lunes, 5 de mayo de 2014

Darnos cuenta


Nadie sale a correr ya por las mañanas.

Las calles llenas de coches dirección al trabajo y las aceras  con peatones que van de un lado a otro mirando al suelo pero, nadie sale a correr ya por las mañanas.

Nadie disfruta del respirar de un aire limpio, del viento dándote en la cara, del sol, la lluvia la niebla que no te deja ver más que unos pasos por delante. Nadie sale ya a correr por las mañanas.

Nadie mira al cielo, a los edificios, las ventanas y los volúmenes que forman esta ciudad de piedra, ladrillo, metal y cemento. Nadie mira los colores y sus diferentes tonalidades, las sombras y las siluetas debidas a un exceso de luz. Nadie toca las texturas. Nadie, sale a correr ya por las mañanas.

Y es que nadie disfruta ya de lo que tiene a su alrededor, de ese dolor de extremidades debido al frio de invierno, de ese pequeño resoplido que te da la vida en el calor del verano.

 Nadie disfruta de esa lluvia de la que nos cubrimos por miedo a resfriarnos en vez de mirar al cielo y recibirla con los brazos abiertos. No debemos temer el mojarnos, el saltar sobre charcos, el bailar bajo la lluvia, el abrirte la chaqueta un día de viento para sentir como su fuerza te echa para atrás.

Nadie sale a correr ya por las mañanas.                      
          
Nadie disfruta del paisaje en los viajes en coche, nos empecinamos en ver la carretera o dormir si no estamos conduciendo perdiéndonos todo lo que queda a nuestro alrededor. Siempre miramos al frente y hacia abajo cuando deberíamos mirar hacia arriba y hacia todos los lados como un bebe recién nacido en una habitación extraña para él.

 Y es que nadie, y digo nadie, disfruta de la vida tal y como es, de las montañas nevadas, los océanos interminables, los arboles de diferentes tonalidades con ramas que no paran de moverse. De los edificios altos y bajos, las catedrales e iglesias, los parques y plazas.

Nadie sale ya a correr por las mañanas y sin embargo, todo el mundo corre hacia un trabajo, unos estudios, unas tiendas, una vida monótona y sin más sentido que el del dinero que intenta comprar aquello que, sin darnos cuenta, ya tenemos.

Nadie sale a correr ya por las mañanas.


11 comentarios:

  1. Por Dios que me has hecho ver lo que ya nadie ve!!!
    Este post es como un abrir los ojos a esa vida abundante que se apresura en las calles, y que al parecer solamente los turistas observan sin culpa, pues cuando es en tu ciudad algo te hace sentir ridículo de observar meticulosante lo que acontece a diario.
    Un abrazo y feliz semana.

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    1. Gracias Beatriz, el hecho de hacer turismo en una ciudad es el hecho de ver la ciudad tal y como es sin ideas que la costumbre nos forma de ella. Un abrazo.

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  2. Estamos tan sometidos a las rutinas y a las costumbres,que ya no miramos hacia arriba,ya no nos emocionan los tejados ni las calles.. Me ha gustado mucho!

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    1. No nos damos cuenta de todo lo que nos rodea. Un abrazo compañera.

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  3. Solo encuentro sentido y razón en tus palabras; son tan ciertas... Mis hermanos y yo tenemos la suerte de haber heredado una preciosa casa de campo en la sierra de Guadarrama. Está en el lugar más en contacto con la naturaleza posible. me doy cuanta de que cuando salgo a caminar y tiro monte arriba, enseguida dejo de ver gente, ¿por qué? Por la sencilla razón de que la gente cada vez camina menos. Van en coche a todas partes, salen del auto y caminan cuatro pasos hasta el restaurante para llenarse la panza. Ahora, darse una caminata de dise u once kilómetros, eso muy poca gente lo hace, y menos todos los días.

    UN abrazo.

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    1. Gracias compañero, siempre un placer encontrarte por aquí. Y disfruta de esa casa de campo, que no todo el mundo tiene una y menos en esa sierra.

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  4. La asquerosa vida del urbanita (yo salgo a pasear por las tarde y vivo en la sierra, me libro!)

    Muy bueno, compi.

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    1. Esa suerte que tienes compañera jaja. Yo tampoco tengo pegas de vivir en la ciudad siempre y cuando pueda ir andando a los sitios. Un abrazo.

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  5. Gracias enormes Rendan,por tu comentario!!

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  6. Por eso lo mejor para usar es la fantasia
    muy buen texto

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    1. Gracias compañera, seguimos avanzando. Un abrazo.

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