabeza apoyada contra la mesa y los ojos abiertos como platos se encuentra el cadáver de Samantha. En el suelo, aun humeante, Scar suelta su último aliento.)

sábado, 13 de diciembre de 2014

YELINASH CLUB (séptimo acto)


1:40

Al principio son reticentes a comer, pero el hambre no se palia con una sola manzana por lo que meten el carrito en la habitación y reparten lo que hay en él; una botella de vino, otra de agua, seis copas de cristal, platos de porcelana, seis cuchillos y tenedores de plata, servilletas de tela...

Bajo las dos campanas hay un pollo asado y una fuente repleta de varios tipos de pescado junto con sus respectivas salseras y guarnición. De postre, un frutero repleto de naranjas, manzanas, uvas…

El riego de los aspersores extrañamente ha limpiado el ambiente cargado y el olor a descomposición cambiándolo por los aromas de esa cena trofeo. Deciden mover los cuerpos al armario, de donde han retirado la comida, y se van turnando uno a uno para entrar en el baño.

1:30

Comen tranquilos sin apenas mencionar palabra, demasiado concentrados en los manjares que tienen delante. Nadie se ha olvidado del contador que hay en el centro de la mesa ni en el mensaje de la carta de Samantha.

-Está todo mojado, debido a las irregularidades del suelo se han generado charcos bajo cada una de las sillas, no sé si os habéis dado cuenta, pero estas ya no se pueden mover. –Samantha no separa la mirada del anillo que pasa entre los dedos a modo de des estresante.

-No me sorprende, al fin y al cabo estamos en la Arista. Aquí puede ocurrir cualquier cosa.

-El agua se ha concentrado bajo todas las sillas salvo una, la de James. –Un trozo de pechuga sale disparado de la boca de Scar mientras habla, a nadie parece importarle, pese a todos los lujos de aquella comida, los modales han dejado de ser importantes. –si tuviera que adivinar qué va a ocurrir a continuación me la jugaría diciendo que alguien va a morir electrocutado, al fin y al cabo ese dibujo es lo que indica. –señala con la cabeza el As de corazones.

-El agua es un buen conductor, eso significa que, en caso de que estemos hablando de electricidad, solo podemos estar seguros de que una de las sillas no va a matarnos. ¿Qué significa esto? ¿Tendremos que elegir quién de nosotros va a sobrevivir y el resto morirá? –Jim parece tomarse la situación a broma. –ahora tenemos cuchillos, podemos pelear para decidir quién se sienta ahí.

Todos le miran, nadie dice nada.

1:00

-¿Y si nos quedamos todos de pie? ¿O encima de la mesa? –ahora es Susan la que habla, parece haberse tranquilizado un poco tras comer algo.

-Toda la sala esta mojada al igual que nosotros. Los charcos que hay en las sillas han quedado totalmente aislados del resto de la sala, a parte de la fina línea seca que separa los charcos del resto del suelo, y de la silla de James, todo lo demás esta mojado. Yo no lo consideraría  una opción. –S.J deja los cubiertos y se limpia la boca con una de las servilletas. Lo cierto es que nos pueden matar a todos o solo electrificar una de las sillas sin que al resto les pase nada. Solo una está totalmente libre de dudas, ahora hay que decidir quién se va a sentar en ella. –silencio. –Y Jim, te aseguro que si se te ocurre levantar lo mas mínimo el cuchillo de la mesa vas a ser tú el siguiente.

Jim levanta las manos dejándolas visibles aun con esa sonrisa que no se le borra de la cara.

0:43

Terminan de comer. Deciden volver a apartar las sobras a la mesa auxiliar, no saben cuando llegaran los próximos suministros.

0:21

-Lo echaremos a suertes. –Samantha coge todas las cartas de la mesa incluyendo la de James y retirando la suya con la marca. Las baraja y las pone una a una en fila boca abajo. –Quien saque la tachada se sentará en la silla. El resto esperaremos.

-Aun así quedaran dos sillas sin dueño. Si una de ellas es la mala nadie morirá esta vez. –todos miran a Jim quien parece haberse apropiado de los restos de la botella de vino.

Cogen una de las cartas y le dan la vuelta a la vez. Saron, que no había hablado hasta el momento rompe a llorar de alivio, abraza a su hermana, se levanta rápidamente y se sienta en la silla que está seca.

Nadie más se mueve del sitio.

0:10

0:05

0:01

0:00

El contador desaparece y a cambio ante ellos se ilumina una frase.

"todos teneis que cambiar de lugar, quien haga trampas será eliminado."

Al principio es apenas audible pero poco a poco la canción empieza a resonar por  toda la sala.

Mambrú se fue a la guerra, mire usted mire usted que pena…”

Las voces de los niños cantando hacen que en ese momento un escalofrío le recorra el cuerpo a cada uno de los allí presentes.

-¿Qué es esto?

-¿Alguna vez habéis jugado a las sillas? –ríe Jim. -Sentaros antes de que la música deje de sonar.  Quien se quede sin silla, o en este caso, con la silla mala, será eliminado.  –la canción cantada por niños cada vez va a mas. Los nervios afloran en la sala.  –empieza el juego.




miércoles, 10 de diciembre de 2014

Últimas palabras


Me siento con suerte.

No puedo decir que sea optimista, que sea feliz o que vea la vida de colores vivos y radiantes.

No puedo decir que me vaya bien, ni que tenga suerte.

Simplemente, me siento con suerte.

Estoy orgulloso de lo que tengo y lo que he tenido, la confianza en mí mismo no es algo que abunde normalmente, pero estoy orgulloso de como soy.

Conozco mis fallos más que ningún otro, puede incluso que me ponga más fallos de los que tengo. Conozco esas características de mi mismo que nunca cambiaria.

Soy feliz de haber tenido lo que he tenido, de haber experimentado lo que he experimentado, de ser una mezcla entre lo que fui y lo que seré.

Estoy conforme con mi vida, me siento alguien feliz por todas las personas que han pasado por ella, no rechazo el pasado. Sé que los finales en algún momento tienen que llegar y lo único importante, es no arrepentirse de nada tras ellos.

De las malas situaciones solo tienes que sacar los buenos recuerdos, las personas que fueron cuando estaban cerca, lo que aprendiste de ellos, la felicidad que sentías a su lado. Por malo que fuera el resultado, siempre tendré que agradecerles esos momentos que, si fueron buenos, merecieron la pena.

Estoy orgulloso de estos últimos años, años que recuerdo con cariño y de los que guardo momentos inolvidables.

Si, es cierto que el tiempo lo cura todo dejando lo bueno y borrando lo malo.

Todo lo ocurrido hasta el momento me ha llevado a lo que soy ahora.

No me arrepiento de nada, he hecho todo lo necesario porque mis fracasos no llagaran a fracaso. Por intentar solucionar las cosas fuera cual fuera el problema.

Si algo quieres lo intentas e intentas hasta agotar todas las opciones de conseguirlo.

Puedo decir con la cabeza bien alta que no me arrepiento de nada, y que si es mi hora de marchar, lo haré orgulloso de lo que he tenido.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Siempre sabré

Muchas cosas me gustaría decirte,
no siempre fuimos infelices,
creía que éramos perfectos,
que nada nos podía hacer cambiar,
no conocí la alegría hasta tenerte cerca,
nunca conocí el verdadero dolor hasta conocerte.
El amor, solo un mito que de repente llamo a mi casa,
encontrándomelo de frente.

Todo parecía mentira, no podía tener tanta suerte,
alguien como tú y un yo totalmente verde.
Ahora me doy cuenta de todos mis fallos,
cosas de las que me arrepiento,
comportamientos totalmente necios.
Pero solo recuerdo los momentos buenos,
una sonrisa y una lágrima ya son mí día a día.
Éramos otros distintos a los que actualmente
ya ni se hablan ni se merecen.

Ojala pudiéramos volver a ese diciembre,
en el que tan solo quería volver a verte,
pero el tiempo solo mira hacia el frente,
yo, un gilipollas que aun te quiere,
tu, vete a saber, indiferente.

Pese a lo malo hubo cosas muy buenas, demasiado corrientes,
todo lo que en su momento te dije no podía haber sido más en serio,
y precisamente por eso no puedo dejar de verlo,
pese a que ese futuro no va a poder serlo,
todo lo bueno, esos recuerdos,
los únicos para mi, para ti qué se yo, los de menos,
son los que me duelen, sabiendo el final,
no malo sino peor que mal,
que simplemente tuvimos así, sin más.

Han pasado meses y años pasaran,
para ti un fracaso más,
para mí la única oportunidad,
que siempre quise y ahora ya,
solo me queda esperar a que el tiempo pase, sane y se me olvide lo que fue amar,
para cuando me lo vuelva a encontrar,
piense en éste como algo pasajero algo que no fue, solo será.
Pero yo sé de mis sentimientos, de la única verdad,
que amores verdaderos habrá muchos más,
 porque si no, el mío ya murió.
Y aunque en el futuro lo recuerde como algo borroso,

siempre sabré que lo que sentí fue verdadero.


viernes, 5 de diciembre de 2014

Frases prestadas- frase 42

"Recordar es fácil para el que tiene memoria, olvidar es difícil para el que tiene corazón."
Gabriel Garcia Marquez

lunes, 1 de diciembre de 2014

YELINASH CLUB (sexto acto)


Nadie dice nada al ver a Cruler con la cabeza babeante sobre la mesa. Saron grita y se pone a llorar en lo que su hermana vuelve a hiperventilar.

Scar parece una persona completamente distinta, se queda totalmente pálido al ver la escena y no pierde ni un solo segundo quejándose cuando S.J le pide ayuda para llevar el cuerpo junto al cadáver de James. Lo colocan en paralelo a este y le tapan el rostro y parte del torso con la americana de una de las hermanas.

Tras el riego de los aspersores toda la sala está mojada, el suelo de adoquines de granito ha dejado anegada la mitad de la superficie de la habitación. Todos están empapados.

Tardan un tiempo en volverse a tranquilizar. Samantha se acerca a Jim y le pega un tortazo echándole la culpa de la muerte del viejo, Jim trata de devolvérselo pero S.J le agarra del brazo justo a tiempo. Se queda quieto, se sacude la mano de encima, y con una sonrisa en la cara se vuelve a sentar en su silla.

Todos gritan, todos discuten, Jim sonríe, Saron respira cada vez más rápido, Susan llora y S.J se sienta a esperar que pase todo.

Mira las cartas que quedan sobre la mesa, la carta tachada de James, la carta rota de Cruler, el resto están todas mojadas pero…

Coge el As de corazones perteneciente a Samantha sentada a su lado. Está mojada, como todas, pero el agua ha oscurecido el naipe solo en ciertas zonas, dejando visible un dibujo.

-Yo también me he fijado. –Scar sigue igual de pálido, parece que le cuesta hablar.

Es un dibujo de un hombre sentado en una silla con un extraño casco en la cabeza. A los pies de la silla sale un cable con un enchufe.

-Una silla eléctrica. –Todos se callan de nuevo. Scar parece tenerlo claro. –yo estuve a punto de acabar en una, pero logré encontrar un punto de cruce antes de que me pillaran. –las lagrimas le caen por el rostro, no por nervios, no por ira, sino por un pasado del que parece arrepentirse. –tras aquello, no he vuelto a pasar esa arista.

-¿Por qué nos cuentas eso?

-Porque no creo que todo esto sea casual, no creo que las invitaciones fueran aleatorias, todo esto es demasiado enfermizo como para no tener una razón de ser. Uno de nosotros nos ha traído aquí, y no descansará hasta quedarse solo entre nuestros cuerpos sin vida. Uno de nosotros ha tachado esa carta y ha roto esa otra. –se miran sospechando los unos de los otros, pero nadie se atreve a lanzar la primera acusación, ya están cansados de discutir.

-Tienes razón. –la voz de Susan se hace notar entre sollozo y sollozo. –el último caso que tuvimos nosotras fue un punto de cruce que se aprovechaba para pasar drogas de un mundo en el que el estado las cultivaba, a otro en el que la venta era más rentable. Esta sustancia en concreto tenía efecto de tranquilizante en las personas del mundo en el que se extraía, pero era completamente letal para los habitantes del otro lado de la arista.

Recuerdo que el punto de cruce era una frutería con una manzana roja como logotipo. Conseguimos pararlo pero mucha de esa sustancia ya había pasado la línea. A los pocos días habían muerto más de cien personas que la habían probado.

Una cuenta atrás en rojo aparece proyectada en el centro de la mesa, sin previo aviso y dirigiendo ahí todas las miradas.

-Dos horas. ¿Qué significa eso?

S.J se levanta, vuelve a tener esa sensación, la misma que le advirtió de que las puertas se habían tapiado dejándoles encerrados en aquella habitación, la misma que le decía que algo había cambiado.
Se acerca a una de las puertas y la abre, Samantha parece haber tenido la misma sensación ya que al mismo tiempo ella abre la otra.

Ya no están los muros. Ante él se encuentra una pequeña habitación con un váter en todo el centro. Ante ella, un armario con una mesita auxiliar repleta de comida y una nota que pone. “Tranquilos, no está envenenada, recuperad fuerzas.”

-¿Qué es esto? –Samantha parece totalmente desconcertada.


-Nuestro premio por haber pasado a la siguiente fase. –Jim parece divertirse con la situación, se pone las manos en la cabeza y se tambalea de atrás a delante, apoyándose en las dos patas traseras de la silla. –Y parece que tenemos un descanso de una hora y cincuenta y ocho minutos antes de que empiece la siguiente.


miércoles, 26 de noviembre de 2014

Media naranja; solo media.

Aun recuerdo aquella noche en que nos presentaron,
Su sonrisa en nuestro primer reencuentro,
Su beso en la estación nada más vernos en el segundo.
El paseo por la playa.

Recuerdo la tortilla de patatas para comer un día que no había comida,
El bocadillo de atún,
La bolsa de patatas envuelta para evitar mancharnos.

Aun recuerdo las noches a su lado,
El llevarle  los churros de desayuno a su casa,
Las matadas caminando tanto en su ciudad como en la mía,
La lluvia que casualmente siempre nos caía encima.

Recuerdo las largas tardes que se hacían cortas hablando de nada.
Recuerdo estar con ella hasta quedarme dormido a kilómetros de distancia el uno del otro.
Recuerdo el primer te quiero, las primeras noches, la primera mañana bañándonos en el lago.

Recuerdo conocer a su familia y estar orgulloso de ello,
Presentarle a la mía y ser totalmente feliz.

Recuerdo una noche escuchando jazz en un bar,
Unas navidades mirando pájaros de colores sentados en un banco,
Una tarde en la esquina oscura de un local tomando algo,
Una tarde de siesta sobre la hierba.

Recuerdo verla dibujar un animalillo en un cuaderno,
Pasar días enteros ella y yo solos,
Un día visitando una ciudad,
Un día de piscina,
Quedárseme dormida en mi hombro en un viaje en tren.

Recuerdo una noche en una terraza hablando del futuro,
Nuestras despedidas en el banco de enfrente de su casa.

Recuerdo oírla decir que no había nada de qué preocuparse,
Que fuera lo que fuera lo pasaríamos juntos,
Que estábamos mejor que nunca
Que en apenas un mes nos volveríamos a ver y todo seguiría como en ese momento.

Recuerdo todo lo que sentía por ella, cada vez que la miraba, cada vez que entraba en mis pensamientos, su sonrisa, su calor.

lunes, 24 de noviembre de 2014

YELINASH CLUB (quinto acto)


Interludio 1
Cada decisión importante en una persona implica la creación de diferentes universos paralelos en los que dicha persona ha cogido las demás direcciones posibles.
A estas personas iguales pero que han tomado caminos distintos las llamamos “Homólogos”.


Siete manzanas sobre la mesa, redondas, relucientes, amontonadas en todo el centro invitando a cualquiera a pegar el primer bocado.  Encima del montón de seis manzanas verdes se encuentra una roja destacando de entre las demás. A un lado, la caja de zapatos ya cerrada una vez inspeccionada, y en una esquina de la sala tapado con una gabardina manchada en rojo, el cadáver de la K de tréboles.


Interludio 2
A veces en uno de estos mundos aparece una persona que no tiene dichos homólogos, es la única en todos los universos y por lo tanto ninguna decisión tomada por ella tiene repercusión en más lugar que en el que esté. No genera nuevos universos puesto que no puede existir en ellos.
Estos son los llamados “No nacidos”


Siete personas sentadas en sus respectivos sitios mirándose entre sí, una silla vacía.

El silencio como ya viene siendo habitual inunda la sala. S.J juega entre sus dedos con la carta recién tachada, la camisa echa girones y los puños envueltos hasta el codo. Parece tan tranquilo como cuando entró.

-Han pasado horas desde lo ocurrido y ni se sabe cuánto tiempo desde que estamos aquí encerrados. Está claro que en algún momento tendremos que decidir comerlas o morir de hambre.

-Una simple manzana no nos va a alimentar. –Jim sigue borracho y S.J sabe que no va a apoyarle en nada ya que cree que él es el causante de todo esto.

-Estate varios días sin comer y veras como una rata alimenta más que nada.

La respiración fuerte de la gemela claustrofóbica pone de los nervios a cualquiera.


Interludio 3
Si una persona muere de forma no natural, rápido se crearan nuevas dimensiones en las que esa persona viva de diferentes formas.
Si un “No nacido” muere no pasa nada, lo que demuestra que el valor de su vida con respecto al resto del mundo es inferior.
No vale nada.


S.J deja de jugar con la carta y la pone al contra luz, le ha parecido ver algo.

-¿Qué ocurre? –el viejo es el único que se da cuenta de que ha encontrado algo. S.J le lanza el naipe.

-Míralo tú mismo.

Nada más ponerlo al trasluz la marca de agua se hace evidente. Un dibujo de siete manzanas amontonadas entre si, en una de ellas, hay dibujada una calavera.

-Una esta envenenada. –se ríe Scar. –una razón más que suficiente para no comerlas.

-Con el tiempo no nos quedará otra. –Samantha no parece haberse llevado una gran sorpresa. –parece ser que es el siguiente juego, seis comemos y seguimos adelante, uno muere.
-¿Por qué una roja?

-Juega con nosotros, hace que nos preguntemos si es esa la que esta envenenada o simplemente es una más.

Pasan las horas, los días, el tiempo no existe como tal en “la arista”. Tanto Scar como Susan y Saron deciden acallar su sed con el poco alcohol que les ha dejado Jim. Hay peleas, insultos y acusaciones lanzadas al aire pero ninguno se levanta de su silla, esta vez no quieren arriesgarse a que se vuelvan a apagar las luces y caiga alguien muerto.

El cadáver empieza a oler y debido al calor y al miedo,  nadie necesita aliviar sus necesidades básicas. Lo que no es sudado simplemente lo aguanta uno.

Poco a poco el hambre va haciendo su efecto y la sed hace su aparición.

-El hijo de puta que nos ha encerrado aquí solo espera vernos morir.

-Quiere que muramos pero no todos a la vez, nos está obligando a comer.  –S.J ya está cansado y tiene demasiada hambre y sed como para seguir con aquello, coge una de las manzanas verdes y le pega un mordisco que le lleva hasta el mismísimo cielo, un poco ácida y jugosa. No ha probado manzana mejor.

“Mala suerte tengo que tener para que de siete me toque la podrida” piensa dándole otro mordisco.

-Ya estoy mayor así que si tengo que morir que sea con la barriga llena. –Cruler agarra otra de las manzanas verdes, Jim le agarra la mano antes de poder llevársela a la boca.

-¿Por qué no coges la roja viejo? ¿Y tú por qué no dejas esa sobre la mesa?

No tiene ganas de discutir, le pega otro mordisco y la hace rodar junto con las demás.

Susan se quita la americana metiendo todas las piezas en ella en forma de bolsa.

-Será el azar quien decida. –todos asienten, meten la mano y cogen una manzana dejando la última para ella. Samantha tiene la roja en la mano, Jim, la mordida, sonríe.

-No sirve de nada que esperemos más. –todos están demasiado débiles para llevarle la contraria. Tras un momento de duda todos muerden a la vez. Samantha parece tardar un poco más en decidirse.

Mordisco tras mordisco, en pleno silencio, todos hacen desaparecer su fruta, nada más terminar el sonido del agua les hace mirar hacia el techo donde los aspersores antiincendios empiezan a funcionar mojándoles por completo.

Todo son gritos de alegría, todos abren la boca y disfrutan del fin de la sequia, disfrutan de su premio recién caído del cielo.

Nadie hace caso a las manos partiendo un As de tréboles a la mitad.

Esta vez, al contrario que en los cuentos, la manzana roja no era la envenenada.


Interludio 4
El azar no es más que dejar tu vida al servicio del destino. ¿Cuál es el destino de aquellos que realmente no existen?



miércoles, 19 de noviembre de 2014

Sobre la misma línea muy fina


Amor quería a odio, mientras que odio le detestaba y nunca le dejaba cruzar aquella fina línea que les separaba.

Odio trabajaba bien adentro, una vez se proponía algo no lo soltaba hasta que fuera solo suyo, pero querer siempre se metía de por medio, siempre siguiéndole a todos lados.

Cada uno trabajaba a su lado de la línea, nunca se juntaban ni intentaban invadir el lado contrario, al fin al cabo, sin amor no habría odio, y sin odio… bueno, amor quería demasiado a odio como para hacerle algo así.

Cada uno tenía sus motivos de existencia, sus razones para vivir, pero nunca era suficiente.

Amor quiso tanto que el dolor se hacía insoportable y odio ya era insoportable de por sí y a más, peor.

La línea no se movía hacia un lado ni hacia otro y ninguno de los dos bandos ganaba, odio lo comprendió.

El amor duele pero solo hay algo que duele más. Poco a poco odio se fue juntando con amor hasta quedar los dos encima de la línea, juntos. El amor, estúpido, no se dio cuenta, ¿Es posible querer y odiar como nunca a la misma persona?

Odio y amor trabajaron en ese momento al mismo tiempo, odio con una sonrisa en la cara, amor sin darse cuenta del daño que estaba haciendo.


sábado, 15 de noviembre de 2014

Allí donde la ciudad pierde su nombre.


Los días de niebla me generan sensaciones próximas a la serenidad.

Mañanas frías con las orejas rojas, con una humedad en el ambiente mayor a lo normal.

La niebla que te esconde el otro lado de la calle.

La niebla ha sido participe de las mejores escenas de amor, de los asesinatos más sangrientos, de los paisajes más inverosímiles, de los misterios más desconocidos.

La niebla se guarda para sí todo lo que te rodea para poder centrarte en ti mismo.

Me gusta el invierno, me gusta sentir el frio en la cara mientras me cubro el resto del cuerpo con ropa de abrigo.

Me gustan las tardes de lluvia fuerte llenas de recuerdos y nostalgia.

Respirar ese aire limpio y congelado que sientes bajar hasta tus pulmones.

La niebla guarda en su ser una sensación de libertad, de que nada en esta vida importa más que el disfrutar de ella, la sensación de paz que te acaricia cada poro de la piel.

Es el modo en que la naturaleza se acerca a la ciudad entre edificios que parecen llegar al cielo.

Allí donde la ciudad pierde su nombre.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Dolor


Incomprensión.

Eso es lo que mata, no el final, sino el no saber qué ocurrió, no saber qué falló, no saber por qué cambió, por qué fue capaz de lo que fue capaz.

Incomprensión al no entender como una persona puede cambiar y convertirse en otra muy distinta.

Incomprensión de como alguien puede librarse con tanta facilidad de algo tan importante, de alguien importante.

Incomprensión de ver como no le importa lo ocurrido, como no se arrepiente de nada, como busca cualquier escusa o como simplemente no afronta el problema y desaparece de su vida, vida compartida hasta el momento.

Incomprensión de ver lo fácil que le ha resultado pasar página, lo fácil que le ha resultado joderlo todo, lo fácil que le ha resultado coger las maletas y largarse sin decir adiós.

Incomprensión de ver que no hubo fallo, de la cumbre al subsuelo por tomar una decisión muy a sabiendas de la traición que eso significaba.

¿Fue todo verdad? ¿Fue mentira? ¿Un sueño acabado en pesadilla?

Desapareció habiendo destrozado una vida sin mirar atrás, sin preocuparle los restos, sin molestarse en solucionarlo, simplemente desapareció y “ojos que no ven…”

¿Si quieres realmente a alguien eres capaz de hacerla sufrir hasta el extremo y no darle importancia a los hechos?

martes, 4 de noviembre de 2014

Verdades drásticas para la vida moderna


Si algo sé de este mundo, es que ya entramos en él llorando.

La vida es injusta, eso es algo que de entrada hay que asumir.

Aquí no hay sitio para los buenos, gilipollas hay en todos lados y, cómo no, la chica de la película siempre corre a los brazos del chico malo.

Si te puedes aprovechar de una situación te aprovechas sea merecida o no, las reglas del juego son las que son y si te permiten hacer alguna trampa, ¿Por qué no?

Vives para trabajar y trabajas para vivir mientras los niños grandes viven de ti.

A los diferentes se les cataloga como marginados, solitarios que se merecen lo que tienen por no seguir la misma corriente que siguen todos.

Si no eres agresivo no vales para nada, si no te crees mejor que nadie no eres atractivo a los ojos de los demás.

El alcohol está a la orden del día como un bien necesario al igual que el café y otras drogas.

El amor ha dado paso al desconocimiento de él, no niego que la gente no crea que ame, pero solo cuando estás dispuesto a poner a la otra persona por delante de ti mismo, es cuando el querer cobra su significado, lo demás simplemente será la elección entre el algo o la nada.

Somos egoístas, admitámoslo, siempre va primero el Yo y después el Tú.

Nos guiamos por lo que vemos por la tele, ese gran modelo de conducta.

El dinero es lo único que importa, el trabajo, los estudios y el Yo Yo Yo.


Me podría tirar así una tarde entera pero lo cierto es que tengo cosas mejores que hacer.

Podéis  achantarlo al pesimismo, pero lo cierto es que esta visión del mundo, pese a no ser la única que hay, no es errónea, o al menos no del todo. La vida no es blanco o negro, nada lo es pese a que nos empeñamos en pensar que si.

La vida es un eterno tablero de ajedrez en el que estas en un color no sabiendo cuál va ser el siguiente en el que caigas.

    La vida es injusta pero vivir conforme a sus normas solo es decisión de uno mismo, aunque eso signifique ir en contra de la corriente y recibir algún que otro coletazo de más.



lunes, 27 de octubre de 2014

La creencia del querer

Era todo perfecto hasta que de repente dejó de serlo, sin previo aviso, sin razón alguna, simplemente terminó y no volvieron a saber más el uno del otro.
A veces hay que pasar por situaciones malas para darse cuenta de que lo verdadero aun está por llegar. 

jueves, 23 de octubre de 2014

Yelinash Club (cuarto acto)


S.J calcula que pasan unos diez minutos desde que todos se levantan a buscar puertas ocultas en las cuatro paredes hasta que se rinden y se vuelven a sus respectivos asientos. Él no lo hace, le gusta estar allí tan poco como al resto pero él no se levanta, sabe que va a ser una pérdida de tiempo, siente que no va a haber forma de salir de allí sin que la persona que les ha encerrado les deje antes.

No sabe cuál es la razón de esa situación, pero está claro que si alguien se ha molestado en reunirlos a todos en aquella Arista no es simplemente para verles morir, no, ahí hay algo más.

Nadie dice nada una vez han vuelto a sus sitios delante de las cartas con sus respectivas invitaciones. Se nota el nerviosismo en el ambiente, el ruido de varias piernas agitarse, de respiraciones rápidas y golpecitos en la mesa lo inunda todo.

-Esto es cosa tuya. –es Scar quien rompe el semisilencio. –seguro que estas metido tú en todo esto. –S.J no dice nada, no se defiende, no es la primera vez que le echan en cara cosas de las que no sabe nada, quejarse solo caldearía mas el ambiente que ya está a punto de explotar.

Nadie le sigue el juego pero eso no evita que Scar siga despotricando hasta cansarse, si no fuera porque es un cobarde hubiera continuado con las manos, pero S.J intimida lo suficiente como para que vuelva el silencio sin llegar a mas la situación.

Pasan un tiempo indefinido en esa situación hasta que Cruler, el viejo que tiene en frente habla.

-¿Alguien sabe por qué estamos aquí? Su voz no muestra el más mínimo tipo de sentimiento, simple resignación. –de nuevo nadie contesta, todos saben que la respuesta podría ser cualquier cosa, los “no nacidos” precisamente no tienen fama de buenas amistades, su trabajo se limita a evitar el cruce de cualquier tipo entre universos, una especie de policías de aduanas, y ese empleo nunca ha sido agradecido.

Todos se miran sentados en la misma posición en que se habían encontrado al principio.

Pasa el tiempo.

-Algo ha cambiado en la habitación. –Han pasado horas desde que se cerraron las puertas. S.J abre los ojos tras haberse quedado dormido esperando a que ocurriera algo. Algo le ha despertado, algo ha cambiado pero aun no sabe qué.

La sala está llena de movimiento esta vez, parece que todos han decidió hacer algo en lo que él esperaba. Scar está discutiendo con James de pie el uno frente al otro, parece que se ha buscado a alguien con quien poder meterse a gusto.

Las dos gemelas están en una esquina separadas del resto, se han quitado las americanas quedándose en camisa. Una de ellas parece estar teniendo un ataque de claustrofobia, lo que faltaba.

Jim sigue aferrado a su copa bebiendo sin parar, parece que ya le empieza a hacer efecto el alcohol en sangre. Los únicos que parecen mantener la calma son el viejo y Samantha, la chica de su izquierda.

-¿Qué has dicho? Le pregunta esta misma.

-Algo ha cambiado en la habitación.

Todos se callan dirigiéndole la mirada, solo la claustrofóbica sigue murmurando para ella.

S.J se levanta y mira a su alrededor. Las mismas cuatro paredes de siempre, la mesa en el centro y… un momento, siete cartas.

-James, ¿Has cogido tu invitación? –niega con la cabeza.

Mira debajo de la mesa por si se ha caído, pero ahí no está. Algo ha cambiado en esa habitación. Se levanta de la silla, todo el mundo le está mirando.

-Revisad de nuevo las paredes y todo lo que encontréis. –esta vez es Cruler quien habla, nadie le lleva la contraria, todo es válido menos la espera.

Todos se ponen manos a la obra, al rato es Susan, la otra gemela la que llama al resto.

-James, ¿Cuál era tu carta?

-La K de tréboles ¿Por qué?

Todos se acercan, allí donde señala, tallado en una de las piedras de la pared, se encuentra la imagen de una K de tréboles.

-La roca esta suelta. –Le ayudan a quitarla y a dejarla en el suelo. Detrás hay una caja de zapatos con manzanas. –Hay siete dice la chica nada más abrirla.

Se apaga la luz del techo dejando todo durante unos segundos a oscuras. Al volver la luz un sonido metálico hace que todos desvíen la mirada al suelo donde se encuentran un cuchillo ensangrentado. James cae al suelo haciendo gárgaras con su propia sangre y el cuello cortado de lado a lado. Encima de él, la K de tréboles tachada.


“Somos siete”-piensa S.J