
No sé si es por alguna razón, o simplemente porque nací así, pero siempre que abro la boca es para dejarme en evidencia. Conmigo la frase de “calladito estas más guapo” cobra todo el sentido, por lo que decidí, desde que me di cuenta de mi situación, que no hablaría a no ser que fuera necesario.
Ahora la gente me dice, tanto a la cara, como a mis espaldas, que soy algo tímido o vergonzoso, cuando lo que soy en realidad es una persona consciente de su problema que procura no meter más la pata verbalmente.
Por algo me gusta la escritura, ya que puedo decir lo que quiera, tomándome mi tiempo a pensar las palabras adecuadas, asegurándome de no cometer ningún error, no solo ortográfico, sino también de significado, con el que la gente pueda malinterpretarme.
Escribiendo soy yo mismo, soy la persona que la espontaneidad de una conversación a tiempo real no me permite ser. Si mi boca no me hace caso, las palabras escritas representan mi cerebro, mi mentalidad sin miedo a hacer el ridículo, sin el más mínimo malentendido.
No soy una persona cerrada, no vayan a imaginarme como alguien raro al que la gente no se atreve a acercar. Por fuera soy una persona normal y corriente, con amistades con las que poder contar en cualquier momento, y con una familia a la que he tenido suerte de pertenecer.
Por fuera soy como cualquier otro, aunque al hablar en muchas ocasiones diga tonterías, no creo que sea el único al que le pasa. Por eso decidí escribir.
¿Que quién soy? Simplemente alguien al que le gusta coger un boli y un papel.
Firmado: Principiante a escritor